El 1 de junio, SkyShowtime estrenó la miniserie Trío, un drama sueco basado en la novela homónima de Johanna Hedman, publicada en 2021. En su día, el libro fue comparado favorablemente con Gente normal, de Sally Rooney, y la adaptación a la pantalla conserva parte de ese tono juvenil, pero emocionalmente denso.
Trío, como su nombre indica, cuenta, a modo de flashback, desencadenado por la visita repentina de la hija de un amor de juventud, la historia de Hugo, un profesor de literatura que, durante sus años universitarios, desarrolla un poderoso vínculo con Thora y August, una pareja abierta y libertina que parece no ver problema en fluir en todos los aspectos de su vida. La serie, aunque inevitablemente sexual, sorprende por un acercamiento más emocional que el de muchas otras ficciones juveniles actuales, además de por una dirección y una fotografía más cercanas al cine de autor europeo que al “contenido” de la era del streaming. Esto, sumado a las interpretaciones de sus protagonistas, eleva una serie que fácilmente podría haberse quedado en un dispositivo de provocación a medio gas.
Ellos son Seth Manteus, que interpreta a Hugo; Rebecka Harper, que da vida a Thora; y Felix Sandman, que encarna a August. Los dos primeros son relativamente recién llegados a la pantalla. El último, en cambio, arrastra ya cierta popularidad en su país gracias a su faceta como cantante, exmiembro de la boyband FO&O —de donde salió también Omar Rudberg, de Young Royals—, y como actor en series como Arenas movedizas, estrenada en 2019. Hablamos con los tres sobre su proceso creativo y la construcción de sus personajes, así como sobre la complejidad emocional y la ambición cinematográfica de la serie.
Trío trata de amor, pero también de la memoria y de cómo algunas personas se quedan con nosotros después de irse. ¿Fue algo de lo que hablasteis mientras construíais estos personajes?
Felix: Tuvimos una muy buena preproducción y un buen proceso antes de rodar nada, porque para el director, Anders Hazelius, era muy importante que hablásemos y conversáramos sobre los personajes, sus pensamientos y sus sentimientos. También intentamos conocernos entre nosotros. Tuvimos muchas conversaciones, ejercicios físicos y ejercicios de actuación. Sí, pasamos bastante tiempo antes de rodar para conocernos de verdad, tanto a nosotros como a los personajes, y construir esa química entre nosotros y entre ellos.
Rebecka: Y también encontrar las energías y la intención. En nuestro caso [señala a Seth], se supone que los personajes no se conocen al principio, así que eso quizá fue más natural, porque nosotros también nos estábamos conociendo durante los ensayos y el rodaje, pero nosotros dos y nuestros personajes [señala a Felix] se supone que tenemos una relación de toda la vida, que somos casi uno solo, y eso era complicado de rodar. No es algo que puedas encender así como así. Fue muy bueno tener tiempo para conocernos y establecer cómo éramos el uno con el otro. Encontrar ese sentimiento orgánico.
Felix: Sí, fue muy bonito. Tuvimos días con Anders en los que estábamos solo nosotros dos, sentados en nuestro apartamento. Esto fue como un mes antes del rodaje. Estábamos allí sentados y él nos entrevistaba, y nosotros improvisábamos todo sobre nuestra relación: nuestra historia, nuestra canción… Compramos piedras de la amistad y cosas así. Hicimos muchas cosas. Fue especial.

La serie podría describirse como un triángulo amoroso, pero se siente más complicado que eso. ¿Qué quisisteis evitar al abordar ese tipo de dinámica?
Seth: Algo importante fue que no hubiera celos entre los tres. Hablamos mucho con Anders sobre eso. No había celos entre ellos, y eso es una parte importante de la dinámica entre los tres: no encerrarlos en un triángulo dibujado de forma convencional.
Felix: Sí, estuvo bien escucharlo, porque lo dijo muy al principio. Era algo así como: “No hay celos”. Y eso estuvo bien porque nos permitió centrarnos de verdad en lo importante. Y lo importante era el amor entre los personajes y sus situaciones vitales, que son complicadas, pero no tanto la etiqueta o la estructura de sus relaciones.
