Una entrevista de 17 minutos ha bastado para convertir a Yiyang Zhuge en uno de los nombres intelectuales más inesperados del verano. No hubo preguntas sobre actores, presupuestos, cámaras IMAX ni secretos de rodaje. Frente a Christopher Nolan, la joven académica china quiso hablar de Homero, de la decadencia de las civilizaciones, del cristianismo, de los héroes y de la manera en que una sociedad transforma sus valores con el paso del tiempo.
Su primera pregunta marcó inmediatamente el tono: “¿Eres el bardo de una civilización en su ocaso?”. El director de La Odisea aceptó el desafío y lo que podría haber sido otra entrevista promocional terminó convirtiéndose en una conversación filosófica que acumuló millones de visualizaciones en China y Estados Unidos.
Desde entonces, Yiyang Zhuge ha sido elogiada, criticada y, sobre todo, clasificada. Para unos representa una recuperación de la tradición intelectual occidental desde China. Otros han intentado situarla dentro de diferentes corrientes conservadoras estadounidenses. Ella contempla esa necesidad de adjudicar inmediatamente una etiqueta ideológica como parte del problema.
“Las etiquetas pueden variar entre países, pero el vulgar impulso humano de clasificar a las personas en bandos políticos es universal”, explicó en una entrevista con Wired. Después resumió todavía mejor su crítica a la conversación pública contemporánea: “La gente ya no examina los argumentos; investiga las afiliaciones”.
Quién es Yiyang Zhuge
Yiyang Zhuge, conocida en las plataformas chinas con el nombre de Zhong Shu, es doctoranda en Ciencia Política en Boston College, donde está especializada en teoría política. Sus intereses académicos abarcan el pensamiento político alemán y francés y la filosofía política clásica.
Su relación con Estados Unidos comenzó mucho antes de hacerse viral. Zhuge cursó allí la educación secundaria y posteriormente estudió Ciencia Política en Boston College, donde también ha desarrollado buena parte de su trayectoria académica. Ha impartido docencia tanto en esa institución como en Brandeis University.
Su currículum ayuda a entender por qué una conversación con Christopher Nolan terminó hablando de cuestiones que difícilmente aparecen en una promoción cinematográfica convencional. Zhuge comenzó a estudiar griego antiguo siendo adolescente y lleva años trabajando sobre autores clásicos y modernos.
Entre sus referencias aparecen Platón, Aristóteles, Plutarco, Nietzsche o Hannah Arendt. Y no únicamente como lectora.
De Hannah Arendt a Plutarco
Uno de los trabajos más importantes de Yiyang Zhuge se encuentra en la traducción. Su propia biografía académica la presenta como una importante traductora de Hannah Arendt al chino.
Ha trabajado sobre obras como La condición humana, La vida del espíritu, Hombres en tiempos de oscuridad y otros escritos de la pensadora alemana. Además, realizó la primera traducción directa del griego al chino de las Moralia de Plutarco.
Ese trabajo permite comprender una parte fundamental de su figura pública: Zhuge funciona como un puente intelectual entre dos tradiciones. Se ha formado en el sistema académico estadounidense, estudia la filosofía política occidental y posteriormente explica y traduce buena parte de ese pensamiento para una audiencia china.
Precisamente ahí comenzó su fama mucho antes de que Estados Unidos descubriera su rostro.
Un podcast de filosofía con una audiencia enorme en China
En China, Yiyang Zhuge ya era conocida antes de sentarse delante de Christopher Nolan. Su podcast, Monologues of a Committed Observer, se ha convertido en un fenómeno poco habitual para un espacio dedicado fundamentalmente a conceptos políticos y filosóficos.
Wired contabilizaba a comienzos de agosto más de 940.000 suscriptores únicamente en XiaoyuzhouFM, una de las principales plataformas de podcast del país. En apenas tres años, Zhuge había grabado ya más de 360 episodios.
Su fórmula tampoco parece diseñada según las reglas habituales de la economía de la atención. Muchos programas consisten simplemente en Zhuge hablando durante aproximadamente media hora sobre una cuestión de filosofía política, frecuentemente sin un guion cerrado.
