Mujeres españolas lideran empresas y start up de la segunda revolución de la cuántica, en la que esta rama de la Física ha traspasado el mundo académico para situarse como una tecnología clave en la geopolítica mundial que revoluciona la economía, las finanzas y la sanidad y sectores críticos como la seguridad, la defensa, las comunicaciones y el sector aeroespacial. Artículo14 analiza por qué estas científicas y empresarias están liderando la carrera por el liderazgo tecnológico de la mano de Marta Pascual, CEO de Qilimanjaro; Vanesa Díaz, CEO de LuxQuanta; Verónica Fernández Mármol, investigadora Científica del CSIC y cofundadora de QDynamics, y Pilar Troncoso Conlin, Chief Relations Officer de QCentroid.
Este liderazgo femenino obedece a distintos factores. Apuntan al avance de la sociedad y de las políticas de igualdad, pero también destacan que esta disciplina y el momento de transición tecnológica entre la física teórica y la estrategia empresarial en el que nos encontramos necesitan unas habilidades que muchas mujeres han desarrollado.
Liderazgo femenino
Para Verónica Fernández-Mármol, “en generaciones recientes se han conseguido avances reales en la igualdad entre hombres y mujeres, lo que ha hecho que las mujeres participen más activamente en el sector TIC”, tendencia que llama a “visibilizar y mantener”.
Pilar Troncoso advierte de que la presencia femenina en las deep tech es una realidad “compleja y ambivalente”. Sigue habiendo una brecha de género en la ciencia y en la tecnología y la cuántica no es ajena a esta situación. Sin embargo, admite que “lo que sí es una realidad creciente es la visibilidad y el impacto de mujeres en posiciones de liderazgo dentro del campo cuántico, no tanto porque el sector tenga paridad, sino porque en esta fase de adopción, más estratégica y organizativa que técnica pura, están emergiendo perfiles femeninos con gran protagonismo”.
Un fenómeno que señala que “no es simplemente un titular. Tiene una explicación práctica: la segunda ola de adopción de la cuántica ya no es solo una cuestión de hardware o física teórica. Hoy las organizaciones necesitan líderes que entiendan tecnología y estrategia empresarial, sepan traducir complejidad técnica en decisiones de negocio, movilicen equipos multidisciplinares y construyan puentes entre industria, academia y administración. Estas son habilidades de liderazgo que, históricamente, muchas mujeres han desarrollado estratégicamente en entornos complejos y en sectores transversales”.
Con todo, “liderar una empresa de deep tech siendo mujer sigue siendo excepcional, no la norma. Eso tiene implicaciones muy concretas: a veces supone tener que demostrar más, navegar dinámicas que no siempre resultan naturales, y ser consciente de que tu presencia tiene un peso simbólico más allá de tu propio trabajo. Pero también hay algo muy motivador en eso: saber que estás construyendo un camino que antes no existía, y que las personas que vienen detrás lo tendrán un poco más despejado”, reflexiona Marta Pascual.
La brecha
“A pesar de la creciente visibilidad de algunas directivas en el sector, la presencia femenina sigue siendo minoritaria en la industria cuántica”, coincide Díaz, que alerta de que “en el ámbito de la criptografía cuántica somos sólo dos mujeres liderando empresas dentro de un universo de varias decenas de fabricantes. Estamos hablando de aproximadamente un 10%”. Un porcentaje que cree que refleja en parte la evolución histórica de disciplinas como la ingeniería o las telecomunicaciones, donde durante décadas la presencia femenina ha sido muy reducida.
Aun así, reseña que “en Europa ya existen referentes femeninos relevantes en este ámbito. Entre ellos destacan Marta Pascual, CEO de Qilimanjaro Quantum Tech, o Ingrid Román, CEO de Q*Bird. Son perfiles extremadamente potentes, con un conocimiento profundo de sus tecnologías y una visión estratégica muy clara”, afirma Díaz.
“Desde Qilimanjaro no creemos que haya más mujeres liderando en computación cuántica que en otros sectores tecnológicos. La realidad del sector científico, y en particular de la computación cuántica, es que los hombres siguen ocupando la mayoría de los puestos de liderazgo, tanto en investigación como en dirección empresarial. Diversos análisis del ecosistema cuántico señalan que aproximadamente el 80% de las start up del sector están lideradas por hombres, y que la diversidad en los equipos fundadores y ejecutivos sigue siendo limitada (Disruption Banking, 2025; Oxford Quantum Circuits, Beyond the Bit), traslada Pascual.
