Uno de los momentos más memorables de la 40ª edición de los Premios Goya 2026 llegó cuando Alba Flores subió al escenario para recibir el Goya a Mejor Canción Original por Flores para Antonio, el tema central del documental sobre la vida de su padre, el músico Antonio Flores. La actriz y directora, que firmó la canción junto a Sílvia Pérez Cruz, arrancó un aplauso emocionado del público al dedicar el galardón tanto a su progenitor como a la música que ha marcado su vida.
“Este premio es muy especial para nosotras, sobre todo para mí”, dijo Alba Flores al tomar la palabra tras recoger la estatuilla que comparte con Pérez Cruz. A continuación, agradeció al equipo que hizo posible la película y la canción: “Gracias por haber hecho posible esta película, esta catarsis y esta sanación”, expresando con claridad el proceso emocional que supuso reconectar con la figura de su padre a través del documental.
Recordando la música y el legado de Antonio Flores, Alba quiso que el discurso trascendiera las palabras habituales de agradecimiento para convertirse en una declaración de intenciones éticas: “Nos hace ilusión que este premio no nos lo dais solo como miembros de la Academia de Cine sino también como público y como oyentes de las canciones de mi padre”, afirmó, poniendo en valor la conexión entre la música popular y la memoria afectiva de quienes la escuchan.

El momento más emotivo de su intervención llegó cuando la actriz entonó un verso de No dudaría, una de las canciones más emblemáticas de Antonio Flores, como símbolo de rechazo a la violencia. En medio de la ovación, pronunció con voz firme: “Prometo ver la alegría, escarmentar de la experiencia, pero nunca, nunca más usar la violencia”. Este gesto artístico, casi un acto poético dentro de la gala, provocó la ovación de pie de un auditorio conmovido.
Y como cierre de su discurso, con un tono que unió emoción y compromiso, Alba Flores lanzó un grito que resonó más allá del cine: “¡Viva Palestina libre!”, expresión de solidaridad con la causa palestina que también había llevado en su chapa a la alfombra roja. El mensaje solidario fue recogido por varios asistentes, muchos de ellos sumados a otras declaraciones de compromiso social y político presentes en esta edición de los Goya.
El documental Flores para Antonio, dirigido por Elena Molina e Isaki Lacuesta, se ha convertido en uno de los trabajos más personales de Alba Flores, que explora la figura de su padre y la historia de una familia marcada por la música y la pérdida. La canción premiada refleja ese viaje emocional, y su reconocimiento en los Goya simboliza no solo un logro artístico, sino también un acto de reivindicación personal y colectiva.
Alba Flores celebró la estatuilla y utilizó el escenario más grande del cine español para transmitir un mensaje de paz, memoria y esperanza en tiempos complejos, dejando una de las actuaciones más recordadas de la noche en Barcelona.
