Zoe Saldaña llega a la tercera temporada de Lioness con un personaje que ya no puede esconder las grietas. Joe, la jefa de un equipo de operaciones especiales creado por Taylor Sheridan, lleva dos temporadas sobreviviendo a guerras, pérdidas y decisiones imposibles mientras intenta mantener separadas su vida profesional y su familia. En esta nueva entrega, esas dos vidas terminan por encontrarse.
La actriz, que también ejerce como productora ejecutiva de la serie, reconoce que incluso ella se sorprendió con el rumbo que Sheridan había preparado para Joe. Los guiones llegan prácticamente al mismo tiempo que el rodaje, una forma de trabajar que obliga al reparto a reaccionar con rapidez. “Taylor tiene una increíble manera de sorprenderte”, explica.
Esta temporada Joe es secuestrada. Pero, según Saldaña, la clave no está en esperar a que alguien la rescate. “Vas a rescatarte tú misma”, le dijo Sheridan cuando le contó lo que le esperaba al personaje. La frase resume buena parte de la evolución de una mujer acostumbrada a sostener a los demás.
Para construir a Joe, Saldaña ha combinado entrenamiento físico, conversaciones constantes con expertos militares y largas discusiones con Sheridan. También ha recurrido a Catlin Adams, su profesora de interpretación desde Avatar, y a los recuerdos y experiencias que los operadores de la serie han compartido con ella.
La actriz, de 48 años, ha querido que la edad de Joe avance en paralelo a la suya, negándose a representar a una joven fascinada por la violencia. Esta temporada, la maternidad ocupa un lugar central. Joe es extraordinariamente competente en su trabajo, pero no es una madre perfecta. Tampoco una soldado perfecta. Para Saldaña, precisamente ahí reside su humanidad.
La actriz habla también de las mujeres que trabajan en espacios tradicionalmente masculinos y de la necesidad de no confundir fortaleza con ausencia de emociones. “Un buen llanto es como ir al gimnasio”, sostiene.
En paralelo, Saldaña recuerda que esta temporada ha sido especialmente intensa porque al mismo tiempo que rodaba Lioness recibía el Oscar por Emilia Pérez. La estatuilla está ahora en su despacho, junto a una fotografía de Faye Dunaway con su propio Oscar.
Y aunque Joe pertenece a la ficción, Saldaña insiste en que las mujeres que inspiran al personaje existen. Son operadoras que trabajan en conflictos y contribuyen, según dice, a procesos de estabilización y de paz que rara vez son noticia.
La actriz también habla de sus raíces dominicanas y aunque no ha pedido que se incorporen referencias a su identidad en los guiones, el mismo Sheridan, después de escucharla, es quien las introduce cuando encuentra una conexión con Joe.

“No hay tantos personajes dominicanos”, dice al mismo tiempo que celebra que esos pequeños detalles empiecen a aparecer en una serie que, para ella, también habla de quienes nunca aparecen en series de Hollywood.
Con una posible cuarta temporada todavía sin confirmar, Saldaña ya imagina hacia dónde podría dirigirse Joe. En la tercera, dice, la prioridad ha sido sobrevivir. La siguiente, si llega, podría tratar de ganar algo.
Taylor me dijo: “Vas a rescatarte tú misma”.
¿Cómo recibió esta tercera temporada y el arco que Taylor Sheridan había preparado para Joe?
Taylor tiene una manera de sorprenderte por dos razones. Una es que escribe muchas series a la vez, así que no recibimos los guiones con suficiente antelación como para prepararnos y no sorprendernos. Me llega un episodio una semana antes de que empecemos a rodarlo. El arco de Joe me sorprendió por eso. Taylor me dijo: Vas a ser secuestrada y tu equipo va a venir a rescatarte. Todos tuvimos la piel de gallina. Pero cuando empecé a desmenuzar su arco y a meterme otra vez en su vida, en su piel, en sus pensamientos, estuve hablando constantemente con Taylor. Entonces me decía: “Vas a rescatarte tú misma. Vas a salvarte y tu equipo estará de camino. Os encontraréis”. Cada vez que vuelvo a Joe, él confirma que estamos en el mismo lugar respecto a ella, a lo que queremos para el personaje y a lo que representa el equipo. Estaba emocionada y asustada. Creo que esas dos reacciones son precisamente las que quieres tener como actriz cuando interpretas a un personaje tan rico y complejo.
Joe ha pasado mucho tiempo intentando separar la violencia, el deber y la familia. ¿Cree que finalmente entiende que ya no puede mantener esos mundos separados?
Joe es una mujer que mantiene todo unido para los demás. Y sí, se está desmoronando en silencio por dentro. Creo que muchas personas pueden identificarse con eso, especialmente las madres que trabajan y que intentan estar a su máximo nivel tanto en el trabajo como en casa. Joe es brillante en su trabajo, pero no es una madre perfecta. Tampoco es una soldado perfecta. Es humana, y eso es lo que más me gusta de ella y con lo que más me identifico. Si eso hace que las mujeres conecten con Joe y con la serie, porque no es solo Joe, hay muchísimos personajes femeninos resilientes, me alegra que se sientan representadas.