“Dicho esto, sí percibimos una mayor sensibilidad ante este desequilibrio que hace algunos años. En los últimos años han surgido referentes femeninos destacados en el sector, tanto en empresas como en el ámbito académico”, matiza la CEO, que espera “que esa tendencia se acelere en los próximos años, porque el talento no tiene género y el desarrollo de tecnologías complejas como la computación cuántica necesita incorporar todo el talento disponible”.
“En Qilimanjaro estamos especialmente comprometidos con este principio. Actualmente el 31% de nuestro equipo está formado por mujeres, una cifra en línea con lo que se observa en disciplinas STEM avanzadas. Al mismo tiempo, el 62% de las posiciones de liderazgo en los niveles más altos de la empresa están ocupadas por mujeres, algo de lo que nos sentimos orgullosos”, detalla.
Luis Ignacio Vicente, ‘Strategic Advidsor’ en Pons IP, advierte de la importancia y del potencial del liderazgo femenino español en cuántica. Cree que puede deberse a que hay más mujeres en el ámbito de la física, como en el de la biología y la química, que en el de la ingeniería, y en la cuántica hablamos de físicas.
Desde la Asociación Multisectorial de Empresas de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Electrónica (Ametic), la organización representante de la industria digital en España, ven “especialmente relevante el creciente protagonismo de mujeres investigadoras, emprendedoras y directivas que están liderando proyectos en computación y comunicaciones cuánticas. Este liderazgo no solo contribuye a reducir brechas históricas en el ámbito STEM, sino que fortalece ecosistemas de innovación más diversos, competitivos y preparados para abordar retos tecnológicos complejos. Aprovechar plenamente el talento femenino será clave para transformar la excelencia científica en liderazgo tecnológico e industrial”.
Oportunidad y riesgo
“Durante años, la conversación se centró en los avances técnicos: tipos de procesadores, estabilidad de los qubits, nuevas arquitecturas físicas. Pero hoy el enfoque es más amplio. Cuando hablamos de tecnologías cuánticas hablamos de tres grandes ámbitos: comunicaciones seguras, sensórica avanzada y computación cuántica. Y los tres tienen implicaciones económicas y de seguridad muy profundas”, señala Troncoso.
Para la Chief Relations Officer de QCentroid, “en el ámbito empresarial, la cuestión ya no es entender la física, sino comprender el impacto. La computación cuántica promete resolver problemas que hoy resultan intratables para la computación clásica: optimización logística compleja, simulación molecular, diseño de nuevos materiales, mejora de procesos industriales o modelos financieros avanzados. Pero al mismo tiempo introduce un desafío crítico: la amenaza sobre la criptografía actual que sostiene nuestra economía digital”.
Por eso considera que “la agenda empresarial tiene hoy dos ejes claros: oportunidad y riesgo. Oportunidad, porque quien aprenda antes a integrar estas capacidades podrá optimizar sistemas complejos y ganar ventaja competitiva, y riesgo, porque la transición hacia entornos “quantum-safe” no puede improvisarse”.
A esto añade que “desde la gobernanza, el enfoque es igualmente estratégico. No se trata sólo de financiar investigación, sino de preparar infraestructuras, formar talento y construir un ecosistema capaz de traducir conocimiento científico en impacto económico real”.
Además, apunta a un “desafío muy concreto: la complejidad. Para el tejido empresarial resulta difícil evaluar qué tipo de tecnología cuántica puede aportar valor, qué proveedores existen, qué está en fase experimental y qué empieza a ser viable. Sin una capa intermedia que traduzca esa complejidad en casos prácticos y hojas de ruta claras, la adopción se frena. La agenda cuántica actual, por tanto, no consiste en esperar a que la tecnología sea perfecta. Consiste en prepararse, experimentar con criterio y construir capacidades progresivamente”.
A su vez, Fernández Mármol añade que “la gobernanza es uno de los elementos clave para la integración de los actores clave, que involucran empresas tecnológicas, start up y centros de investigación. Será clave la transferencia ágil de la ciencia para generar soluciones innovadores que puedan competir internacionalmente”.
