Música

Rosalía reescribe la historia del arte en ‘Focu Ranni’: de Ofelia a Lady Jane Grey en clave pop

El videoclip despliega un imaginario visual que dialoga con la pintura europea y la moda contemporánea para construir un relato sobre vulnerabilidad, poder y representación femenina

Rosalía, en una imagen del videoclip 'Focu' Ranni'
Rosalía, en una imagen del videoclip 'Focu' Ranni'

El nuevo videoclip de Rosalía, Focu Ranni, se sitúa en un territorio híbrido entre la historia del arte, la estética editorial y la cultura visual contemporánea. Lejos de limitarse a acompañar la canción, la pieza construye un universo simbólico en el que cada plano remite a una tradición iconográfica reconocible, reinterpretada desde los códigos del pop global. Más allá de la estrategia, esta concepción como artista total es una de las claves del lenguaje de Rosalía: la apropiación consciente de referencias clásicas para generar nuevas lecturas sobre el cuerpo, la feminidad y el poder.

En Focu Ranni, uno de los referentes más evidentes es La ejecución de Lady Jane Grey, la obra de Paul Delaroche. En el videoclip, la puesta en escena reproduce la teatralidad del cuadro, especialmente en el uso de la luz dirigida y en la disposición del cuerpo femenino como eje central de la composición. En la pintura original, Lady Jane Grey aparece con los ojos vendados en el instante previo a su ejecución, envuelta en una atmósfera de solemnidad que combina fragilidad y dignidad. Rosalía retoma ese gesto suspendido en el tiempo y lo transforma en una imagen performativa: su figura no es solo objeto de contemplación, sino sujeto activo dentro del encuadre, consciente de la mirada que la atraviesa.

La ejecución de Lady Jane Grey, obra de Paul Delaroche
La ejecución de Lady Jane Grey, obra de Paul Delaroche

A esta referencia se suma la influencia de Ofelia, obra de John Everett Millais. El imaginario prerrafaelita, caracterizado por la fusión entre naturaleza, emoción y estética idealizada, aparece en el videoclip a través de composiciones que evocan cuerpos flotantes, paisajes orgánicos y una cierta melancolía contenida. Sin embargo, la relectura que propone Rosalía se aleja de la pasividad tradicional asociada al personaje de Ofelia. En lugar de una figura arrastrada por su destino, el videoclip construye una presencia que controla su representación, desplazando el relato hacia una noción de agencia contemporánea.

Este diálogo con la pintura europea no es un gesto aislado, sino parte de una tendencia más amplia dentro de la producción audiovisual reciente, donde artistas pop incorporan referencias de la historia del arte como herramienta narrativa. En el caso de Rosalía, esta estrategia se articula con una estética cercana a la moda de alta costura y a la fotografía editorial, lo que refuerza la dimensión visual del proyecto. Cada plano funciona como una imagen autónoma, pensada para circular tanto dentro como fuera del propio videoclip, en un ecosistema dominado por redes sociales y consumo fragmentado.

'Ofelia', de John Everett Millais, y un fotograma de 'Focu Ranni', de Rosalía
‘Ofelia’, de John Everett Millais, y un fotograma de ‘Focu Ranni’, de Rosalía

Un nuevo bautismo

Sin embargo, más allá de esas asociaciones estéticas, la pieza se articula como un relato simbólico coherente que remite a un imaginario religioso y ritual mucho más preciso. Más allá relectura de Ofelia o de La ejecución de Lady Jane Grey, hay una narrativa de tránsito: de la ceguera a la revelación, de la imposición social a la huida, de la identidad heredada a una nueva forma de existencia.

El punto de partida del videoclip es una figura femenina con los ojos cubiertos. Este gesto, lejos de ser un recurso meramente estético, introduce una idea central: la imposibilidad de ver, de decidir, de comprender el destino que se le impone. La imagen remite a la iconografía de la novia que avanza hacia un matrimonio concertado, una unión que no nace del deseo propio, sino de una estructura social que la precede. La ceguera funciona aquí como metáfora de esa falta de agencia.

A partir de ese estado inicial, el videoclip introduce un momento de ruptura. La tormenta, elemento recurrente en el lenguaje visual contemporáneo, actúa como catalizador de una revelación. Es en ese instante cuando se produce el cambio cromático: las imágenes, hasta entonces dominadas por una paleta contenida, se abren al color, marcando el paso de una percepción limitada a una conciencia plena, de la obediencia a la intuición. La protagonista no solo ve, sino que ahora también comprende.

