“Una declaración perfecta en la que se hizo de abogado de sí mismo intentando desvincularse de todos los delitos”. Así describen fuentes del caso la declaración de José Luis Ábalos ante el Tribunal Supremo, y que duró siete horas. Fue su última carta para defender su inocencia que, sin embargo, no le sirvió para que Fiscalía Anticorrupción redujera los 24 años de prisión que le solicita.
De hecho, los enfrentamientos de quien fuera la mano derecha de Pedro Sánchez y el fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, fueron continuos. “Parece que solo habla con rigor la UCO”, decía con ironía Ábalos. “No le voy a discutir”, contestaba Luzón, evidenciando su desacuerdo.

La estrategia de defensa del exministro fue erigirse como víctima de un proceso sin garantías y viciado por los medios de comunicación. Preámbulo a su futuro recurso ante el Tribunal Constitucional, según apuntan las fuentes consultadas. “Este es un caso mediático, juzgado hace tiempo, con condena clara”, llegó a decir Ábalos.
Durante toda su declaración, el exministro mantuvo un tono sosegado, firme y preciso, pero resignado. Reconoció la relación de confianza que entabló con Koldo García pero también se distanció de él intentando diluir la imputación de organización criminal.
La UCO lo sitúa como jefe instrumental que orquestaba todas las gestiones que ejecutaba luego Koldo García. Si bien, Ábalos reivindicó: “Los dos teníamos vida propia. Hay quien se empeña en plantearnos como un dúo. Tenemos personalidades muy distintas, trayectorias muy distintas y sensibilidades muy distintas”. Aunque hizo suyo el pacto de no agresión que ambos han llevado hasta el final de la causa: “Tenemos poco en común quizá lo único la lealtad. Una de las cosas que más ha decepcionado a algunos es que no hayamos intentado matarnos entre nosotros o hayamos apuntado para otros”, manifestó.

“Carne de meme”
Ábalos se quejó de haber sido “carne de meme” por su constante presencia en medios de comunicación. Denunció las filtraciones continuas a la prensa y puso en duda a la UCO en numerosas ocasiones, poniendo en duda la existencia de comisiones ilícitas. “En 10 años, solo han encontrado 95.000 euros en efectivo. En cuatro años no me han localizado cuentas, fondos… solo tienen los WhatsApp de Koldo”, dijo.
En su constante crítica a la Guardia Civil, también apuntó a los errores a lo largo del proceso de los agentes, como la atribución de un chalé en Colombia vendido por el exministro hace 13 años o que se la atribuyera un centro comunitario en Perú vinculado a Fiadelso.
En sus siete horas de declaración, Ábalos confrontó la versión de Aldama. Dijo que actuaba a la desesperada acusando sin pruebas para intentar mostrar una colaboración con la Justicia: “Como no le bastaba elevó la apuesta en su declaración”, criticó.
Su relación con Jésica Rodríguez
Una a una, fue negando las presuntas dádivas que le otorgaba la trama. Reconoció que sabía que el piso del plaza de España de Madrid en el que vivió Jésica Rodríguez era pagado por Alberto Escolano, un empresario que no sabía que estaba asociado a Aldama. “Yo no hablaba con Escolano. Él tenía trato con Koldo y Koldo me dijo que lo arreglaba él”. Añadió que su plan era que ese alquiler fuera una estancia temporal.

Su objetivo era alquilar un piso más estable donde irse a vivir con Jésica después de divorciarse. En concreto, Koldo le propuso que hablara con Aldama, que le ofreció un inmueble con opción a compra en Paseo de la Castellana.
El empresario asegura que ese piso era una garantía de que el exministro iba a cobrar las comisiones y si no las cobraba, el piso acababa pasando a su propiedad. Extremo que negó Ábalos y dijo que la compra se frustró porque el inmueble estaba ocupado.
El resto de viviendas
También insistió en que el disfrute del chalet de la Alcaidesa en Cádiz fue un “alquiler real” y que pagó las mensualidades hasta que no pudo asumirlo. Momento en el que enviaron un burofax para echarlo del inmueble. La UCO lo vincula al caso hidrocarburos.
Asimismo, según la versión de Ábalos, tampoco el chalet disfrutado por Marbella fue una contraprestación por las gestiones para que Air Europa, compañía que asesoraba Aldama, consiguiera el rescate de Air Europa. Dijo Ábalos que lo pagó Koldo García con su dinero y el de su familia. En su alegato dijo que no fue un rescate sino “un préstamo con unas condiciones muy duras, las más duras en relación con otras empresas”, zanjó.

Sobre sus relaciones, admitió también que Koldo García le gestionaba muchos pagos porque su exmujer tenía el total control sobre sus cuentas bancarias y había movimientos que quería ocultar. Preguntado por si el PSOE pagaba en billetes de 500 dijo: “Yo no voy a contradecir a Koldo, pero a mí no me han pagado en billetes de 500 euros“, sostuvo. El exministro llegó a afirmar que delegó el número de los gastos de Organización a quien fue su asesor.
Por último, acerca de los contratos de material sanitario, reconoció que fue una decisión política la compra de 8 millones de mascarillas en lugar de 4, pero se desvinculó de cualquier gestión. “Yo no traté con nadie. No lo he hecho con ningún contrato de todo el ministerio”, sentenció. Y criticó después la auditoría realizada por el actual ministro de Transportes, Óscar Puente. Aseguró que se enfadó mucho al verla y advirtió: “Si me queréis apartar, lo lleváis claro”.
