Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos está pasando por un momento de alta tensión. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, eliminó a nueve oficiales de una lista de ascensos de la Marina, entre ellos a todas las mujeres que habían sido seleccionadas para ascender al rango de almirante de una estrella.
La intervención, inusual y sin precedentes en la historia reciente del Pentágono, ha generado una profunda inquietud entre las oficiales de la institución, que temen que sus carreras tengan ahora un límite invisible. Así lo recoge la agencia Associated Press, que habló con ocho oficiales mujeres de distintos rangos bajo condición de anonimato por temor a represalias.
La Marina había seleccionado inicialmente a 31 marinos para ascender de capitán a almirante de una estrella, una lista que había sido aprobada por el entonces secretario de la Marina, John Phelan, por otros líderes del servicio y por el presidente del Estado Mayor Conjunto.
Sin embargo, Hegseth intervino para retirar a nueve personas, entre ellas tres mujeres y dos hombres negros. Como resultado, ninguna mujer ascenderá al rango de almirante de una estrella este año, pese a que las mujeres representan aproximadamente una cuarta parte de todos los oficiales de la Marina y casi un tercio de los rangos intermedios del servicio.

“Sienten que tienen un techo”
Las oficiales de menor rango consultadas por AP señalaron que la decisión de Hegseth supone una señal de que sus carreras se politizarán si ascienden demasiado. Algunas manifestaron sentirse menos valoradas dentro de las Fuerzas Armadas y se preguntaron si esa fue precisamente la intención. Las de mayor rango, por su parte, expresaron preocupación por el mensaje que esto envía a la próxima generación de mujeres en la institución.
El Pentágono no ha ofrecido ninguna justificación sobre por qué las mujeres, o cualquiera de las otras seis personas, fueron retiradas de la lista. Su principal portavoz, Sean Parnell, se limitó a señalar en redes sociales que “los ascensos militares se otorgan a quienes los merecen” y que el Pentágono “nunca considerará el color de piel de un miembro del servicio ni su género como un factor en los ascensos“.
Una ruptura con la tradición
Katherine Kuzminski, investigadora especializada en reclutamiento y retención militar en el centro de estudios Center for New American Security, calificó la intervención de Hegseth como algo que “simplemente no es lo normal” y una “ruptura con la tradición”, señalando que históricamente los ascensos han sido “asunto de los servicios” y no del secretario de Defensa. “Esta es una decisión que no está tomando la Marina de Estados Unidos; la está tomando el secretario de Defensa”, subrayó.

La acción de Hegseth no es un hecho aislado. Poco después de asumir el cargo, destituyó a la almirante Lisa Franchetti, la máxima oficial del servicio y la primera mujer en ocupar ese puesto, sin ofrecer ninguna explicación. Desde entonces, también ha destituido sin justificación a otras dos almirantes de tres estrellas.
El impacto en la tropa
Kuzminski advirtió que la retórica y las acciones en torno a las mujeres en las fuerzas armadas “afectan la toma de decisiones de cada miembro del servicio“, incluyendo si las personas hacen carrera en la institución o no. Una de las oficiales consultadas por AP señaló además que el impacto no se limita a las mujeres: los marinos varones también se muestran reacios a lidiar con la creciente politización de simplemente cumplir las órdenes de administraciones anteriores.
Hegseth ha sostenido durante mucho tiempo, sin aportar pruebas, que las mujeres en las fuerzas armadas se benefician de un trato preferencial y no son aptas para funciones de combate. “Durante demasiado tiempo, hemos ascendido a demasiados líderes uniformados por las razones equivocadas: por su raza, por cuotas de género, por supuestos ‘primeros’ históricos”, afirmó en septiembre ante cientos de líderes militares.

