Basta con pasear hoy por esta zona del centro de Zaragoza para entender que algo profundo está cambiando. Calles cortadas, andamios levantándose y fachadas cubiertas anuncian una intervención urbana de gran calado en uno de los enclaves con más historia de la ciudad. La transformación no es casual ni puntual: llega tras una de las mayores operaciones inmobiliarias de los últimos años y con un fuerte respaldo de inversión pública.
El barrio de Tenerías, integrado en el Casco Histórico de Zaragoza y situado junto al parque Bruil, se ha convertido en el epicentro de una regeneración urbana sin precedentes. El Ayuntamiento ha decidido acelerar su recuperación con un proyecto que combina rehabilitación de vivienda, reurbanización del espacio público y fomento del alquiler asequible.
Zaragoza impulsa el corazón de Tenerías con fondos europeos
En concreto, las máquinas ya trabajan en 12 portales del conjunto de Aloy Sala, un conjunto urbanístico protegido que llevaba años necesitando una intervención integral. El Ayuntamiento de Zaragoza ha destinado más de seis millones de euros a esta actuación, financiada en un 80 % con fondos europeos Next Generation, lo que reduce de forma notable el coste para las comunidades de propietarios.
Este impulso público ha sido clave para desbloquear unas obras que afectan tanto a la envolvente de los edificios como a su accesibilidad. Las actuaciones en eficiencia energética finalizarán previsiblemente este verano, y permitirán después acometer una de las demandas históricas del barrio: la bajada de los ascensores a cota cero, con apoyo de Zaragoza Vivienda.
La gran operación inmobiliaria que cambia el barrio de Zaragoza
Paralelamente, la regeneración del barrio ha ido de la mano de una potente inversión privada. La sociedad Edificios Miraflores SA, adquirida por un grupo de una decena de inversores el pasado verano, se ha convertido en uno de los grandes tenedores de la zona. La operación afectó a 323 viviendas, 130 locales y varios semisótanos, con una inversión total cercana a los 22 millones de euros.

La estrategia pasa por reformar los pisos y destinarlos al alquiler asequible, una de las grandes carencias estructurales de Zaragoza. Ya se han saneado cerca de 80 sótanos abandonados y se están rehabilitando viviendas vacías para incorporarlas progresivamente al mercado, mientras se resuelven regularizaciones administrativas pendientes desde hace años.
El alquiler asequible gana peso en el centro de Zaragoza
Muchos de estos inmuebles estaban adscritos al programa municipal Alquila Zaragoza (ALZA), que fija precios de alquiler entre un 20 % y un 25 % por debajo del mercado. La nueva propiedad está reformando parte de estas viviendas para entregarlas en los próximos meses, manteniendo las condiciones marcadas por el Ayuntamiento de Zaragoza.
Además, quienes cumplan los requisitos podrán acceder a subvenciones de Zaragoza Vivienda que reduzcan aún más el coste del alquiler, reforzando así el carácter social de una operación que busca atraer nuevos vecinos sin expulsar a los actuales.
Calles nuevas para un barrio histórico de Zaragoza
La transformación no se limita a los edificios. El movimiento de camiones, vallas y maquinaria es constante porque el Ayuntamiento de Zaragoza ha puesto en marcha una reurbanización integral del entorno. La calle de Pedro de Alvarado se convertirá en una plataforma única a cota cero, con prioridad peatonal y acceso rodado restringido a emergencias.

La actuación incluye la renovación completa de redes de saneamiento, abastecimiento y alumbrado, con luminarias LED de alta eficiencia, nuevo mobiliario urbano y jardineras. Un vial paralelo, prolongación de la calle del Doctor Blanco Cordero, seguirá el mismo modelo, eliminando aparcamientos y reorganizando el tráfico.
Rehabilitación, eficiencia y regeneración urbana en Zaragoza
En total, las obras de rehabilitación en marcha afectan ya a 144 viviendas, centradas en mejorar la eficiencia energética, retirar amianto y avanzar en la regeneración urbana de un barrio históricamente vulnerable. Muchos de los bloques que no pertenecen al grupo inversor presentan situaciones de fragilidad social y constructiva, lo que refuerza la importancia del plan impulsado desde Zaragoza.
La intervención marca un antes y un después para Tenerías. No solo por la magnitud de la inversión, sino porque redefine el papel del Casco Histórico en el futuro de Zaragoza, combinando memoria, vivienda asequible y espacio público de calidad.