A ello suma artículos, traducciones y conversaciones con académicos occidentales para acercar determinados debates políticos a su audiencia china.
El éxito resulta especialmente llamativo en un ecosistema digital dominado por vídeos breves, estímulos constantes y contenidos diseñados para capturar la atención durante unos segundos. Yiyang Zhuge ha conseguido construir una audiencia masiva hablando de filosofía.
La entrevista con Christopher Nolan que lo cambió todo

El salto internacional llegó cuando Christopher Nolan viajó a Pekín para promocionar La Odisea. Zhuge consiguió aproximadamente un cuarto de hora con el cineasta.
Ella misma ha reconocido que carecía de experiencia en periodismo cinematográfico y que tampoco se consideraba una especialista en cine. Su preparación inmediata fue sorprendentemente sencilla: vio la película durante su estreno chino y fue escribiendo preguntas en un cuaderno.
Pero detrás de aquellas preguntas había, según explicó posteriormente, unos quince años leyendo a Homero y estudiando griego y pensamiento clásico.
En lugar de plantear la entrevista como una conversación entre una periodista y una celebridad, decidió tratar a Nolan de otra manera. “Simplemente lo vi como un ser humano que piensa y esperaba que él me viera de la misma forma”, explicó posteriormente.
La estrategia produjo una conversación extraordinariamente poco convencional.
Yiyang Zhuge preguntó al director si había “cristianizado” La Odisea, discutió con él la idea de expiación, habló sobre la representación contemporánea del heroísmo y planteó si los dioses podían entenderse como productos de la imaginación o como determinadas “mentiras nobles”.
Nolan respondió entrando en el terreno que proponía su interlocutora.
“¿Eres el bardo de una civilización en su ocaso?”
Pero fue la primera pregunta la que atravesó Internet.
“¿Eres el bardo de una civilización en su ocaso?”, preguntó Yiyang Zhuge al cineasta.
La expresión remitía a Homero y a una vieja pregunta filosófica: qué ocurre cuando un creador cuenta las historias y los valores de una época que quizá está empezando a desaparecer.
Una publicación del periodista Geoff Keighley con la conversación terminó superando los 18 millones de visualizaciones. Cuando Zhuge compartió posteriormente el vídeo desde su propia cuenta de X, acumuló otros 6,9 millones.
De repente, una doctoranda china en teoría política se convirtió en protagonista de una conversación cultural estadounidense.
Y comenzaron las interpretaciones.
Por qué Estados Unidos convirtió la entrevista en una batalla ideológica
Una parte de los comentarios encontró en la conversación una crítica implícita a Occidente. Si una joven china podía entrevistar a uno de los directores estadounidenses más importantes hablando de Homero, Grecia, heroísmo y decadencia, algunos usuarios comenzaron a preguntarse por qué aquella clase de conversación parecía tan poco frecuente en los grandes medios occidentales.
Otros interpretaron la expresión “civilización en su ocaso” como una referencia directa al declive de Estados Unidos.
Yiyang Zhuge asegura que no era esa necesariamente su intención. La pregunta, ha explicado, pertenecía a una tradición mucho más antigua de reflexión sobre la desaparición y sustitución de los sistemas de valores. No pretendía formular específicamente un diagnóstico sobre Estados Unidos.
Pero Internet ya había convertido aquellas palabras en otra cosa.
Algunos sectores conservadores comenzaron a reivindicarla mientras desde otros ámbitos se analizaban sus posiciones políticas, sus influencias intelectuales e incluso las cuentas que seguía en las redes sociales.
Y esa reacción terminó provocando una reflexión todavía más interesante que la pregunta formulada a Nolan.
“La gente ya no examina los argumentos; investiga las afiliaciones”
Para Yiyang Zhuge, la velocidad con la que comenzó a ser clasificada ideológicamente demuestra una característica problemática de la conversación política contemporánea.
“Las etiquetas pueden variar entre países, pero el vulgar impulso humano de clasificar a las personas en bandos políticos es universal”, explicó a Wired.
