Influellas

Marta Vaca (Macabla): “El talento de la moda española está en las personas que diseñan, comunican y crean marca”

La fundadora de Macabla cuenta cómo un hobby adolescente terminó en una marca de moda y complementos en plena expansión nacional e internacional

Marta Vaca fundó Macabla antes de que hubiera oficinas, tiendas, equipo o planes de expansión. Por aquel entonces era una adolescente de 15 años cortando, tiñendo y transformando camisetas en su casa… Lo que nació como un proyecto intuitivo y muy ligado a Instagram, fue creciendo hasta convertirse en una marca con identidad propia.

“Empecé haciendo unas camisetas teñidas que tenía en casa. Las cortaba, las customizaba y se empezaron a poner muy de moda por Instagram”, recuerda. Poco después, llegó la joyería. “Montaba los pendientes en casa”, confiesa. Y es que en su historia familiar también hay una raíz creativa. Su abuelo era joyero y fue quien le ayudó a encontrar los primeros talleres, pero su abuela fue modista, pintaba y tenía una mentalidad emprendedora poco común para su época. “Le hacía los trajes a todo el mundo, trajes espectaculares… Toda esa parte creativa la he heredado de ella”, confiesa.

En 2018, cuando cumplió 18 años, decidió dar un paso más. Montó la página web y empezó a vender online. Al principio salían cuatro o seis pedidos al día, pero la marca crecía de forma constante. Y entonces llegó el Covid. “Cerró todo y llegó el boom online. Ese año triplicamos las ventas”, explica. En ese momento, mientras estudiaba Administración y Dirección de Empresas en CUNEF, llegó a plantearse dejar la carrera. No lo hizo, y hoy reconoce que esa formación le ha servido, aunque insiste en que la experiencia ha sido su gran escuela.

El salto de hobby a empresa llegó poco después, con la apertura de un primer local pequeño, en una zona que no era comercial. “El tráfico lo traíamos nosotros de Instagram y de boca a boca”, explica. Cada vez que abrían, el negocio se llenaba… Y aquello les hizo ver que el proyecto podía ir mucho más allá. En 2021 constituyeron la sociedad, empezaron a contratar y Macabla comenzó a pensarse como una empresa.

En ese proceso también entró en juego Agustín Manrique de Lara, hoy marido de Marta y socio en la marca. Él dejó su trabajo cuando el proyecto empezó a tomar forma empresarial y, desde entonces, han ido construyendo Macabla juntos. Marta lleva la dirección creativa y define el universo estético de la firma; Agus está más centrado en la parte de gestión y negocio, esa estructura menos visible pero imprescindible para que la marca pueda crecer, abrir tiendas, ampliar equipo y pensar en nuevos mercados.

Después llegarían las tiendas de Madrid. Primero Paseo de la Habana 42 y, más tarde, Lagasca 55, que para Marta supuso un antes y un después. “Lagasca ha sido un boom. Es uno de los principales fuertes de facturación de la marca”, afirma. Cada apertura fue una apuesta: reinvertían lo ganado en el siguiente paso. “Cada tienda era una inversión de todo lo que teníamos”.

La gran transformación llegó cuando Macabla dejó de ser una firma de joyería para convertirse en una marca de ropa, complementos y lifestyle. “Ahí sí que notamos el gran cambio a nivel de facturación, posicionamiento de marca y equipo”, cuenta. En septiembre tuvieron que mudarse a una oficina más grande y pasaron de ser cuatro personas a quince en oficina. Ahora, con un equipo más amplio y una identidad más definida, la marca se encuentra en plena transición.

El objetivo es claro: crecer. Macabla está centrada en reforzar la compra online, internacionalizarse y abrir nuevos puntos de venta físicos. La marca ya mira a Europa, México, Estados Unidos y Reino Unido. Además, tiene previstos nuevos puntos en El Corte Inglés, con aperturas en Madrid, Valencia y Zaragoza, y con Pozuelo (Madrid)en el horizonte. También explora mercados fuera de España con pop-ups en ciudades como Lisboa y Londres.

“El futuro del retail pasa por convertir la compra en un plan, es una experiencia completa” 

Pero para Marta Vaca crecer no significa abrir tiendas sin más, significa construir espacios con sentido. “No queremos abrir tiendas como tal, queremos abrir tiendas que tengan experiencia”, explica. Para ella, el futuro del retail pasa por convertir la compra en un plan: café al entrar, zona de piercing, personalización, atención cuidada y espacios que transmitan marca. “Queremos que la clienta no solo vaya a comprar, sino que ir a la tienda sea un plan”.

