La sargento de la Armada, Alejandra Vicens acaba de cerrar la mejor temporada de su carrera deportiva. Destinada en la Oficina de Relaciones Institucionales del Mando Conjunto del Ciberespacio en Madrid, esta gallega de Ribeira lleva navegando desde los cinco años y ha logrado en 2026 el triplete más codiciado de la vela española en la clase Vaurien.
Su último logro es la Copa de España de Vela en la clase Vaurien, conseguida en el embalse de Barrios de Luna, en León, tras remontar desde la cuarta posición, en condiciones meteorológicas que llegaron a cancelar algunas mangas debido a una alerta naranja por tormentas y granizo. Junto a ella, su compañera, Paula González Esteban, enfermera civil del Real Club Náutico de Vigo.

Un triplete histórico
La Copa de España no es un logro aislado. Es el colofón de una temporada 2026 en la que Vicens y González han conseguido el triplete: Campeonato de España, Copa de España y Campeonato del Mundo, este último disputado en Travemünde, Alemania. “Para mí es un orgullo, un honor. Nos lo hemos trabajado y al final hemos tenido la suerte de haber visto reconocido ese trabajo. Estamos súper contentas”, afirma la sargento para Artículo 14.
El Mundial fue especialmente exigente. El campeonato reunió a 62 embarcaciones de países como España, Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Polonia, Países Bajos, Angola y Estados Unidos. Las condiciones desde la primera jornada fueron extremas, con rachas de viento que superaron los 25 nudos y obligaron a retirarse a cerca de una treintena de embarcaciones. La pareja española, sin embargo, completó todas las pruebas y lideró la categoría femenina desde el inicio hasta certificar el campeonato.

Paula González y la clase Vaurien
La colaboración entre Vicens y González tiene una historia que vale la pena contar. “Nos conocíamos desde pequeñas, cuando navegábamos en Optimist, éramos rivales”, recuerda la sargento. La tripulación se formó el año pasado cuando González la llamó porque se había quedado sin compañera para el mundial. “Era una clase en la que yo no había navegado nunca y llevaba un montón de tiempo sin verla. Me pilló en un momento que podía hacerlo y me apetecía. Fuimos y quedamos segundas en Roma.” Un año después, son campeonas del mundo.
La clase Vaurien, en la que han logrado todos sus éxitos juntas, es una modalidad de vela ligera con embarcaciones de unos cuatro metros que tripulan dos personas. “Es una clase muy antigua en la que poco a poco va aumentando el nivel de la flota”, explica Vicens. La diferencia con otras categorías radica en el tamaño del barco y el tipo de velas, lo que exige una coordinación constante entre las dos tripulantes. “De pasar de no haber navegado nunca con una persona a entrenar, se nota a la hora de navegar”, señala.

Ciberespacio y vela: los mismos valores
Compatibilizar la élite deportiva con el trabajo en el MCCE no es sencillo. Trabajando en Madrid, Vicens tiene que desplazarse a Galicia los fines de semana que tiene libres para meterse al agua. “Me cojo un tren y me voy a Galicia“, dice con naturalidad. Uno de los principales retos de la temporada ha sido precisamente la logística y la financiación. “Para las regatas que son fuera, cuesta mucho dinero, entonces tienes que conseguir apoyo fuera. Y organizarme también, al ser un barco de dos personas, tenemos que cuadrar los horarios con mi compañera, que es enfermera y tiene turnos de guardia”, explica.
El apoyo de su unidad ha sido clave. El MCCE le permite participar en todas las regatas siempre que las necesidades del servicio lo permiten, y la Armada, a través de la Comisión Naval de Regatas, le facilita los medios para seguir entrenando y compitiendo al más alto nivel.

No es casualidad que el Mando Conjunto del Ciberespacio reconozca en la trayectoria de Vicens un reflejo de sus propios valores. El lema de la unidad, “Lealtad y constancia, ingenio y destreza”, define tanto la misión de proteger el ciberespacio como las cualidades que han llevado a esta sargento a lo más alto del podio mundial. La preparación técnica, la toma de decisiones bajo presión y la capacidad de adaptación ante situaciones cambiantes son valores compartidos entre la competición de élite y el trabajo diario en el MCCE.
Con la mente ya puesta en el próximo Mundial, que se disputará en Vigo a finales de julio del año que viene, Vicens afronta el futuro con la misma determinación que la ha llevado a conseguir el triplete.

