Series

Rosalía irrumpe en ‘Euphoria’: una stripper que reescribe el cruce entre pop, moda y ficción

La artista catalana debuta como actriz en la serie de Sam Levinson con un personaje tan magnético como su estética: una bailarina nocturna cuyo look —microfalda, malla metalizada y collarín de pedrería— ya forma parte del imaginario visual del fenómeno televisivo

Rosalía, en la tercera temporada de 'Euphoria'
Rosalía, en la tercera temporada de 'Euphoria'

Hubo un momento, en 2019, en que Euphoria dejó de ser solo una serie para convertirse en un lenguaje propio. En ese universo donde el maquillaje funciona como armadura emocional y la ropa expresa lo que los personajes no pueden verbalizar, cada nuevo rostro incorporado al reparto adquiere una dimensión simbólica. Por eso, la aparición de Rosalía en la tercera temporada no se percibe como un simple cameo, sino como un gesto coherente dentro de una narrativa que siempre ha entendido la cultura pop como un territorio expandido.

La artista catalana, que ya había demostrado su capacidad para construir imaginarios visuales complejos en discos como Motomami, da el salto a la interpretación con un personaje que parece diseñado para ella: Magick, una bailarina de pole dance que trabaja en un club nocturno. Su primera escena es breve, casi fugaz, pero suficiente para activar todos los códigos de Euphoria. Aquí, como en el resto de la serie, la identidad se construye antes desde la estética que desde el diálogo.

Rosalía como Magick en la tercera temporada de 'Euphoria'
Rosalía como Magick en la tercera temporada de ‘Euphoria’

El estilismo con el que Rosalía aparece en pantalla condensa buena parte de las claves visuales de la ficción. Un top de malla metalizada, heredero directo de la estética Y2K, se ajusta al cuerpo como una segunda piel, captando la luz en cada movimiento. La microfalda negra, mínima y ceñida, introduce un contrapunto más urbano, menos nostálgico, que conecta con la energía contemporánea del personaje. Pero es el collarín de pedrería el elemento que desestabiliza el conjunto: un accesorio inesperado que, lejos de suavizar el look, lo vuelve más incómodo, más narrativo.

En la escena, Magick explica —mezclando inglés y español— que necesita llevar ese collar cervical para no comprometer una demanda judicial en curso. La pieza, que podría leerse como un simple guiño estético, adquiere así una dimensión dramática. En el universo de Euphoria, nada es gratuito: cada prenda funciona como una extensión del conflicto interno del personaje. El cuerpo, una vez más, se convierte en el lugar donde se inscriben las tensiones entre vulnerabilidad y exposición.

La incorporación de Rosalía llega en el momento preciso. Desde su primera temporada, la serie ha dialogado de forma constante con la industria musical, no solo a través de su banda sonora, sino también mediante la construcción de una iconografía compartida. La estética de personajes como Maddy o Cassie ha saltado de la pantalla a las pasarelas, y el trabajo de Heidi Bivens ha sido clave en esa transferencia entre ficción y moda. En ese ecosistema, Rosalía encaja como una figura natural: una artista que ha hecho de la imagen un campo de experimentación tan relevante como su música.

Euphoria, una serie de televisión estadounidense de drama adolescente
Fotograma

Su presencia también refuerza una idea que Euphoria ha desarrollado desde sus inicios: la identidad es performativa, mutable, atravesada por contradicciones. Magick aparece como un personaje que negocia constantemente entre lo que muestra y lo que oculta, entre la seducción y la defensa. El collarín, en ese sentido, funciona casi como una prótesis narrativa: un recordatorio de que el cuerpo está en juego, de que cada gesto tiene consecuencias.

Aunque su aparición en este primer episodio es breve, todo apunta a que el personaje tendrá mayor desarrollo en los siguientes capítulos. En una serie donde los secundarios terminan ocupando el centro emocional del relato, la entrada de Rosalía abre nuevas posibilidades narrativas. Con este debut, Rosalía se inscribe en una tradición reciente de artistas que utilizan la ficción televisiva como un espacio de experimentación identitaria. Y Euphoria se beneficia de ello.

TAGS DE ESTA NOTICIA