La película de Michael Jackson aspiraba a convertirse en uno de los grandes biopics musicales de los últimos años. Pero su aterrizaje entre la crítica ha sido mucho más áspero de lo esperado. La recepción profesional ha sido claramente negativa. De hecho, podríamos decir que ha sido “muy, muy negativa”. A fecha de hoy, Michael acumula un 37% de valoraciones positivas en Rotten Tomatoes. Un dato que refleja un consenso bastante duro contra la cinta.
Un ‘biopic’ cuestionado desde su planteamiento
El principal problema que señalan muchos críticos no tiene que ver solo con la factura de la cinta, sino con su enfoque. Una parte importante de la prensa especializada cree que la película de Michael Jackson está demasiado preocupada por proteger el mito y demasiado poco interesada en enfrentarse a las sombras del personaje. Esa idea se ha repetido con distintas palabras en varios medios y es, en el fondo, la gran razón por la que el filme ha sido recibido con frialdad.
Uno de los reproches más contundentes apunta a que la película ofrece una visión “sanitizada” del cantante. IndieWire utiliza precisamente ese término para describir una obra que evita los elementos más incómodos de su historia pública. La crítica del medio sugiere también una “lamentable falta de eventos importantes”. Es decir, una ausencia incómoda y difícil de ignorar de hechos fundamentales en la vida del artista.
La sombra de las acusaciones
Ese vacío no es casual. Distintos medios han recordado que la película termina en 1988, antes de las acusaciones públicas de abuso sexual que marcaron la imagen del cantante a partir de 1993. Además, Entertainment Weekly recogió que la producción fue acusada de haber sido “blanqueada”, y explicó que hubo una reconfiguración del filme para eliminar material relacionado con ese tramo de la biografía del polémico artista.
A partir de ahí, la crítica entiende que la película de Michael Jackson nace con un problema de credibilidad. Si un biopic evita precisamente el conflicto que define la percepción pública de su protagonista, el resultado corre el riesgo de parecer incompleto. The Hollywood Reporter resumió muy bien esa sensación al afirmar que la película se expone a las acusaciones de estar “convirtiendo al cantante en un santo”.
Un relato brillante por fuera, pero vacío por dentro
Pero las malas críticas no se han quedado solo en el plano ético o narrativo. También han cuestionado su valor estrictamente cinematográfico. Para varios críticos, la película de Michael Jackson no consigue construir un drama sólido y se limita a encadenar canciones, estampas icónicas y momentos de gloria.

RogerEbert.com fue especialmente severa al escribir que Michael “no es una película” sino “una lista de reproducción filmada en busca de una historia”. En una línea parecida, The Guardian firmó una de las reseñas más demoledoras y la despachó con tres palabras muy duras: “Sosa, edulcorada y mala”. El diario británico reprocha además que la cinta esté cargada de clichés del biopic musical y que ofrezca una imagen excesivamente domesticada de un artista que fue, para bien y para mal, cualquier cosa menos simple.
El gran reproche de fondo
Associated Press también incidió en esa idea al escribir que la película desliza “un guante de lentejuelas que encubre el legado mancillado de la estrella del pop”. La frase resume muy bien la sensación que ha dejado en parte de la crítica: una obra brillante por fuera, pero demasiado tímida a la hora de tocar lo que realmente duele.
En el fondo, la gran acusación contra la película de Michael Jackson es que no se atreve a contar de verdad a Michael Jackson. No porque ignore su talento, que nadie discute, sino porque muchos críticos creen que prefiere homenajear al icono antes que examinar al hombre. Y en un biopic que promete explicar a una figura tan enorme, tan compleja y tan controvertida, ese pecado de origen pesa demasiado.
