Esther García Cortés esperó 14 años antes de cambiar de uniforme dentro del Ejército del Aire y del Espacio. No fue un giro inesperado: la teniente que hoy comanda la Sección de Intendencia del Ala 46 venía preparándose desde 2009, cuando terminó su formación en la Escuela del Aire y la Academia de Mando. Durante más de una década especializó su perfil técnico en tareas de vigilancia y control, un campo donde alcanzó un nivel de capacitación que pocas tenientes alcanzan.
En 2023, cuando se abrieron las pruebas de acceso al Cuerpo de Intendencia, decidió presentarse. Aprobó. Y hace poco más de dos años, tras completar su formación en la Academia General del Aire, fue destinada a Gando con nuevas responsabilidades.

Más de una década de disciplina técnica
Su trayectoria anterior explica en parte por qué la elección cayó en ella. García Cortés pasó sus primeros nueve años en el GRUCEMAC, el Grupo Central de Mando y Control donde desarrolló funciones especializadas en identificación, operaciones Link y coordinación de sensores. No eran puestos de línea: requieren precisión, conocimiento profundo de sistemas y capacidad para coordinar bajo presión.
Luego se trasladó a la Base Aérea de Morón, donde durante tres años trabajó en el CECOM gestionando mensajería oficial, información sensible y atención telefónica. Esos roles la entrenaron en protocolos, en la importancia de los procesos y en cómo funcionan las estructuras de una base desde adentro.
Cuando solicitó el acceso a Intendencia, ya sabía cómo operaba una base desde la retaguardia. Pero pasar de especialista técnica a oficial de intendencia es un gran salto. La formación que completó en la Academia General del Aire durante dos años la preparó para un tipo de liderazgo diferente: no sobre sensores o comunicaciones, sino sobre recursos humanos, logística y servicios. La intendencia en una base aérea es lo que sostiene la operatividad. Sin ella, los aviones no vuelan.

Al frente de la logística en Gando
En el Ala 46, García Cortés comanda ahora la Sección de Intendencia, un puesto que pone en sus manos la gestión integral de los servicios de alimentación, vestuario y alojamiento. Esas tres áreas son pilares: un personal bien alimentado, equipado y alojado es un personal capaz de rendir operativamente. La responsabilidad estratégica recae en ella. Debe asegurar que la respuesta logística está disponible para el desarrollo de la actividad diaria, que los apoyos requeridos por las unidades se atienden con precisión y que el personal visitante recibe la asistencia necesaria. Es trabajo invisible para quienes ven solo los aviones, pero fundamental para quienes están dentro de la base.
El cambio de García Cortés no es excepcional en el Ejército del Aire, pero tampoco es rutinario. Muestra cómo funcionan las conversiones de especialidad: una carrera sólida en vigilancia y control, una decisión de transición, una formación rigurosa y luego el acceso a nuevas responsabilidades. Un entorno donde el rol de la mujer es cada vez más importante dentro de la institución.