Esa revelación desencadena la huida. En este punto, el videoclip establece un paralelismo con la figura de Santa Rosalía de Palermo, que según la tradición abandonó la vida social para retirarse a la montaña y vivir una experiencia espiritual al margen de las normas establecidas. Rosalía retoma ese gesto y lo traduce en clave contemporánea: la fuga no es solo individual, sino que conduce a un espacio colectivo.

La comunidad de mujeres

El espacio colectivo en el que Rosalía encuentra la liberación es una comunidad de mujeres. Lejos de la soledad romántica asociada a figuras como Ofelia, el videoclip propone una alternativa: un lugar donde la identidad se reconstruye en relación con otras. La montaña, tradicionalmente asociada a lo sagrado y a la retirada, se convierte en escenario de una nueva forma de vida, marcada por la libertad y la pertenencia. La huida, por tanto, no es un acto de aislamiento, sino de reconfiguración. Aquí también aparecen imágenes que pueden recordar a la película Picnic en Hanging Rock (1975): un grupo de mujeres que se sostienen, se acompañan y se tratan con dulzura.

En el videoclip, el elemento acuático adquiere un significado clave. Más allá de la posible referencia prerrafaelita, el agua remite al bautismo como rito de iniciación. El paso por el agua simboliza la entrada en una nueva dimensión, una transformación que no es solo estética, sino existencial. La protagonista abandona una identidad para asumir otra, en un proceso que combina tradición religiosa y lenguaje visual contemporáneo.

Película 'Picnic en Hanging Rock' (1975)
Película ‘Picnic en Hanging Rock’ (1975)

La canción acompaña este recorrido con una estructura que refuerza la idea de tránsito. Aunque fragmentaria, la letra sugiere un movimiento interno, una tensión entre lo que se espera y lo que se desea. El videoclip amplifica ese conflicto, situándolo en un plano visual donde cada elemento —la ceguera inicial, la tormenta, el agua, la comunidad— forma parte de un mismo relato.

En paralelo al despliegue visual, Focu Ranni se sostiene sobre una canción que continúa explorando los temas habituales en la obra de la artista: la identidad, el deseo, la exposición pública y la construcción del yo. La letra, marcada por un tono introspectivo y fragmentario, refuerza la idea de una subjetividad en proceso, atravesada por tensiones entre lo íntimo y lo performativo. En este sentido, el videoclip amplía el significado de la canción, generando un espacio donde imagen y sonido dialogan de forma compleja.

Además, Rosalía se desprende de un viejo amor, y lo hace vestida de novia, símbolo del matrimonio con Rauw Alejandro que dejó atrás. “No seré tu mitad / Nunca de tu propiedad / Seré mía / Y de mi libertad”, dice la letra de la canción, en la que hay numerosas referencias a la construcción de su identidad lejos de un hombre y, en concreto, de su ex pareja, como cuando describe el tatuaje que se hizo con su nombre: “Grabé tu nombre en mis costillas / Pero mi corazón nunca tuvo tus iniciales”.

La capacidad de Rosalía para integrar distintos lenguajes en una propuesta coherente es una de sus grandes virtudes. La artista catalana utiliza referencias reconocibles no como simple cita, sino como material de trabajo que se resignifica en contacto con la cultura contemporánea. La artista no reproduce los códigos del pasado, sino que los recontextualiza, estableciendo conexiones entre épocas y disciplinas.

El resultado es un videoclip que se sitúa en la intersección entre arte y entretenimiento, donde la tradición pictórica convive con la lógica del videoclip moderno. En Focu Ranni, Rosalía convierte la historia del arte en un archivo vivo, disponible para ser reinterpretado desde el presente. La figura femenina, históricamente representada desde la pasividad o el sacrificio, aparece aquí reconfigurada como un sujeto que negocia su imagen y su significado en un entorno visual saturado.

El resultado es un videoclip que se aleja de la mera acumulación de referencias para proponer una estructura simbólica: la historia de una mujer que, al abrir los ojos, decide abandonar el camino trazado y construir otro. Un relato que, en su aparente simplicidad, conecta con una tradición de imágenes y significados que sigue encontrando nuevas formas de expresión en la cultura contemporánea.

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