Protección legal
Sobre la protección legal de esta revolución, Vicente, de Pons IP, advierte de tensiones en el ámbito de la propiedad Intelectual e Industrial e insta a las empresas a no descuidar las patentes.
Para Fernández Mármol, “los principales retos están relacionados con la estandarización y certificaciones de seguridad, control de exportación de tecnologías sensibles y también la gestión de Propiedad Intelectual”.
En este sentido, Troncoso señala que “el software cuántico avanza con rapidez, mientras que el hardware requiere enormes inversiones y tiempos largos de desarrollo. Esto genera tensiones en el ámbito de la Propiedad Intelectual: ¿cómo proteger algoritmos cuando el ‘hardware’ que los ejecuta aún está en evolución? ¿Cómo equilibrar la exigencia técnica de patentabilidad con la necesidad de incentivar la innovación en Europa?”, se pregunta.
Clave en la geopolítica mundial
“Las tecnologías cuánticas son consideradas claves en la geopolítica mundial, y es por lo que se está invirtiendo muy fuertemente desde países como China, Europa o Estados Unidos, en el primer caso más desde el sector público y en el segundo desde el privado. Los principales retos están relacionados con la estandarización y certificaciones de seguridad, control de exportación de tecnologías sensibles y también la gestión de propiedad intelectual”, señala Fernández Mármol.
En este sentido, Troncoso destaca que “la agenda cuántica del futuro será, ante todo, una agenda geopolítica. La computación cuántica no es solo una innovación tecnológica; es una capacidad con impacto directo en la seguridad, la industria, la defensa, la energía y la competitividad científica. Por eso Estados Unidos y China han invertido miles de millones en su desarrollo, no únicamente por liderazgo tecnológico, sino por posicionamiento estratégico. En los próximos años veremos cómo la competencia no se centra únicamente en quién construye el procesador más avanzado, sino en quién controla las infraestructuras, define los estándares y consolida el talento. La geopolítica cuántica no se definirá solo en los laboratorios, sino en la capacidad de cada región para convertir conocimiento en impacto real. En este contexto, la cuestión central no es quién tendrá el mayor número de qubits, sino quién será capaz de transformar la capacidad científica en ventaja industrial sostenible”.
Uno de los grandes retos, detalla, será la transición hacia sistemas “quantum-safe”: “La computación cuántica amenaza los actuales sistemas de criptografía de clave pública, que sostienen desde las comunicaciones cifradas hasta las transacciones financieras o la firma digital. Aunque esa capacidad disruptiva aún no está plenamente operativa, la migración hacia nuevos estándares resistentes no puede improvisarse. Es un proceso complejo que requiere planificación a largo plazo”.
Otro reto clave será “la integración tecnológica. La computación cuántica no sustituirá a la clásica, sino que convivirá con ella en entornos híbridos. Esto implica diseñar arquitecturas complejas donde distintos tipos de cómputo trabajen coordinadamente. No es un problema exclusivamente técnico: es organizativo, estratégico y de inversión”, insiste.
En lo que respecta a la Defensa, Troncoso apunta que la computación cuántica es tecnología de “Dual Use: civil e industrial por un lado, pero con implicaciones directas en defensa y seguridad por otro. La OTAN ya ha incluido las tecnologías cuánticas dentro de sus líneas prioritarias de innovación, lo que confirma su dimensión estratégica internacional”.
Para Díaz, “estamos empezando a ver redes cuánticas reales, con decenas de nodos, que no sólo protegen comunicaciones metropolitanas, sino que empiezan a conectar distintas ciudades. España ha reconocido en los últimos años el carácter estratégico de las tecnologías cuánticas para su economía, su seguridad y su posicionamiento geopolítico”.
La apuesta europea
La CEO de LuxQuanta cree que “los recientes cambios geopolíticos han puesto de relieve la importancia de reforzar la soberanía tecnológica europea, especialmente en lo que respecta a la cadena de suministro de componentes estratégicos. Por ello, la Comisión Europea está impulsando iniciativas para identificar las capacidades industriales existentes y fomentar la fabricación de componentes cuánticos dentro de la Unión. También se está trabajando en el desarrollo de mecanismos de certificación que garanticen la seguridad y fiabilidad de estas tecnologías para su adopción por gobiernos, agencias de seguridad y grandes empresas”.