La temporada exige mucho físicamente. ¿Cómo se prepara para las escenas de acción y para el secuestro?
Siempre tiene que haber coreografía. No puedes improvisar una escena de lucha, excepto cuando Taylor dirige el episodio [ríe]. Hemos estado ensayando esa coreografía durante semanas. Soy una antigua estudiante de ballet y dependo muchísimo de la coreografía y de la dirección. Me gusta eliminar los elementos de sorpresa y de expectativa porque eso es lo que te mantiene a salvo. Hay mucha preparación: entrenamiento, desarrollo muscular… Contamos con nuestro entrenador físico, Duffy, que vuela desde Los Ángeles y se queda con nosotros durante los cuatro o cinco meses de rodaje. Vive prácticamente en un gimnasio y nosotros vamos rotando. Si mi llamada se retrasa de las cinco a las siete de la mañana, a las seis estoy entrenando con él durante 45 minutos.
¿Qué le aporta ese entrenamiento al personaje?
Me ha dado seguridad para Joe, pero también para mí. Puedo sentirme segura en mi propio cuerpo porque estoy desarrollando esa musculatura. Mentalmente también hay mucha comunicación con Taylor. A veces puedes entrar en una espiral y repetir pensamientos y sentimientos en tu cabeza hasta creer que te estás volviendo loca. Cuando puedes hablar con tu director, tu guionista y tu productor y ellos te dicen que no estás loca, o que lo estás, pero que ellos están locos contigo, entonces sigues adelante. Me gusta tener esa conexión directa con la persona que dirige el barco.
También trabaja desde hace años con su coach de interpretación.
Trabajo con mi coach, Catlin Adams, desde hace 20 años, desde Avatar. Es increíble. No puedo aceptar un proyecto si no la tengo a mi lado durante la preparación. Me ayuda a entenderlo todo. Vivo con tres idiomas, así que necesito asegurarme siempre de que lo que estoy viendo y entendiendo es correcto. También trabajo con lectores de guion. Después de jornadas de 13 o 14 horas, a veces acuesto a mis hijos. Si ya se han dormido, trabajo con un lector, repaso mis líneas y me voy a la cama. Hay que alimentar la máquina.

¿Cambia ese proceso cuando Joe está en cautiverio y las escenas son muy intensas?
No. La preparación crea una base que permite estar completamente presente en el set. Mi trabajo es estar abierta, ser moldeable. Hay cosas para las que no tengo experiencia ni formación, así que tengo que apoyarme en personas que son expertas. Me siento con los antiguos militares que Taylor ha incorporado al equipo y les hago preguntas: ¿Alguna vez os encontrasteis en una situación así? ¿Cómo es? Muchos operadores se acercaron a mí durante la segunda temporada, desde el primer episodio, cuando Joe llega a aquel río después de haber estado a punto de perder la vida y quiere llamar a sus hijos y a su marido. Está llena de golpes en México y, sin embargo, quiere saber del pastel que han hecho en casa. Muchos de nuestros operadores habían vivido situaciones similares. Lo que hago es conservar sus historias y sus experiencias y esperar ser un vehículo capaz de interpretarlas con honestidad y transparencia, para que puedan sentirse vistos.
¿Qué ha aprendido de ese mundo a través de Lioness?
La serie se inspira en elementos del mundo real para construir tensión, pero en última instancia es una historia de ficción creada para entretener. Los acontecimientos actuales pueden llevar al público a establecer sus propias comparaciones, pero Lioness no se creó como respuesta a un acontecimiento geopolítico concreto. Lo que sí es importante destacar es que existen mujeres como Joe. Viven en esos espacios y contribuyen a los procesos de paz y a la estabilización de países en todo el mundo. Eso es algo que no vemos lo suficiente.
Joe también está envejeciendo con usted. ¿Qué quería conservar de su edad?
Siempre he querido mantenerme fiel a la edad de Joe y hacer que avance en paralelo a la mía. Tengo 48 años y, en mi cabeza, Joe es unos ocho años más joven que yo. Pero no es una mujer de 20 años, con los ojos abiertos ante la vida, que ve la violencia como algo divertido. Joe ha vivido pérdidas. Ha perdido mujeres y soldados. Ha conocido victorias y derrotas, ha hecho que Kaitlyn se sienta orgullosa y también la ha decepcionado. No da nada por sentado, pero empieza a sentirlo en su cuerpo y en su alma.
Ha dicho que Joe no puede permitirse decepcionar a nadie.
Su problema es que no puede decepcionar a nadie. Y, sin embargo, decepciona a todo el mundo constantemente. Eso es lo humano de ella. Quería darle esa humanidad porque, investigando para crear a Joe, descubrí algo que tenían en común muchas de las personas que conocí: habían experimentado pérdidas y victorias, pero no querían decepcionar a los demás.

