Tensión bélica

El conflicto en Oriente Medio reabre el fantasma del shock energético de 2022: ¿una oportunidad para España?

El repunte del petróleo y del gas tensiona a Europa, pero España parte de una posición relativamente más favorable por el peso de las renovables en su mix eléctrico y su menor exposición directa a la región

Instalaciones de gas en Qatar.
Qatar Energy.

La escalada militar en Oriente Medio ha vuelto a situar el abastecimiento energético en el punto de mira de los inversores. Los ataques contra instalaciones energéticas en Qatar y Arabia Saudí y la interrupción del tránsito por el Estrecho de Ormuz han reavivado el fantasma del shock energético de 2022, consecuencia de la invasión de Ucrania. La primera reacción visible fue el alza de la cotización del Brent. Los futuros llegaron a subir más de un 8% en la primera jornada tras el ataque, reflejando el temor a un cierre prolongado de los flujos desde el Golfo.

La subida responde al impacto sobre el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz. Por esta franja de apenas 33 kilómetros de ancho en su punto más estrecho transita alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo. Según datos de la firma de análisis Kpler recogidos por The Wall Street Journal, las exportaciones de crudo desde el Golfo Pérsico cayeron de 22 millones de barriles diarios a apenas 2,8 millones. Esta caída refleja la magnitud del cuello de botella, donde más de 700 petroleros no iraníes permanecían varados e incapaces de cruzar. Aunque históricamente Ormuz no ha llegado a cerrarse completamente, el mercado está anticipando sus efectos inmediatos en el coste de los fletes comerciales.

Esta madrugada, la Guardia Revolucionaria dio por cerrado el Estrecho de Ormuz. “Prenderemos fuego a cualquier barco que intente cruzarlo”, aseguró el general de brigada en una entrevista en la televisión estatal iraní. “No permitiremos que ni una sola gota de petróleo salga de la región”, afirmó. Horas antes, la Guardia Revolucionaria informó de que había atacado al petrolero Athens Nova, “aliado de Estados Unidos”, en el estrecho.

 

Mapa de la Agencia de Energía de EEUU que explica la importancia estratégica del estrecho de Ormuz.

Un impacto inesperado: la paralización del gas de Qatar

A su vez, instalaciones productivas de la región sufrieron ataques por parte de Irán. En Arabia Saudí, la refinería de Aramco en la ciudad portuaria de Ras Tanura, una de las mayores del país, tuvo que cerrar algunas unidades por precaución. Los restos de dos drones iraníes causaron “un pequeño fuego” en las instalaciones. Fue un efecto colateral del conflicto, aunque el reino saudí ha advertido de que si Irán ataca sus infraestructuras petroleras responderá. El precio del barril de Brent -de referencia en Europa- se revalorizaba más de un 5% al cierre de la Bolsa de Madrid, hasta los 77,84 dólares. Por su parte, el West Texas -de referencia en EEUU- se alzaba un 4%, hasta los 71,20 dólares.

El impacto en el mercado energético no se limita al crudo. Por el Estrecho de Ormuz transitan más de 100 bcm (miles de millones de metros cúbicos) anuales de gas natural licuado (GNL). A su vez, Qatar, tercer exportador mundial de GNL, anunció la paralización de producción vinculada al gigantesco yacimiento North Field tras un ataque a sus instalaciones. Esto no había ocurrido nunca, según advierte Seb Kennedy, analista y fundador de EnergyFlux.news. El precio del gas europeo -referencia TTF- llegó a repuntar hasta un 45%, en torno a los 46 euros por megavatio hora (MWh). Está aún lejos del pico de más de 180 €/Mwh en 2022, pero Kennedy avisa de que habrá subidas “mucho mayores en los próximos días”.

Instalación de Gas Licuado de Qatar.
Qatar

El gas es una preocupación para Europa

Para la Unión Europea, esta es la mayor preocupación no tanto por la dependencia directa sino por el efecto en el mercado energético global. En 2025, el 8% de las importaciones europeas de GNL procedieron de Qatar, según Ana María Jaller-Makarewicz, analista energética principal de IEEFA Europe. En concreto, Italia concentró el 57% de esos flujos, Bélgica el 20% y Polonia el 19%. España, en cambio, redujo un 43% sus importaciones de GNL qatarí durante el pasado año.