Desde el punto de vista empresarial, se están desarrollando ya los primeros pilotos experimentales y avanzando a los precomerciales, tanto en redes terrestres como espaciales, sobre todo en el marco de iniciativas como europeas como EuroQCI, señala Fernández Mármol.
“La apuesta europea por las tecnologías cuánticas es una de las más fuertes del mundo. Sólo China está invirtiendo a una escala comparable”, subraya Díaz, que apunta que Europa parte con una ventaja importante: un ecosistema que combina centros de investigación líderes, startups en fase de comercialización y grandes empresas industriales que actúan como integradores tecnológicos. Además, los recientes cambios geopolíticos han puesto de relieve la importancia de reforzar la autonomía tecnológica europea.
“Europa está impulsando no solo la investigación, sino también la fabricación de componentes y la certificación de tecnologías cuánticas dentro de la Unión”, explica. “Esto es clave para garantizar la seguridad y la confianza en estas soluciones”.
Uno de los grandes objetivos es completar el despliegue de redes de distribución cuántica de claves en los países miembros e interconectarlas entre sí, creando una infraestructura paneuropea capaz de garantizar comunicaciones seguras en el largo plazo, señala la CEO de LuxQuanta.
Pascual advierte de que “Europa se encuentra en un momento decisivo para asegurar que las tecnologías estratégicas desarrolladas en su ecosistema científico e industrial puedan consolidarse también como empresas líderes a escala global. Esto requiere reforzar la capacidad europea para acompañar el crecimiento de compañías deep tech mediante capital suficiente y un marco regulatorio propio, comparable al que ha permitido el desarrollo de grandes empresas tecnológicas en Estados Unidos. El objetivo no es únicamente generar innovación, sino garantizar que pueda escalar dentro de Europa, evitando que empresas con alto potencial se vean forzadas a ser adquiridas prematuramente o a trasladar su crecimiento y cotización a otros mercados”.
Desde el punto de vista regulatorio, cree “clave ordenar el acceso a tecnologías sensibles, establecer marcos claros para el control de exportaciones y fortalecer una cadena de suministro robusta, capaz de sostener el desarrollo industrial en Europa. En paralelo, el desafío tecnológico pasa por escalar los sistemas existentes y mejorar su fiabilidad, reduciendo los errores y ampliando el abanico de aplicaciones donde estas capacidades aporten una ventaja real en entornos industriales”.
El caso español
En el caso español, el posicionamiento se está construyendo sobre un “modelo de ecosistema completo. En el ámbito del hardware, existen iniciativas orientadas al desarrollo de procesadores y tecnologías físicas específicas, aunque es un segmento intensivo en capital y con fuertes barreras de entrada. En paralelo, el país cuenta con capacidades sólidas en supercomputación clásica, que son fundamentales para la hibridación entre sistemas tradicionales y cuánticos”, señala Troncoso.
En la capa de software y algoritmos, considera que España tiene una posición especialmente competitiva. Aquí el foco está en desarrollar herramientas, algoritmos híbridos y plataformas que permitan a empresas experimentar, evaluar y preparar su adopción sin depender exclusivamente de la fabricación de hardware propio.
Los centros científicos y universidades desempeñan un papel clave en la generación de conocimiento y talento, señala, pero no sólo. Las corporaciones comienzan a activar demanda real, especialmente en sectores como energía, logística, finanzas y telecomunicaciones, donde la optimización y la seguridad son críticas, y la Administración pública está actuando como catalizador, detalla.
En España, el avance se refleja en “despliegues concretos en infraestructuras estratégicas, como los ordenadores cuánticos instalados en el Barcelona Supercomputing Center (BSC) por Qilimanjaro (juntos con GMV y DoItNow), desarrollados con tecnología 100% europea, incluidos chips diseñados en España. Este tipo de iniciativas refuerzan la integración entre computación cuántica y supercomputación dentro de la infraestructura científica europea y permiten que investigadores y empresas experimenten directamente con la tecnología en entornos reales”, señala Pascual.
“La cuestión ya no es si esta tecnología llegará, sino quién la desarrollará, quién la controlará y bajo qué marco estratégico. Europa cuenta con el talento, la base científica y las infraestructuras necesarias. El desafío ahora es consolidar esas capacidades, escalarlas industrialmente y convertirlas en liderazgo tecnológico, asegurando que el continente no solo participe en esta transformación, sino que la lidere”, remacha.
