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El esperadísimo regreso de ‘Euphoria’: adultez, adicción y el posible fin de una era

La serie de HBO vuelve tras cuatro años con un salto temporal que abandona la adolescencia y apuesta por un tono más crudo, marcado por las "consecuencias reales" y un cierre que podría redefinir su legado

La serie "Euphoria" ya tiene fecha de estreno y tráiler de su tercera temporada
La tercera temporada de la serie 'Euphoria' se estrena el 12 de abril
Montaje: kiloycuarto

Tras una ausencia de años en la que su reparto se ha consolidado como uno de los más cotizados de Hollywood, Euphoria regresa por fin con su tercera —y posiblemente última— temporada el 12 de abril. El estreno, que se proyectará en Coachella antes de llegar a HBO Max a las 3:00 de la madrugada del día siguiente en España, marca un giro radical para una serie que en su día definió la estética de neón y purpurina de la adolescencia de la generación Z.

Ahora, al cambiar los pasillos del instituto por la crudeza de la vida adulta, su creador, Sam Levinson, prepara al espectador para una temporada marcada por las “consecuencias reales” y un importante reseteo narrativo.

El gran salto adelante: la vida tras East Highland

El cambio más evidente para los seguidores será el salto temporal de cinco años. Los personajes ya no están confinados al East Highland High, sino que transitan la veintena tras haber abandonado la “red de seguridad” del instituto. Según Levinson, este salto era una evolución natural. “Si hubieran ido a la universidad, ya habrían terminado sus estudios en ese momento”, explica en una presentación de HBO.

Este nuevo capítulo encuentra al reparto disperso, enfrentándose a apuestas mucho menos inocentes que en su adolescencia. Rue Bennett (Zendaya), el anclaje emocional de la serie, ya no lucha por la sobriedad en su dormitorio: la temporada arranca con ella al sur de la frontera con México, profundamente endeudada con la narcotraficante Laurie e “intentando idear formas muy innovadoras de pagarla”.

Mientras tanto, el triángulo emocional que marcó las temporadas anteriores adopta una nueva forma. Cassie (Sydney Sweeney) y Nate (Jacob Elordi) están ahora casados y viven en los suburbios. Jules Vaughn (Hunter Schafer) se ha trasladado al mundo de la escuela de arte, mientras que Maddy Perez (Alexa Demie) ha dado el salto a Hollywood, trabajando para una agencia de talentos.

En un giro metatextual, Lexi Howard (Maude Apatow) trabaja como asistente de una poderosa showrunner interpretada por la recién incorporada Sharon Stone.

Zendaya como Rue
Eddy Chen/HBO

Un reparto reconfigurado: rostros familiares y varias despedidas

El largo parón entre temporadas —acentuado por las huelgas de SAG-AFTRA de 2023— ha alterado profundamente el reparto. Aunque regresan figuras clave como Zendaya, Sweeney o Elordi, la producción se ha visto marcada por la muerte de Angus Cloud en 2023, a los 25 años. Su personaje, Fezco, no regresará, dejando inconclusa su relación con Lexi.

Además, la temporada estará dedicada a “aquellos que hemos perdido”, incluyendo al propio Cloud y al productor Kevin Turner.

Entre las ausencias también destaca Barbie Ferreira, que interpretaba a Kat Hernandez y abandonó la serie alegando “diferencias creativas” y su incomodidad con el enfoque de su personaje. Storm Reid (Gia) y Algee Smith (Chris McKay) tampoco regresan.

Para cubrir estos huecos, Levinson incorpora nuevos rostros en una mezcla ecléctica: además de Sharon Stone, se suman nuestra ganadora del Grammy Rosalía, el campeón de la Super Bowl Marshawn Lynch y la nominada al Emmy Natasha Lyonne. Incluso la personalidad de internet Trisha Paytas tendrá una aparición, reforzando la tendencia de la serie a apostar por decisiones de casting  inesperadas y mediáticas.

¿Evolución o crisis de identidad? Un tono más áspero

Para muchos espectadores, la identidad de Euphoria estaba ligada a su estética excesiva: colores saturados, maquillaje expresivo y secuencias oníricas. Sin embargo, los trailers adelantados este año apuntan a un cambio significativo.

La nueva temporada apuesta por una estética más sobria, fría y minimalista, alejándose de la interpretación alucinatoria de la juventud para acercarse a un realismo más crudo. Este viraje ha generado debate.

Algunos críticos consideran que la serie corre el riesgo de diluir su identidad y convertirse en un drama más convencional, especialmente al centrarse en tramas más oscuras como el narcotráfico. Otros, sin embargo, defienden que este cambio es coherente con la evolución de los personajes, que ya no pueden sostener la misma mirada adolescente.

La música también evoluciona. Aunque Labirinth regresa como compositor, se incorpora Hans Zimmer en una colaboración que apunta a una escala emocional más ambiciosa, cercana a trabajos como Interstellar.

Un camino complicado hacia el final

El desarrollo de esta tercera temporada ha estado marcado por múltiples obstáculos. La producción no arrancó hasta febrero de 2025, tres años después del estreno de la segunda temporada. Durante este tiempo han circulado rumores sobre tensiones internas y un ambiente complicado en el rodaje, aunque HBO no ha confirmado oficialmente estas informaciones.

A pesar de ello, la expectación es máxima. Los avances han batido récords de visualización en HBO Max, y la directiva Francesca Orsi ha prometido un desenlace “satisfactorio” para los personajes.

Todo apunta, además, a un desenlace definitivo. En una reciente aparición en The Drew Barrymore Show, Zendaya confirmó que “se acerca el cierre” y que esta temporada “probablemente” será la última. La actriz, doble ganadora del Emmy, ha descrito su experiencia interpretando a Rue como profundamente transformadora, marcada por la empatía y la dureza emocional del personaje.

A lo largo de sus ocho episodios, que se emitirán semanalmente hasta el 31 de mayo, la serie elevará las apuestas como nunca antes. “Los riesgos ahora son un poco más altos que antes, porque las consecuencias son reales”, advirtió Levinson. “Nadie va a aparecer para salvarte”.

Ya sea que Rue encuentre la redención o termine sucumbiendo a sus propios demonios, el último acto de Euphoria se presenta como un cierre ambicioso, incómodo y, probablemente, tan polarizante como inolvidable.

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