Rebeckah: Cuando la dinámica ya es tan compleja en sí misma, no hace falta complicarla más ni introducir cosas como los celos para hacerla más interesante, porque ya es muy interesante. Y lo que sucede de forma natural probablemente sea lo más interesante de ver.
Hay mucha intimidad en la serie, pero nunca se siente como intimidad por espectáculo. ¿Cómo trabajasteis para que esas escenas se sintieran emocionales más que meramente físicas?
Rebecka: Es difícil porque, claro, una es un poco vanidosa cuando va a estar desnuda en una pantalla 4K. No quieres verte horrible. Para mí, al menos, eso fue algo un poco complicado: dejarlo a un lado y simplemente estar en la situación. Con cualquier escena que hagas, siempre es mejor cuando resulta natural y ocurre en el momento, pero creo que la coordinadora de intimidad y el director tenían muy clara la misión de hacer que las escenas íntimas estuvieran vivas y no fueran performativas.
Felix: Sí, eso ya estaba en el pitch, la primera vez que leí sobre el proyecto. Era muy importante, y no se dice lo suficiente: las escenas de intimidad deben tener la misma calidad que cualquier otra escena y deben contar algo sobre los personajes. Deben hacerlos avanzar y estar motivadas, no solo físicamente, como dices. Siempre había un motivo para cada movimiento. No son solo escenas íntimas o de sexo por sexo. Sirven para llevar a los personajes a otro lugar.
Seth: Trabajamos mucho en por qué haríamos eso en ese momento y qué funcionaría mejor en escena con los distintos tipos de intimidad.
Felix: Era casi como si tuviéramos otro guion, porque lo coreografiamos todo juntos con Malin, la coordinadora de intimidad, y con el director. De algún modo, escribíamos la escena. Teníamos una razón para cada movimiento. Es como preguntarse: ¿qué están diciendo? Así que era casi como escribir el guion, en lugar de simplemente tener sexo.

¿La química fue inmediata o llevó tiempo? ¿Recordáis el momento en que sentisteis: “Vale, esto va a funcionar”?
Rebecka: Probablemente cuando estábamos en París, que fue la primera parte del rodaje. Pienso en un momento concreto y probablemente fue cuando rodamos la escena del baile en el segundo episodio. Sí, ahí se estableció algo.
Felix: Sí, totalmente. Creo que hicieron un buen trabajo con el proceso de casting y, obviamente, desde el principio sentíamos que nos caíamos bien. Había buena vibra y creo que todos estábamos muy comprometidos con el proyecto. Recuerdo estar sentados en el avión de camino a París, cogiéndonos de la mano y metiéndonos de lleno en esto con la mente abierta, queriendo acercarnos más. Creo que teníamos esa disposición, pero tampoco se puede forzar nada. Podría haber ido cuesta abajo a partir de ahí. Pero luego solo fue hacia arriba y acabó siendo mucho más intenso en París.
La serie está llena de silencios y conversaciones inacabadas. Como actores, ¿cómo interpretáis lo que un personaje no puede decir?
Rebecka: En realidad, hicimos exactamente eso.
Felix: Sí, es un buen método.
Rebecka: Sí. El director nos hizo interpretar las escenas tal y como debían ser, pero sin el texto. Eliminando los diálogos. De hecho, eso acabó utilizándose en algunas escenas, sobre todo en una en la que caminamos por París en silencio. Es mucho más interesante así, porque teníamos el subtexto y, aunque los diálogos estaban en nuestra mente, no los decíamos en voz alta. Se podía sentir que algo estaba pasando, aunque no supieras exactamente qué.
Seth: Sí. En cuanto a Hugo, él no dice mucho en los primeros episodios. En absoluto. Así que trabajé mucho en cuál era su opinión sobre todo lo que se estaba diciendo. ¿Por qué no lo dice? ¿Qué está pensando? En lugar de decirlo.
