Indra reabre la puerta a la fusión con Escribano tras valorar su integración en 2.300 millones

Indra y Escribano mantienen abierta una operación estratégica para reforzar la defensa española tras valorar EM&E en 2.300 millones

El expresidente de Indra, Ángel Escribano Ruiz y el consejero delegado, José Vicente de los Mozos
Ángel Escribano Ruiz y José Vicente de los Mozos.
EFE/ Eloy Alonso

La posible integración entre Indra y Escribano vuelve a situarse en el centro del tablero industrial español. Un año después de que se conociera el interés de la tecnológica por fusionarse con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la operación continúa bloqueada, pero no enterrada. Según la información recogida por Expansión, el consejo de Indra llegó a estudiar en marzo una oferta de 2.300 millones de euros por la compañía familiar de los hermanos Ángel y Javier Escribano, una cifra situada dentro del rango bajo de las valoraciones manejadas por los asesores.

La operación entre Indra y Escribano se ha convertido en mucho más que una negociación empresarial. Afecta al futuro de la defensa española, al papel del Estado a través de la SEPI, al equilibrio de poder dentro de una compañía estratégica y a la ambición de construir un gran campeón nacional en un momento de fuerte crecimiento del gasto militar en Europa. Indra cerró el primer trimestre de 2026 con una cartera de 20.334 millones de euros, frente a los 8.003 millones del mismo periodo de 2025, impulsada por defensa, espacio, movilidad y tráfico aéreo.

Una operación estratégica que quedó en suspenso

El movimiento entre Indra y Escribano parecía encajar en la hoja de ruta industrial de la compañía. EM&E aportaría capacidades en vehículos terrestres, sistemas de defensa y programas militares en los que ambas empresas ya colaboran. Sin embargo, el proceso acabó derivando en una crisis de gobernanza por el papel de Ángel Escribano, que era a la vez presidente de Indra, accionista relevante de la tecnológica y propietario de la compañía que podía ser absorbida.

Ese conflicto de interés fue el gran punto de fricción. La SEPI, principal accionista de Indra con alrededor del 28% del capital, presionó para resolver una situación que consideraba difícilmente sostenible. Ángel Escribano terminó presentando su dimisión como presidente y consejero de Indra el 1 de abril de 2026, después de semanas de tensión por la integración con su empresa familiar.

La salida de Escribano de la presidencia cambia ahora el escenario. El obstáculo formal que pesaba sobre la operación desaparece en buena medida. Aunque las heridas políticas y empresariales siguen abiertas. Con Ángel Simón como presidente y José Vicente de los Mozos como consejero delegado, Indra afronta una nueva etapa en la que la fusión podría volver a estudiarse si EM&E decide regresar a la mesa.

La valoración de Escribano, clave del acuerdo

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El núcleo de la negociación entre Indra y Escribano siempre ha estado en la valoración. Según la información de partida, los asesores situaron el valor de EM&E en una horquilla de entre 2.000 y 3.000 millones de euros. Goldman Sachs, contratado por Indra, habría asignado múltiplos de entre 12 y 17 veces ebitda a Escribano Mechanical & Engineering, con una valoración que podía moverse entre 2.100 y 2.900 millones.

En ese contexto, el consejo de Indra llegó a analizar una oferta de 2.300 millones de euros. Una cifra que habría quedado en la parte baja del rango. El problema no era solo el precio, sino también cómo pagar la operación. Los hermanos Escribano defendían una fusión por absorción mediante una combinación de acciones y efectivo. Esa fórmula obligaba a calcular con precisión el canje para evitar que los propietarios de EM&E superasen a la SEPI como primer accionista de Indra.

El equilibrio era delicado. Los hermanos Escribano controlan el 14,3% de Indra, mientras que la SEPI mantiene cerca del 28%. Varias informaciones recientes han señalado que los Escribano buscan un acuerdo sobre el encaje de EM&E antes de la junta de accionistas de Indra del 25 de junio, aunque se reservan la posibilidad de reclamar más peso en el consejo si las conversaciones no avanzan.

Indra crece mientras busca ordenar su gobernanza

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La crisis corporativa no ha impedido que Indra mantenga un fuerte ritmo de crecimiento. En el primer trimestre de 2026, la compañía ganó 76 millones de euros, un 28% más que un año antes, y elevó sus ingresos hasta los 1.334 millones, con una mejora del 14,6%. La cartera de pedidos superó los 20.000 millones, una cifra que refleja el momento expansivo del sector.

Ese crecimiento refuerza el atractivo de la operación, pero también eleva las exigencias. Indra quiere crecer en defensa, consolidar capacidades industriales y reforzar su nueva división de vehículos terrestres. EM&E, por su parte, ha vivido una evolución muy positiva de su negocio y prevé mantener un fuerte aumento de ingresos en los próximos años. La unión de ambas permitiría sumar músculo tecnológico, cartera de contratos y capacidad de producción en un momento en que los gobiernos europeos están acelerando sus inversiones militares.

La cuestión es si el encaje financiero y político será posible. La operación con Indra parece tener más sentido industrial para Escribano que otras alternativas, como una eventual venta a un grupo extranjero, que previsiblemente exigiría el visto bueno del Gobierno. Pero también exige recomponer la confianza entre las partes.

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