Llegar a Pedraza un fin de semana de invierno, con la nieve recién caída, provoca una sensación difícil de explicar. Aparco el coche y, antes incluso de cruzar la muralla, tengo la impresión de haber entrado en un decorado cinematográfico. El silencio lo envuelve todo, solo roto por el crujido de la nieve bajo las botas. Parece irreal, pero es de verdad: este pueblo medieval de Segovia se transforma con el frío en una de las escapadas más mágicas que se pueden hacer ahora mismo.
Una villa medieval detenida en el tiempo
A poco más de hora y media de Madrid, Pedraza es perfecta para una escapada corta, incluso de un solo día. Cruzar la Puerta de la Villa, su única entrada al casco histórico, es como viajar siglos atrás. Las calles empedradas, las fachadas de piedra y la madera oscura de balcones y portones adquieren un tono aún más especial cubiertas de blanco. La nieve suaviza los contornos y convierte cada rincón en una postal.
Caminar sin prisa es el mejor plan. Aquí no hace falta correr ni buscar grandes atracciones: basta con perderse por sus callejuelas, observar el humo salir de las chimeneas y sentir que el tiempo se ha detenido.
Pedraza bajo la nieve: una experiencia sensorial
El frío es intenso, pero agradable. El aire huele a leña y a invierno puro. En la Plaza Mayor, completamente blanca, la estampa es sobrecogedora. Me detengo unos minutos frente a la iglesia de San Juan Bautista, con el suelo cubierto de nieve intacta, y entiendo por qué tantos fotógrafos y cineastas se han enamorado de este lugar.

No es difícil imaginar escenas de época o cuentos medievales cobrando vida. De hecho, Pedraza ha sido escenario de rodajes y series, algo que cobra aún más sentido cuando la nieve la convierte en un auténtico pueblo de película.
Historia que se toca con las manos
Uno de los lugares que más impresiona en invierno es la Cárcel de la Villa. Entrar en ella tras pasear por el frío exterior hace que la visita sea todavía más intensa. También merece la pena acercarse al Castillo de Pedraza, que alberga una importante colección de arte y ofrece vistas privilegiadas del entorno nevado.
Si el día está despejado, recomiendo caminar hasta las ruinas de la iglesia de Santa María. Desde allí, el valle cubierto de blanco es sencillamente espectacular.

Naturaleza y nieve para todos
Más allá del casco histórico, Pedraza es un excelente punto de partida para disfrutar de la naturaleza. Los caminos que rodean el pueblo, entre bosques y suaves colinas, se convierten en rutas perfectas para paseos tranquilos en familia. Los niños —y no tan niños— disfrutan jugando con la nieve, haciendo muñecos o simplemente corriendo sin peligro lejos del tráfico.
No hace falta ser un gran senderista: aquí el plan es disfrutar sin prisas, abrigarse bien y dejarse llevar por el entorno.
Gastronomía de invierno para entrar en calor
Después del paseo, nada mejor que refugiarse en uno de sus restaurantes tradicionales. En Pedraza, el invierno se saborea. Cordero asado, cochinillo, sopas de ajo humeantes o judiones reconfortan el cuerpo al instante. Todo sabe mejor después de una caminata bajo la nieve, acompañado de un buen vino de la tierra y una sobremesa sin reloj.
La escapada perfecta para este fin de semana
Visitar Pedraza con nieve no es solo hacer turismo, es vivir una experiencia. Es reconectar con lo esencial, disfrutar del frío, del silencio y de un paisaje que parece sacado de otra época. Si buscas una escapada cercana, diferente y realmente especial, este pueblo segoviano lo tiene todo.
