Luisa Masuet, es la directora de Casa Ronald McDonald España, fundación que trabaja junto a hospitales, empresas y administraciones para que las familias con niños enfermos puedan alojarse gratuitamente cerca de ellos durante tratamientos médicos de larga duración.
Lleva vinculada a McDonald’s España más de 25 años, donde desarrolló una carrera ligada a la asesoría jurídica, las franquicias y su expansión, formó parte del Comité de Dirección, fue secretaria general de las sociedades del grupo y asumió responsabilidades clave en un entorno empresarial muy exigente, marcado por la negociación, la toma de decisiones y la relación con múltiples actores. También preside la Asociación Española de Franquiciadores, reforzando su papel en un sector históricamente muy masculinizado.
Hoy aplica esa experiencia a un ámbito distinto: el impacto social. Al frente de Casa Ronald McDonald España, su reto es seguir fortaleciendo una organización que conecta salud, infancia, empresa y acompañamiento familiar, con una idea central: cuando un niño está enfermo, su familia no es una visita; es parte esencial de su bienestar.
¿Qué ha sido lo más complejo que ha tenido que enfrentar en su en su carrera profesional?
Probablemente, lo más complejo ha sido tomar decisiones importantes en situaciones en las que no existía una solución perfecta. A lo largo de mi carrera he trabajado en entornos muy exigentes, con mucha responsabilidad, negociación y múltiples intereses en juego. Eso me enseñó a analizar bien, anticipar riesgos y decidir con rigor, pero también a no perder de vista que detrás de cada decisión hay personas.
Con los años he entendido que gestionar bien no consiste solo en resolver problemas, sino en saber escuchar, asumir la responsabilidad de decidir y hacerlo intentando generar el menor impacto negativo posible. Esa combinación entre exigencia y humanidad ha sido, quizá, uno de los mayores aprendizajes de mi trayectoria.
¿Podría contarnos sobre una persona que haya tenido un impacto significativo en su vida? ¿Qué aprendió de esa persona?
Mi padre ha tenido un impacto enorme en mi vida. Después de perder a uno de mis hermanos, encontró en el voluntariado de Casa Ronald McDonald una forma muy serena y generosa de transformar el dolor en ayuda a otras familias. Vi cómo acompañar, escuchar y estar disponible para los demás podía tener un valor enorme, incluso sin grandes gestos.
De él aprendí que ayudar no siempre significa resolverlo todo. Muchas veces significa estar, hacer más fácil lo difícil y ofrecer apoyo cuando más se necesita. También aprendí que dar y recibir no son cosas tan distintas: él aportó muchísimo como voluntario, pero también encontró allí un espacio que le dio mucho a él. Esa forma de entender el cuidado me ha acompañado siempre.
¿Cuál considera que será su legado en su actual posición y qué impacto espera haber logrado?
Me gustaría que mi legado fuera haber contribuido a dejar una fundación más fuerte, más visible y con más capacidad para llegar a las familias que nos necesitan. Una organización profesional, sostenible y preparada para crecer, pero sin perder nunca la cercanía ni el cuidado que están en el centro de lo que hacemos.
El impacto que espero haber logrado es que más familias puedan estar cerca de sus hijos durante una enfermedad, con menos barreras y más apoyo. También me gustaría haber contribuido a que se entienda mejor el papel esencial que tiene la familia cuando un niño está enfermo, no como un acompañante secundario, sino como una parte fundamental de su cuidado y de su bienestar.
¿Qué mito sobre el liderazgo femenino le gustaría desterrar para siempre?
Me gustaría desterrar la idea de que existe una única forma de ejercer el liderazgo femenino. No creo que las mujeres tengamos que liderar necesariamente de una manera más empática, más conciliadora o más cercana. Cada persona tiene su estilo, su carácter y su forma de tomar decisiones.
Durante muchos años, las mujeres hemos tenido que adaptarnos a modelos de liderazgo muy definidos y, en ocasiones, demostrar más para ocupar determinados espacios. Creo que el verdadero avance está en poder liderar con autenticidad, combinando firmeza, escucha, criterio y sensibilidad sin sentir que ninguna de esas cualidades nos hace más o menos válidas para dirigir.