La filósofa considera que este mecanismo sustituye progresivamente el análisis de una idea por la búsqueda de la identidad política de quien la pronuncia.
“La gente ya no examina los argumentos; investiga las afiliaciones”, resumió.
La frase parte de su propia experiencia. Después de hacerse viral, algunos usuarios analizaron las personas que seguía en X para intentar deducir de ahí su posición sobre diferentes debates políticos.
Zhuge considera que esta tendencia contribuye directamente a la polarización: antes de analizar si un argumento tiene sentido, se intenta averiguar a qué tribu pertenece quien lo plantea.
Qué tiene que ver Yiyang Zhuge con Peter Thiel y Silicon Valley
Parte de la curiosidad que Yiyang Zhuge ha despertado en determinados círculos estadounidenses procede de su formación intelectual. Su trabajo académico mantiene relación con el straussianismo, la tradición de pensamiento político desarrollada alrededor de Leo Strauss.
Strauss defendió una lectura extremadamente cuidadosa de los grandes textos de filosofía política y ejerció una influencia considerable sobre diferentes sectores del pensamiento conservador estadounidense.
Su legado ha llegado también hasta algunas figuras del mundo tecnológico. Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir, ha reconocido ampliamente la influencia de Strauss y llegó a escribir un ensayo titulado The Straussian Moment.
Eso no significa que Zhuge forme parte del círculo de Thiel ni que exista una conexión personal conocida entre ambos. Pero ayuda a entender por qué algunas de las preguntas que formula —sobre civilización, valores, decadencia o tradición clásica— encuentran eco dentro de determinados ambientes intelectuales asociados también con Silicon Valley.
La paradoja es importante: la mujer presentada en algunos debates como ejemplo de una China que recupera el pensamiento occidental es, en realidad, producto en buena medida de la educación estadounidense.
Una pensadora china formada completamente entre dos mundos
Ese cruce probablemente sea una de las claves del atractivo de Yiyang Zhuge. Puede leer la tradición occidental desde dentro porque se ha formado académicamente en Estados Unidos, pero también puede observarla desde la perspectiva de una intelectual china que trabaja para una audiencia diferente.
No encaja con facilidad en la imagen de una intelectual china enfrentada ideológicamente a Occidente, pero tampoco en la de una académica estadounidense convencional.
Ha pasado buena parte de su vida adulta en Boston. Ha enseñado en universidades estadounidenses. Traduce a Arendt y Plutarco para lectores chinos. Habla de la política de Estados Unidos en mandarín y después descubre que Estados Unidos intenta averiguar qué piensa políticamente observando las cuentas que sigue en X.
Su propia trayectoria hace especialmente incómodas las etiquetas binarias que ahora cuestiona.
Yiyang Zhuge no quiere convertirse en una celebridad
Lo más extraño de toda esta historia quizá sea que Yiyang Zhuge asegura no tener demasiado interés en conservar la fama que acaba de adquirir.
“No tengo ningún apego a la fama ni deseo conservarla por sí misma”, explicó a Wired.
Su ambición resulta bastante menos espectacular que las cifras de visualizaciones que ahora acompañan a su nombre. Lo que quiere, según explica, es disponer de suficiente libertad y tiempo como para construir una vida alrededor del pensamiento.
También ha reconocido que preferiría que su rutina siguiera estando formada principalmente por leer, pensar, escribir y enseñar, aunque admite que la nueva visibilidad podría permitirle conversar con más escritores, académicos y creadores.
Su inesperada popularidad contiene así una contradicción difícil de ignorar.
Las redes sociales han convertido en fenómeno viral a una mujer que cuestiona precisamente muchas de las dinámicas de las redes sociales: la velocidad del juicio, la clasificación inmediata, las guerras entre grupos y la desaparición del argumento debajo de la identidad de quien lo formula.
Quizá por eso Yiyang Zhuge resulte tan difícil de colocar dentro de una casilla. Y quizá sea precisamente esa resistencia a la casilla la que explique por qué millones de personas han empezado a escucharla.