Felix: Es muy especial cuando ensayas una escena, luego la interpretas y Anders está muy abierto a que improvises mucho y sigas tus impulsos. Normalmente empezábamos desde el guion, luego improvisábamos, añadíamos algunas cosas y después volvíamos al guion. Después de hacer eso y tener la escena en el cuerpo, eliminábamos el texto y ocurría algo especial. Tienes un ritmo con los otros. Os miráis y sabéis lo que estáis diciendo. Es un método muy bueno.

La historia alterna entre la juventud y la adultez, entre lo que pasa y cómo se recuerda años después. ¿Pensabáis en las versiones mayores de estos personajes al interpretarlos?
Rebecka: Es un tipo especial de trabajo cuando hay un guion en el que conoces el arco de los personajes a lo largo de tanto tiempo. En realidad, eso te impide estar en un presente absoluto, porque tienes la situación completa de veinte años. Pero no lo sé. No sé si realmente lo utilicé como tal.
Seth: Yo pensé en qué habría pasado entre las dos épocas. No tanto después, eso se lo dejé a August Wittgenstein, que interpretaba a Hugo de mayor. Me centré más en lo que pasa cuando llega a Nueva York y cómo vuelve a empezar allí, y en qué sentido eso se parece a cuando llega a Estocolmo.
¿Leísteis la novela de Johanna Hedman antes de rodar o preferisteis ceñiros al guion?
Seth: Sí, yo leí la novela entre callbacks, para tener una idea más amplia de lo que trataba. Y de mi personaje.
Rebecka: Sí, yo también la leí, pero más que nada por curiosidad. Solo quería saber en qué se basaba, pero acabó convirtiéndose en algo bastante diferente y no creo que realmente utilizara la historia del libro durante el rodaje.
Felix: Yo no la leí [risas]. Empecé a leerla, pero luego el director me dijo que no lo hiciera. Supongo que también llegaba bastante tarde cuando empecé. Ya estaba dentro del proceso y se volvía confuso con el guion, porque había muchos cambios y empezaba a pensar: “Espera, ¿esto no es distinto?”. Luego leí el guion completo y era muy conmovedor, así que pensé que era suficiente.
¿Hubo algunas películas o interpretaciones que os ayudaran a entender el tono de la serie?
Felix: Hablamos de Normal People al inicio de la preproducción. También hablamos de Call Me by Your Name…
Rebecka: Y la vimos juntos.
Felix: Sí, la vimos en el cine con el director y otros actores, para tener una referencia común sobre el tono y el estilo. Tuvimos un diálogo sobre lo que nos gustaba de ella, sobre la ambición creativa. Diría esas dos. También… ¿El peor humano? ¿Ese es el título internacional?
Seth: La peor persona del mundo.
[Risas].
Felix: Eso era más para capturar una vibra de Estocolmo como la nuestra. El verano, las vistas de la ciudad, la atmósfera… Es muy bonita.
Rebecka: También teníamos antirreferencias. Era importante para el director y el director de fotografía no hacer la clásica serie dramática sueca o una película sueca con un estilo y un tono muy específicos. No queríamos ir demasiado hacia ahí.
Seth: Fue una broma recurrente.
Felix: “Esto parece una serie de televisión sueca”. Eso es malo.

De hecho, la serie no tiene el aspecto de algo que encontrarías en streaming, que es la sensación que me da la mayoría de las series en Netflix o de otras plataformas: un aspecto muy plano, pensado para verse en la pantalla de un móvil. Esta se siente más cinematográfica, que supongo que también es un tópico, pero en este caso es cierto.
Felix: Esa era la ambición y la razón principal por la que a todos nos interesaba tanto el proyecto. Desde la preproducción, cuando leí el pitch por primera vez, nos mantuvimos fieles a la ambición creativa inicial. Todo el tono de la serie estaba pensado y se mantuvo fiel a la idea original. La visión se mantuvo intacta en todas las áreas. Siento que la ambición creativa estaba ahí: hacer algo de ritmo más pausado, que se atreviera a tomarse su tiempo, que se atreva a tener silencios y no intentara decirte cuál es el argumento cada cinco minutos. Porque el argumento, de algún modo, es secundario. Lo principal es una historia sobre seres humanos, sobre la vida, sobre el amor y sobre las decisiones que cambian o definen una vida.
