Estados Unidos ha anunciado este viernes que ofrece una recompensa de 10 millones de dólares (9 millones de euros) por información que conduzca al paradero de altos cargos del régimen iraní, incluido el nuevo líder supremo. El llamamiento se refiere tanto al ayatolá Mojtaba Jameneí como al jefe de seguridad, Ali Larijani, según un comunicado emitido por el Departamento de Estado del país norteamericano. El ministro iraní del Interior, Eskandar Momeni, y el ministro de Inteligencia y Seguridad, Esmaïl Khatib, también figuran entre las diez personas incluidas en la lista del Departamento de Estado.
“Estas personas comandan y dirigen diversos elementos del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán, que planifica, organiza y lleva a cabo actos terroristas en todo el mundo”, ha declarado el Departamento de Estado.

Asimismo, exhorta a posibles informantes a enviar información, especialmente a través de Signal: “Su información podría permitirle beneficiarse de una reubicación y una recompensa”.
El dirigente iraní Ali Jamenei, que gobernaba Irán desde 1989, murió en un ataque el 28 de febrero, al inicio de la guerra. Jamenei reemplazado por su hijo Mojtaba, pero continúan las especulaciones sobre su estado de salud después de que la televisión estatal y algunos responsables anunciaran que había resultado herido en los bombardeos. El jueves difundió un mensaje sin contenido de vídeo ni audio.
“Herido” y “desfigurado”
En este contexto, el secretario de Defensa de EE UU, Pete Hegseth, ha asegurado que el nuevo líder supremo está “herido” y muy posiblemente “desfigurado” tras los ataques que mataron a su padre en el inicio de la guerra lanzada por Washington e Israel contra la República Islámica. “Sabemos que el supuesto nuevo líder está herido y probablemente desfigurado. Ayer publicó un comunicado, pero no había voz ni había video“, ha dicho el jefe del Pentágono en una rueda de prensa.

Hegseth asegura que el nuevo líder supremo “carece de legitimidad” y que habla de unidad después de “asesinar a decenas de miles de manifestantes”, en referencia a las protestas que comenzaron a finales del año pasado hasta antes del inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero.
Seis militares fallecidos
Además de ello, el Comando Central del país norteamericano (CENTCOM) ha confirmado el fallecimiento de los seis militares que iban a bordo de un avión cisterna KC-135, el cual se estrelló este jueves en el oeste de Irak tras ser presuntamente atacado por una milicia proiraní. Estados Unidos ha asegurado que “se están investigando las circunstancias del incidente”.
Sin embargo, asegura la nación norteamericana, “la pérdida de la aeronave no se debió a fuego enemigo ni a fuego amigo”. En este contexto, la Resistencia Islámica en Irak, un paraguas de facciones armadas respaldadas por Irán, ha reivindicado el derribo de ese avión cisterna.