Desde su posición, ¿cómo fomenta el crecimiento profesional de otras mujeres?
Intento hacerlo de una manera muy práctica, dando oportunidades, compartiendo experiencia y generando espacios en los que otras mujeres puedan asumir responsabilidad y ganar visibilidad.
También creo mucho en acompañar sin invadir. A veces lo más útil no es dar una respuesta, sino ayudar a ordenar una situación, compartir una perspectiva o dar confianza para que la otra persona tome su propia decisión. Y acompañar también significa retar. Creo que crecer profesionalmente implica salir de lo conocido, asumir proyectos que exigen un poco más y descubrir capacidades que quizá una misma todavía no había identificado.
He tenido la suerte de trabajar con mujeres con muchísimo talento de las que he aprendido, y creo que una parte importante del liderazgo consiste también en abrir camino, reconocer capacidades y facilitar que otras puedan crecer con seguridad, criterio y autonomía.
¿Ha cambiado la tecnología su forma de trabajar? ¿Usa la IA y para qué?
Sí, muchísimo. La tecnología ha cambiado la forma de organizar el trabajo, de acceder a la información y de tomar decisiones con más rapidez.
También utilizo la inteligencia artificial, sobre todo como herramienta de apoyo. Me resulta útil para ordenar información, preparar documentos, explorar enfoques distintos o agilizar tareas que antes llevaban mucho más tiempo. Pero creo que hay algo que no puede sustituir, especialmente en puestos de responsabilidad, que es el criterio. La tecnología puede ayudarte a llegar más lejos y más rápido, pero la decisión final, la sensibilidad y la responsabilidad siguen siendo humanas.
Si el éxito profesional fuera un viaje, ¿cómo le gustaría que fuera? ¿Qué llevaría en la maleta?
Me gustaría que fuera un viaje largo, con etapas muy distintas y con la sensación de haber aprendido en todas ellas. No necesariamente un camino recto, sino uno en el que haya espacio para cambiar de rumbo, asumir nuevos retos y seguir teniendo curiosidad.
En la maleta llevaría criterio, capacidad de adaptación, sentido del humor y, sobre todo, buenas personas alrededor. Con los años he aprendido que los logros profesionales importan, pero también importa mucho cómo llegas a ellos, con quién compartes el camino y qué dejas en los demás mientras avanzas. Y en todo ese camino, el equipo es fundamental.
¿Alguna rutina matutina que le ayude a prepararse mental y físicamente para el día?
Correr forma parte de mi rutina desde hace años. Intento hacerlo por la mañana porque me ayuda a despejarme, ordenar la cabeza y empezar el día con más energía.
El deporte ha sido una constante en mi vida y también algo que he intentado transmitir a mis hijos, no tanto desde la disciplina como desde la idea de cuidarse, ser constante y encontrar espacios propios. Para mí, salir a correr es una forma muy sencilla de mantener el equilibrio físico y mental, especialmente en etapas de mucha exigencia
¿Cuál era su sueño de niña?
De niña siempre tuve muy presente la idea de ayudar. No recuerdo un sueño profesional concreto, pero sí esa sensación de querer estar pendiente de los demás, echar una mano y ser útil.
Creo que, en parte, viene también de haber crecido en una familia numerosa y ser la mayor de cinco hermanos. Aprendes pronto a cuidar, a organizar y a estar atenta a lo que necesitan los demás. Mirándolo con perspectiva, esa forma de estar en el mundo ha terminado acompañándome también en mi vida profesional.
Un imprescindible en el bolso.
El móvil. Por trabajo, por familia y porque me permite tener todo bastante organizado. Intento no depender de él más de la cuenta, pero reconozco que es mi imprescindible para el día a día.
Su cita o frase vital.
Mejorar lo que recibo y cuidar lo que dejo
Es una idea sencilla, pero resume bastante bien cómo entiendo la vida y el trabajo. No siempre puedes cambiarlo todo, pero sí puedes aportar, ayudar, ordenar, acompañar o hacer un poco más fácil el camino de alguien. Para mí, eso ya tiene mucho valor.