Ese enfoque conecta con una reflexión más amplia sobre el comercio físico y puntualiza que no considera que las tiendas estén desapareciendo, sino que están cambiando. “No creo que se estén cerrando tiendas, creo que las marcas están cerrando las que no les posicionan. Las tiendas tienen que ser experiencias”, afirma. En su opinión, el retail internacional ya va por delante: espacios que mezclan tienda, cafetería, taller y comunidad. Macabla quiere caminar en esa dirección.

La marca también ha vivido un rebranding importante. Este año han dejado atrás el nombre anterior, Seasons by Macabla, para quedarse solo con Macabla, un cambio que responde a una nueva etapa de madurez. “Es un cambio de marca, de producto, de todo”, resume Marta. La idea es que tanto las tiendas como las colecciones reflejen una identidad más reconocible.

Esa identidad nace, en gran parte, de ella. “Yo soy la dirección creativa de la marca. Es lo que me gusta y lo que no me gusta”, explica. Aunque el equipo crece y ya no todo depende exclusivamente de ella, sigue marcando la esencia. “Macabla es una representación de lo que soy yo. La marca va madurando a lo que soy yo”. Su objetivo es que una prenda pueda reconocerse como Macabla incluso sin etiqueta.

Uno de los momentos que más ha posicionado a la firma fue el lanzamiento de la ropa, especialmente los estampados. “Ha sido algo que nos ha posicionado muchísimo”, reconoce. Aunque ahora las colecciones son más amplias y no dependen tanto del estampado, esos primeros diseños marcaron una estética muy identificable. “No solo la prenda en sí, también nuestros estampados han sido icónicos”, matiza.

La relación con las clientas es otro de los pilares de la marca. Para Marta Vaca, el equipo de tienda es fundamental porque recoge información que no siempre se ve en los datos online. “Nada como lo que te cuenta una clienta en tienda”, asegura. Cada semana tienen una reunión específica para hablar de ese feedback: qué gusta, qué no, qué se prueba, qué se vende y qué pide la comunidad.

Su estilo personal también se cuela en Macabla. Cuando tiene que definirlo en tres palabras, lo tiene claro: “Divertido, cómodo y versátil”. En su día a día repite camisetas blancas, vaqueros y pantalones especiales. “Mi outfit de día a día, e incluso para una cena, es un vaquero o un pantalón divertido con una camiseta blanca”. Una fórmula sencilla, muy suya, que también resume parte de lo que busca en Macabla: prendas con personalidad, pero fáciles de llevar.

En joyería, hay una pieza que considera especialmente icónica, el pendiente doble cadena. “Está en el podio de los productos más vendidos desde hace cuatro años”, cuenta. Apenas hacen publicidad de él, pero sigue funcionando semana tras semana. “Es brutal. Ese pendiente es bastante icónico de la marca”. Reconoce que los pendientes son la joya que no se quita nunca: lleva la oreja llena y esa manera de entender la joyería, casi como un gesto de identidad, forma parte también del ADN de la firma.

Sus fuentes de inspiración son variadas: viajes, redes sociales, archivos de diseñadores, tiendas internacionales y moda de los años 90 y 2000. “Últimamente me estoy inspirando muchísimo en desfiles de los 90 y los 2000”, cuenta. También le interesa observar cómo se viste la gente en otras ciudades, cómo compran, cómo se comunican otras marcas y qué experiencias construyen alrededor del producto.

Si tuviera que resumir visualmente Macabla, la empresaria nos habla de color. Rosa, azul, verde. También de algodón, fibras naturales, lana y punto. “El algodón nos encanta para camisetas y vestidos, y el punto es un material que usamos muchísimo en invierno. Tenemos muchas piezas icónicas de punto”, explica.

En lo personal, Marta Vaca vive también un momento dulce. Recién casada, nos habla de su boda con esa mezcla de emoción y vértigo que solo entienden quienes acaban de pasar por el altar. “Es verdad lo que me decía la gente, fue el mejor día de mi vida”, reconoce.

Cuando no está trabajando, prefiere planes sencillos. Confiesa que últimamente, después de muchos viajes, lo que más le apetece es estar en casa o salir a cenar. Pero incluso desde esa aparente calma, Macabla vive un momento de velocidad: nuevas tiendas, nuevo equipo, nuevas categorías y nuevos mercados. Lo que empezó como unas camisetas customizadas en casa se ha convertido en una marca con ambición, comunidad y una estética de lo más reconocible. Macabla crece porque cambia con ella. Y esa, probablemente, sea una de las claves de su éxito.

TAGS DE ESTA NOTICIA