María José Félix Lavech es consejera delegada de Helados Estiu y administradora única de Hecomed, además de ser, actualmente, presidenta del Grupo Topgel. Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universitat de València, tiene un MBA por el IE Business School y fue alumna destacada del primer programa del 15X15 de EDEM, donde ahora es vicepresidenta.
Inició su carrera en el Instituto de Empresa, desarrollando funciones directivas y docentes, y en 1996 regresó a Valencia como directora comercial de Edival. En 1998, asumió la dirección del Grupo Helados Estiu. Proveedor de Mercadona, actualmente factura más de 180 millones de euros, emplea a más de 700 personas y exporta a más de 25 países. Además, forma parte de AVE (Asociación Valenciana de empresarios), la fundación LAB Mediterráneo y Casa Caridad. Participa en otras organizaciones empresariales como la Cámara de Comercio y FEDACOVA.
¿Dónde está hecha la foto que nos compartes y por qué es representativa del verano y de la actividad de tu empresa?
Es una foto que me parece muy simpática. Fue una actividad que hicimos con familias empresarias que asistieron con los más jóvenes a conocer nuestra empresa y realizamos una parte muy divertida y creativa porque tenían que hacer su propio helado. Compartimos con ellos cómo es nuestro trabajo, lo cual es fantástico, y además estaban todos sonrientes, contentos y disfrutando todo el tiempo, que es lo que nosotros esperamos que le pase a la gente cuando se come uno de nuestros helados.

¿Qué representa el verano para el negocio de tu empresa?
En España, el consumo de helado es bastante estacional, es cierto que hay tendencia a consumirlo todo el año, aunque con menos frecuencia que en verano. Para nosotros la campaña de helados es entre mayo y septiembre y se concentra más del 70% de la venta. Y en los tres meses de verano, junio, julio y agosto el 50%. Es un momento del año muy muy importante para nosotros.
¿Cuál es el gran desafío de gestionar una actividad tan vinculada a la temporada estival?
Lo primero es ser conscientes que cada campaña es distinta y única, al menos es mi experiencia en los 29 años que llevo en esto. Siempre te sorprende algún producto que se vende más de lo esperado, el cambio climático que puede alterar la capacidad de producción de algunas materias primas, algún conflicto que rompe las cadenas de suministro y últimamente sorprende menos porque es más frecuente, el intenso calor.
El desafío es hacer una buena planificación e ir ajustando de manera activa. Para mí, sigue siendo válido el aprendizaje que resumo en una frase: “No nos podemos arrepentir en agosto de lo que no hicimos en enero”.

¿Cómo consigues, si es posible en este momento del año, gestionar el negocio y desconectar?
Yo paso el verano en un pueblo cerca de Valencia, Náquera, desde que era niña. Y me encanta en cuanto tengo tiempo que mis amigos vengan a mi casa, preparar una cena, me ayuda a cambiar de actividad y “desconectar”.
¿Cuál es la situación más extraña o la anécdota más curiosa en la que te has visto envuelta en verano por motivos profesionales?
Recuerdo una vez que estaba comprando y le decía a una persona que probara un helado nuestro que estaba muy bien, me miraba un poco incrédula… te quedas un poco descolocada y al poco tiempo vino una señora por detrás, que igual escuchó la conversación, y me dijo: “¿Le puedo decir una cosa? “. Yo pensé: “¡Qué tarde llevo!”. Y me dijo: “Quiero darle las gracias por los helados tan buenos que nos comemos”. ¡¡¡Menuda carga de energía!!!

¿Cuál es el mayor lujo que te permites en verano, incluso aunque tengas que trabajar?
Me gusta correr y como hace calor, algún día una buena carrera larga, antes de ir a trabajar. Una maravilla.
Como profesional que ejerce en un negocio tan ligado al verano y las vacaciones, un truco para disfrutarlo al máximo…
Creo que cambiar rutinas. En verano, aunque trabajes hasta tarde, el día alarga y puedes compartir alguna actividad con amigos, una cena, esas pequeñas reuniones que te ayudan a relajarte y cambiar del día a día.