El principal problema es que los niveles de almacenamiento de GNL en Europa están en mínimos -los menores en cinco años-. Las reservas se sitúan por debajo del 30% de su capacidad, frente a alrededor del 40% en el mismo periodo del año anterior, según datos de Gas Infrastructure Europe. La duración del conflicto determinará el alcance. Si se prolonga, Estados Unidos podría llegar a suministrar hasta el 65% del GNL importado por Europa este año, frente al 58% en 2024, tal y como apunta Jaller-Makarewicz.

Un factor a tener en cuenta es que el gas estadounidense es el más caro para los compradores europeos. “La situación supone una bonanza para los exportadores estadounidenses de GNL y una catástrofe para el resto”, resume Kennedy. Desde una perspectiva estratégica, Pauline Heinrichs, profesora de Estudios Bélicos en el King’s College de Londres, advierte de que “trasladar la dependencia de combustibles fósiles a otro proveedor no resuelve de manera significativa ese déficit de seguridad”.

¿Qué significa para España?

El Gobierno ha estimado que apenas el 5% del petróleo y el 2% del gas natural licuado (GNL) que llega a España transita por el Estrecho de Ormuz, según indicó la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen.

Energías renovables - Sociedad
Una fotografía de archivo de energías renovables.
Licencia Unsplash

“Creo que España está en una posición relativamente favorable por el peso que ya tienen las energías renovables en su mix de generación“, resalta Ana María Jaller-Makarewicz. En su opinión, a pesar del apagón y de la antigüedad de su sistema, España podría aprovechar esta situación como una oportunidad para reducir aún más su dependencia de las importaciones de GNL. En este sentido, la experta advierte de que, aunque se han reducido las importaciones desde Qatar, España sigue comprado una cantidad importante a EEUU.

Según los datos de Cores, en 2025, apenas un 1,7% de todo el gas llegado a España venía de Qatar. Los principales suministradores, con casi dos tercios del total, son Argelia y Estados Unidos. “La clave para España es acelerar la electrificación y el despliegue renovable para evitar consolidar una dependencia estructural del GNL importado”, puntualiza Jaller-Makarewicz.

¿Cómo va a afectar a la factura de la luz?

El embalse de El Atazar
Comunidad de Madrid

Para los consumidores, su reflejo en la factura de la luz dependerá de la duración del conflicto. “Si se trata solo de un pico puntual de precios de uno o dos días, el impacto será limitado. Si se prolonga durante varias semanas, terminará trasladándose a los precios mayoristas de la electricidad. Y, con el tiempo, también afectará a los consumidores. No será inmediato, porque la mayoría de los hogares tiene contratos minoristas con precios fijados durante periodos relativamente largos, a veces hasta un año”, matiza Jan Rosenow, profesor de Política Energética y Climática de la Universidad de Oxford.

En el caso de España, como detalla Antonio Aceituno, CEO de Tempos Energía, en declaraciones a Europa Press, enfrenta la situación más protegida. La clave son las “grandes reservas hidráulicas” tras la sucesión de borrascas. “Mientras que Europa va a sufrir la subida del gas a la electricidad, en España de momento estamos apantallados”, puntualizó Aceituno. Otro factor es la entrada en el mix de generación de las energías renovables, frente a las centrales de ciclo combinado a gas. “Confiamos en que las renovables hagan su trabajo y que el gas no entre a fijar el precio en el mix energético“, añade. Y que la paralización de Qatar no dure mucho porque, si lo hace, concluye Antonio Aceituno, “empezaríamos una espiral de precios muy preocupante”.

Dos escenarios básicos

Desde el punto de vista macroeconómico, los expertos anticipan los dos escenarios. El primero, una operación militar de pocos días, sin interrupción material en el Estrecho de Ormuz. En ese caso, el repunte del crudo y del gas sería transitorio.

El segundo escenario es más preocupante: una guerra prolongada, con hostigamiento sostenido al tráfico marítimo e interrupciones en el suministro. En ese supuesto, el petróleo podría acercarse o superar los 100 dólares y el gas europeo escalar hacia niveles significativamente superiores a los actuales, hacia los 80-100€/MWh. Y ello tendría un efecto expansivo que revive el fantasma de 2022: presión al alza de la inflación y debilitamiento del crecimiento económico. A su vez, un nuevo dilema para las políticas monetarias de los bancos centrales.