La maternidad tiene un peso especial esta temporada.
Hay personas que viven hoy una versión de Joe. Si pudiéramos regresar para una cuarta temporada, espero que Taylor y yo podamos ser honestos con el lugar en el que está Joe y con la manera en que funciona. En algún momento tienes que entender que no está hecha de hierro. Es un ser humano y es madre. Su pareja acaba de llevarse a sus hijos.
Hay una escena en la que Joe entra en una habitación vacía. ¿Qué significaba ese espacio para usted?
Quería entender la ausencia física de alguien. ¿Qué representa? Caminas por todos esos espacios que normalmente están llenos de camisas, juguetes, cuadernos, corbatas y zapatos, y de repente están completamente vacíos. Sentir ese vacío es indescriptible. Da igual si eres una madre que se queda en casa, sale a hacer la compra y vuelve a una casa vacía, o si eres una oficial paramilitar. Vas a sentir ese espacio. Mi trabajo como mujer y como madre es no perder de vista a un personaje que intenta existir en un espacio masculino. Estoy interpretando a una mujer que intenta seguir siendo mujer en un espacio que tradicionalmente ha pertenecido a los hombres.
Ha hablado también de la importancia de no eliminar las emociones de las mujeres que trabajan en esos espacios.
Cuando una mujer consigue oportunidades en espacios masculinos, existe la idea de que tiene que ser lo más masculina posible. Eso significa despojarse de las emociones porque, de repente, si lloras, eres débil o no eres fiable. Laysla tomó la decisión de ser una mujer viviendo en esos espacios. Y sigue siendo una mujer que llora cuando necesita llorar y pierde la cabeza cuando necesita perderla, por las razones adecuadas. Las mujeres tenemos que seguir siendo mujeres y enseñar al mundo que podemos ser fuertes, llorar y ser emocionales. Eso es lo que te hace fuerte. Suprimir las emociones es una debilidad. Un buen llanto es como ir al gimnasio. Eso es fuerza.
El título de uno de los episodios dice que sobrevivir no equivale necesariamente a ganar. ¿Ha cambiado su manera de entender la supervivencia a través de Joe?
Preferiría ser una superviviente cualquier día antes que ser una ganadora. Creo que en la cuarta temporada veremos que Joe ha entendido claramente que primero necesitaba sobrevivir. Y creo que una cuarta temporada trataría de que Joe intentará ganar. Ella y todo su equipo, especialmente Kaitlyn, tendrían que descubrir cómo se produjo esa hemorragia y detenerla.

Entre el rodaje de Lioness vivió además una noche histórica: recibió el Oscar por Emilia Pérez. ¿Cómo fue combinar ambas experiencias?
Pude sentirlo todo. Sentí euforia absoluta y agotamiento. Pude sonreír y llorar. Fue una campaña para recordar. Hubo mucha belleza, pero también, como todos visteis, mucha realidad. Intenté estar lo más presente posible durante todo aquello. Una de las cosas que me llevé fue sentir que mi comunidad, mi comunidad cinematográfica, me veía y sabía que llevaba mucho tiempo aquí. Eso ocurrió al mismo tiempo que yo misma reconocía que llevaba mucho tiempo aquí. Cuando pensé “no necesito que nadie lo vea, yo sé que estoy aquí y lo estoy haciendo bien”, mi comunidad me vio. Las dos cosas fueron maravillosas.
¿Dónde guarda el Oscar?
Está aquí, en mi despacho, junto a una fotografía de Faye Dunaway siendo fotografiada con su estatuilla. Es una fotografía preciosa. Mi estatuilla es de género neutro y utiliza they/them, en honor al tema de Emilia Pérez.
Joe tiene algunos detalles que parecen conectar con sus raíces dominicanas. ¿Los pide usted?
No. Eso es Taylor. Y lo aprecio mucho. Es Taylor diciéndome que escucha, que presta atención, que sabe qué es importante para mí como persona, como actriz y como artista. Cuando encuentra una correlación entre la persona que soy y Joe, la incorpora. Nunca se lo he pedido. Son cosas que aparecen en sus guiones después de nuestras conversaciones sobre el personaje. A veces hablo con él cinco minutos, otras veces por mensajes, otras media hora por teléfono. Puedo compartir anécdotas de mi vida porque son los datos que estoy introduciendo en Joe. Él guarda esa información y después aparece. Aprecio esos pequeños regalos que deja para mí porque son importantes. No hay tantos personajes dominicanos. Antes no los había. Sé que estamos empezando y estoy muy emocionada.
Entonces, ¿qué espera para Joe si llega una cuarta temporada?
Espero que Taylor y yo podamos seguir siendo honestos con ella. Ahora mismo está intentando sobrevivir. Quizá la próxima vez intente ganar.