¿Qué fue lo más emocionante de interpretar estos personajes?
Seth: Creo que lo más emocionante fue permitir —suena muy pretencioso— que Hugo fuera transformado por August y Thora. Permitir ese viaje de ser alguien muy cerrado a abrirse, y observar cómo cambia con ellos. Cómo ellos encuentran algo en él. Lo sacan del cascarón.
Felix: Eso es muy bonito. Siempre está dentro de él. En Hugo, el romántico. Y ellos lo ven. [A Rebecka] ¿Cuál fue tu parte favorita?
Rebecka: No lo sé, estoy pensando. Fue interesante y algo nuevo para mí interpretar a un personaje tan definido por las expectativas. Viene de una familia con mucha influencia. No se llega a saber mucho de su situación familiar en el libro, pero está esta familia con dinero procedente de la industria armamentística, todo este mundo de la academia y el dinero. Y ella es muy distinta de lo que quizá esperarías que fuera. Hay algo rebelde en ella.
Felix: Sí, y no se parece a mucha gente de la élite rica sueca.
Rebecka: Exacto.
Felix: Eso también es muy especial.
Rebecka: Sí, lo es. Hablamos de cómo su padre y ella son las únicas personas no blancas en ese tipo de ambiente, y de cómo eso les afecta a ambos.
Felix: Mi parte favorita fue interpretar a August, disfrutar de August. Todo lo que él es resulta muy saturado. Son muchas cosas a la vez. Y disfruté mucho de eso, porque sentí muchas emociones y soy un yonqui de las emociones. Así que disfruté esa parte. Es muy saturado, muy colorido. Creo que cualquiera disfrutaría interpretando un personaje así, porque es divertido.

¿Y qué fue lo que os dio más miedo?
Felix: Yo diría que había algunas cosas que no me daban miedo exactamente, pero que quizá me provocaban algo de ansiedad, porque no sabía muy bien cómo interpretarlas. Por ejemplo, la escena de París en la que tiene un ataque de pánico después de perder a Thora. Además, fue el primer día de rodaje. Ya sabes, en escenas así quieres ser muy auténtico y sincero con la emoción, con la ansiedad y la depresión. Eso es lo interesante de interpretar ese tipo de emociones: te da mucha ansiedad, te da mucho pánico escénico. Y, de algún modo, eso también ayuda a retratar la ansiedad. Es como una espiral. Estás ansioso pensando: “Mierda, ¿cómo voy a interpretar esto de manera que quede bien?”. Y luego queda bien porque tienes ansiedad de verdad [risas].
Rebecka: Da miedo hacer esto. En todos los sentidos. Tienes miedo de hacer demasiado, de hacer demasiado poco o de que quede como un tópico. Yo tenía dudas al principio, viniendo del teatro, porque este es un tipo de actuación completamente diferente. Cuando volvimos a casa de París, imaginé una situación en la que decían: “Dios mío, no podemos tener a esta chica, es demasiado. Lo está haciendo mal”. Pero…
Felix: ¿Mereció la pena?
Rebecka: Sí. Todo mereció la pena.
Seth: Sí, yo creo que las escenas más emotivas me intimidaban un poco y, por supuesto, también las escenas íntimas, porque nunca antes había hecho algo así. Pero ensayarlas y trabajarlas con nuestra coordinadora de intimidad hizo que todo se sintiera muy seguro. No había nada de qué preocuparse.
Rebecka: A vosotros os daba miedo el agua fría. A mí no.
Felix: Estábamos tiritando. El agua estaba muy fría. Hace frío en Suecia. La piscina fue lo peor porque la escena de la piscina consiste básicamente en nosotros mojados y de pie fuera del agua. El viento soplaba y yo estaba ahí tiritando.

