Marius Borg Høiby, hijo mayor de la princesa heredera Mette-Marit de Noruega, continuará en prisión preventiva después de que el Tribunal de Apelación rechazara su puesta en libertad. La decisión llega en un momento especialmente delicado para la familia real noruega, marcado por el empeoramiento del estado de salud de la princesa, que padece fibrosis pulmonar y se encuentra en lista de espera para un trasplante de pulmón.
La resolución revoca la decisión previa del Tribunal de Distrito de Oslo, que había autorizado la salida de Høiby de la cárcel para que pudiera permanecer bajo control judicial, previsiblemente en arresto domiciliario, alegando motivos humanitarios relacionados con la enfermedad de su madre. Sin embargo, la Fiscalía recurrió de inmediato esa decisión al considerar que seguía existiendo riesgo de reincidencia y de incumplimiento de las restricciones impuestas por la justicia. El tribunal de apelación ha dado ahora la razón al Ministerio Público.
Høiby, de 29 años, permanece en prisión preventiva desde febrero y está acusado de una larga lista de delitos, entre ellos violación, abusos sexuales, violencia, amenazas y delitos relacionados con drogas. Él niega los cargos más graves, aunque ha admitido algunos hechos menores. La sentencia del caso está prevista para el 15 de junio, una fecha clave tanto para el proceso judicial como para la imagen pública de la Casa Real noruega.

La defensa había insistido en que la situación familiar era excepcional. Según recogen medios internacionales, Høiby pidió poder estar cerca de su madre en un momento crítico, después de que se conociera el deterioro de la salud de Mette-Marit. Su equipo legal defendía que la medida podía aplicarse bajo condiciones estrictas y sin que ello implicara una libertad plena, sino una forma de custodia menos gravosa mientras se esperaba la sentencia.
Pese a ese contexto, el Tribunal de Apelación concluye que la enfermedad de Mette-Marit no reduce suficientemente los riesgos que justifican la prisión preventiva. Según informal la prensa noruega, los jueces consideran que sigue existiendo una probabilidad relevante de nuevos incumplimientos y que el caso no puede resolverse únicamente desde una perspectiva familiar o compasiva. La corte también tuvo en cuenta la protección de las presuntas víctimas y el historial de incumplimientos atribuido al acusado.
El caso ha colocado a la familia real noruega en una posición especialmente incómoda. Marius Borg Høiby no posee título real ni desempeña funciones oficiales dentro de la institución, pero su condición de hijo de la futura reina consorte ha convertido el proceso en un asunto de enorme interés público. La coincidencia entre el tramo final del juicio y el deterioro de salud de Mette-Marit ha añadido una dimensión emocional a una causa ya de por sí muy mediática.
La presión sobre la Casa Real se ha intensificado en las últimas semanas, en parte por la gravedad de las acusaciones y en parte por el impacto personal que el caso tiene sobre la princesa heredera. Desde el inicio del proceso, la institución ha tratado de mantener distancia con la causa judicial, subrayando que Høiby es un ciudadano privado. Sin embargo, la atención internacional demuestra que la separación entre la esfera privada y la imagen pública de la monarquía resulta cada vez más difícil de sostener en momentos de crisis.
Según el diario noruego VG, la defensa ha expresado su decepción por la decisión, aunque posteriormente han indicado que no ven base suficiente para recurrir al Tribunal Supremo. De este modo, Høiby seguirá en prisión al menos hasta que se conozca el fallo del juicio, previsto para el próximo 15 de junio.

