A pesar de la inflación económica de los últimos años, el Gobierno no ha ajustado sus tarifas sobre el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
Esta decisión ha permitido obtener hasta 2.294 millones de euros adicionales para las arcas españolas. Todo ello, sin actualizar tramos, los mínimos o las deducciones del impuesto a la inflación monetaria.
Lejos de ser un capricho, tal y como se detalla en un informe emitido a la Comisión Europea, esta recaudación sirve para que el Ejecutivo pueda cumplir con sus compromisos con Bruselas.
El documento emitido desde el Gobierno recoge una actualización del progreso del plan fiscal acordado, con objetivos comprendidos entre los años 2025 y 2028. Uno de los compromisos acordados era aumentar la recaudación permanentemente, hasta el 0,4% del PIB (0,3 + 0,1 adicional).
De este modo, mediante el cumplimiento de este acuerdo, la aportación al PIB se podrá mantener en el corto plazo sin recurrir a otras medidas recaudatorias más severas. Por tanto, los porcentajes marcados del PIB son: 0,39 % en 2026, 0,37 %en 2027 y 0,35 % del PIB en 2028-2029.
Así pues, al margen de haber dado por cumplido el objetivo de ingresos, todo apunta a que el IRPF seguirá sin recibir ningún ajuste a la inflación. Al menos, hasta el final del plan fiscal estructural que mantiene España con la Unión Europea, el cual habrá concluido en 2029.
Ingresos (y pérdidas) del IRPF en España debido a la inflación

En cuanto al destino de los cerca de 2.300 millones de euros recaudados, el Ejecutivo recoge en su informe que unos 1.137 millones han acabado en las arcas de la Administración central. Los otros 1.157 millones se han destinado a las comunidades autónomas de régimen común, al ser las responsables del tramo autonómico del IRPF.
El poder adquisitivo de los españoles se ha visto muy afectado por la no adaptación del IRPF a la inflación. Los conflictos geopolíticos globales y la crisis de los alquileres y de la vivienda han sido los principales responsables tras el disparo del IPC.
Las autonomías han tratado de rebajar sus tarifas en las últimas campañas fiscales. No obstante, la Agencia Tributaria se ha limitado a reducir ligeramente la carga tributaria de las rentas más bajas.
Lo cierto es que el plan ha permitido a España superar sus objetivos marcados, alcanzando un cómputo global de 418.057 millones de euros en ingresos. El aumento de los tributos fiscales hacia las grandes rentas y grupos, y el impuesto de solidad hacia las grandes fortunas, son una parte importante de esa cantidad.
Respecto al futuro, el informe emitido a la Comisión Europea adelanta el doble de ingresos en la tributación. La cifra ascenderá a 1.700 millones de euros en recaudación adicional cada año, al menos hasta 2028. Adicionalmente, los nuevos impuestos al tabaco de casi 500 millones de euros también se notarán.
En cambio, habrá un impacto fiscal de 6.200 millones de euros este 2026. Esto es debido, en buena parte, a la relajación del límite a la compensación de pérdidas, así como la rebaja de impuestos a las pymes españolas. Entre unas y otras, suman unos 2.000 millones de euros anuales.
