Amsterdam & Partners, el despacho azote de Hacienda, irrumpió hace un año en la escena pública española con una rueda de prensa en la que presentó un documento sobre los “abusos” del Fisco español. Una primera aparición que había venido precedida por unos anuncios a página completa en el Financial Times y The Wall Street Journal en los que se decía que la Hacienda española opera como los “carteristas”, una campaña que se ha ampliado a medios españoles, además de franceses, alemanes e irlandeses, donde se ha ilustrado con el primer plano de un toro embistiendo al que se identifica con el Fisco.
Cuando se le ha preguntado a su fundador, Robert Amsterdam, sobre contactos o colaboraciones con despachos españoles, ha sostenido que los que se le han acercado no quieren que se sepa por miedo a la Agencia Tributaria (AEAT). Abogados consultados por su opinión sobre este bufete preferían no pronunciarse.
Sin embargo, la Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf), se ha posicionado por primera vez: “Las iniciativas para mejorar el sistema están legitimadas si las lidera una plataforma cívica como la nuestra, no los intereses espurios de un despacho, que debería dedicarse a ejercer el Derecho. Si no se hace así, sería la ley de la selva, en la que los despachos no deberían incurrir”, ha sostenido Daniel Gómez-Olano, coordinador del Consejo Asesor Institucional de Aedaf.
Estas declaraciones se han producido en la presentación de un Observatorio de los Derechos y Garantías de los Contribuyentes de la asociación. La próxima comparecencia de Amsterdam en España está prevista para este martes.
La valoración de Aedaf no obvia que comparte “las críticas de Amsterdam & Partners sobre el bonus de los inspectores de Hacienda, que además avalan dos documentos de la OCDE que consideran que no es recomendable”, ha matizado Gómez-Olano, que ha remachado: “Nunca se nos ocurriría llamar a la Agencia Tributaria carteristas, aunque compartamos algunas quejas. El respeto institucional es esencial, aunque algunas actuaciones de la Administración nos parezcan inaceptables”.
Crítica a los avatares de la Agencia
En este acto, Aedaf alertó del uso de avatares con identidades falsas por parte de la AEAT para vigilar contribuyentes, según ha estudiado el profesor Bernardo Olivares, de la UCM, a partir de la contratación pública de un software para rastrear en redes y plataformas actividades de los contribuyentes que pueden entrar en la esfera de su intimidad con el fin de crear perfiles de riesgo tributario.
La AEAT le encarga al consultor informático (el adjudicatario) que cree las identidades digitales que sean necesarias para recabar esta información. Se trata de identidades digitales para poder participar en Tik Tok, Instagram, YouTube, Facebook, Twitch, Onlyfans, Patreon –las dos últimas, añadidas en 2024-, y analizar los perfiles solicitados.
En la rueda de prensa de inicio de la Campaña de la Renta el pasado 8 de abril, la AEAT confirmó que usa avatares en redes para vigilar contribuyentes tras desdeñarlo su directora. Soledad Fernández Doctor planteó después que entiende que la operativa se realiza con información de fuentes abiertas dentro del análisis de riesgos.
Carta en plena desafección por el cupo catalán
El pasado junio, la directora de la Agencia Tributaria denunció un “ataque frontal” de Amsterdam en una carta a los funcionarios en la que mostró “estupor” por un ataque al sistema en tono “difamatorio” que “busca mermar la lucha contra el fraude”.
En la que fue su primera manifestación pública sobre este despacho, la misiva les transmitía “un mensaje claro de respaldo sin fisuras a la labor que desempeñan para garantizar el cumplimiento de las obligaciones tributarias de los contribuyentes”.
Este mensaje se produjo en plena desafección de la Asociación de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE) con la cúpula de la Agencia por su tibieza con el cupo catalán y la fragmentación de la AEAT que venían preparando el Gobierno central y el de la Generalitat de Cataluña.
Estos planes están congelados desde que se acerca la convocatoria de elecciones en Andalucía a las que concurre la exministra de Hacienda María Jesús Montero, como también pudo verse en la rueda de prensa de la Campaña de la Renta.
Campaña de descrédito
Fernández Doctor dijo a sus trabajadores haberse enfrentado “con estupor a la intensa campaña de descrédito” iniciada por un despacho de abogados con base en Reino Unido y EEUU.
La misiva reveló que tras el primer anuncio a finales de 2024 en un periódico extranjero dirigió una carta al despacho para expresarle su “profundo rechazo hacia el fondo y la forma de la campaña que habían promovido, y le comunicaba su confianza en que procederían a realizar la rectificación pertinente. “Dicha carta no obtuvo el resultado esperado, sino todo lo contrario”.
Fernández Doctor señaló que “la campaña siguió desarrollándose en el mismo tono agresivo y difamador inicial en diversos periódicos internacionales y además me enviaron cuatro cartas reclamando que contestase a una larga batería de preguntas, exigiéndome una reunión y despreciando las explicaciones que les habíamos aportado en la carta. A las preguntas no he respondido y tampoco he accedido a concertar la reunión, en la seguridad de que no serviría para nada más que para seguir difamándonos y para contribuir a darles mayor importancia de la que tienen”.
Rebatió las críticas al bonus
Sobre las críticas del despacho al bonus de los funcionarios, considera que mezclan “todo tipo de cifras, atribuyendo la totalidad del crédito de productividad por intensificación de actuaciones de la AEAT a comisiones directas de los funcionarios sobre los importes regularizados. Afirman falsamente que los empleados reciben comisiones o porcentajes de las regularizaciones practicadas a los contribuyentes”. Y sostiene que la gran mayoría de países de la OCDE cuentan con administraciones tributarias con sistemas de retribución variable por cumplimiento de objetivos.
Fernández Doctor constató al final que las acusaciones ya se habían ido extendiendo a “todo el sistema tributario, al procedimiento, a los Tribunales Económico-Administrativos, a los despachos españoles, a los medios de comunicación o al Consejo de Defensa del Contribuyente” en lo que consideró “un ataque frontal al sistema, no sólo a la AEAT, que busca mermar nuestra acción decidida de lucha contra el fraude, especialmente si esa acción pudiera recaer sobre personas con capacidad suficiente para sufragar este tipo de ataques, en un intento infructuoso de parar procedimientos de regularización iniciados”. Frente a esta campaña “tendente al desprestigio de la AEAT”, les instó a “seguir trabajando por el mejor cumplimiento de nuestra misión”.
