Indra, la empresa de tecnología de defensa más importante de España, atraviesa uno de sus momentos más convulsos. Precisamente este lunes, ante la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha dejado muy clara la posición del Ministerio: no tiene ni quiere tener ningún papel en el conflicto interno que atraviesa Indra.
La empresa española anunció ese mismo día el inicio de un proceso para elegir a un nuevo consejero delegado que releve a José Vicente de los Mozos, quien ha ocupado el cargo durante los últimos tres años. Un movimiento que llega apenas un mes y medio después de la llegada a la presidencia de Ángel Simón, tras la dimisión de Ángel Escribano.

Ante las preguntas de los diputados sobre los cambios en el accionariado de la compañía, con la salida de los hermanos Escribano y el papel de Indra como referente de la industria nacional en los nuevos Programas Especiales de Modernización (PEM), Robles fue contundente: “Todo lo que ha ocurrido en Indra en esta última temporada no tenemos absolutamente ni idea ni queremos saberlo”.
Una línea roja muy clara
La titular de Defensa fue más allá y extendió esa misma postura a toda la industria. El Ministerio, explicó, no entra en cuestiones internas de ninguna empresa, ya sea Indra, Navantia o Airbus. Su único criterio es la capacidad para cumplir los compromisos asumidos. “La gobernanza de Indra o lo que hagan sus accionistas, ni sabemos ni queremos saber, ni interesa al Ministerio de Defensa, más allá de que cumplan sus contratos y que lo hagan de la mejor manera posible“, subrayó.

Una postura que Robles mantuvo a lo largo de toda su intervención y que sitúa al Ministerio en un papel estrictamente contractual, alejado de cualquier injerencia en la vida corporativa de las empresas con las que trabaja, aunque el Estado tenga participación en ellas a través de la SEPI. “Respetamos todo lo que haga la SEPI y, evidentemente, lo único que queremos es que cumpla sus compromisos con Defensa“, precisó.
Exigencia en los contratos
Esa distancia con la gobernanza no implica, sin embargo, pasividad respecto del cumplimiento de los contratos. Robles reconoció haber mantenido varias reuniones con la dirección de Indra en los últimos meses, entre ellas una celebrada durante la visita a España del presidente ucraniano Volodimir Zelenski en noviembre del año pasado, para gestionar el envío de un radar.

En esos encuentros, la ministra aseguró haber exigido reiteradamente el cumplimiento del programa del VCR 8×8, el vehículo de combate sobre ruedas que lidera el consorcio Tess Defence, encabezado por Indra. Un programa que Robles ha señalado en varias ocasiones como ejemplo de la necesidad de que las empresas del sector entreguen en tiempo y forma. “Mi obligación es que las Fuerzas Armadas tengan lo mejor“, resumió.
Una industria competitiva, dentro y fuera
Más allá de la crisis concreta de Indra, la ministra aprovechó su comparecencia para reivindicar el valor estratégico de la industria de la defensa española y el papel que debe desempeñar en el escenario internacional. “Creo que tenemos una gran industria de defensa que debemos seguir fomentando“, afirmó, añadiendo que su objetivo es que las empresas del sector sean competitivas tanto en el mercado nacional como en el exterior.

En ese sentido, Robles dejó claro que la adjudicación de contratos se rige por criterios de capacidad y legalidad, ya sea mediante el artículo 346 del Tratado de Funcionamiento de la UE o mediante licitación abierta, y que el Ministerio atribuye los contratos “a la empresa que tiene las mayores capacidades“, sin que la propiedad o la gobernanza de la compañía influya en esa decisión.
“Bastante tengo yo con lo que tengo como para preocuparme de los demás”, zanjó Robles, dejando en el aire una frase que resume con precisión la postura del Ministerio: exigencia máxima en los resultados y ninguna injerencia en los despachos.

