Más allá del chiringuito

Rías Baixas gastronómicas: dónde comer marisco, pescado y cocina gallega

El Atlántico en la mesa: De O Grove a Cambados y Raxó, tres restaurantes para organizar una escapada entre producto de la ría, albariño y cocina de autor

Fotografía: Kiloycuarto
Fotografía: Kiloycuarto

En las Rías Baixas resulta difícil separar el paisaje de aquello que termina llegando al plato. Las bateas aparecen en medio de la ría, los viñedos avanzan casi hasta el agua y el albariño acompaña con naturalidad a un marisco que, en muchas mesas, cuanto menos se toca, mejor.

Una escapada gastronómica puede empezar ante una cámara repleta de pescados en O Grove, continuar en Cambados con una lectura contemporánea del litoral y terminar en mitad de un bosque, mirando la ría desde un comedor de alta cocina. Entre una reserva y otra quedan puertos, pazos, pequeñas carreteras junto al mar y suficientes bodegas como para recordar que aquí el vino forma parte del paisaje casi tanto como el océano.

La ruta se construye precisamente sobre tres maneras de enfrentarse al producto gallego. Primero, la materia prima casi desnuda. Después, la tradición actualizada. Y por último, una cocina que utiliza historias, paisaje y memoria de Galicia para construir una experiencia completa.

No se trata de decidir cuál de esas aproximaciones es mejor. Lo interesante es comprobar cómo una misma despensa —mariscos, pescados, algas, verduras y vinos atlánticos— puede conducir a tres comidas completamente diferentes sin perder nunca la conexión con el territorio. Las tres mesas son Marisquería D’Berto, Yayo Daporta y Restaurante Pepe Vieira.

D’Berto

O Grove, cuando el producto decide la comida

D’Berto es probablemente la parada en la que menos interesa llegar con un pedido decidido de antemano. El restaurante trabaja con pescado y marisco del litoral gallego, de temporada, y ha convertido el tamaño y la calidad de las piezas en una de sus señas de identidad.

Una cámara frigorífica, visible también desde la calle, permite apreciar buena parte del pescado y el marisco disponible. Es casi una declaración de intenciones: antes que una receta concreta está el producto. Después vienen cocciones sencillas, parrilla, plancha o algún guiso, pero casi siempre dejando que la materia prima ocupe el primer plano.

La oferta cambia en función de la temporada y de lo que haya disponible cada jornada. Según el momento, pueden aparecer percebes, almeja fina, navajas, rodaballo, mero o palometa roja. Entre los platos que la casa ha convertido en especialidad están también el bogavante frito en sartén y el cogote de mero a la brasa. Esa dependencia del producto del día hace especialmente útil consultar qué ha llegado y qué piezas destacan en cada jornada.

La carta de vinos sigue una lógica similar de búsqueda y de territorio, con especial atención a Galicia y a pequeñas producciones. Un buen albariño resulta casi inevitable, aunque la selección permite alejarse también de las opciones más evidentes.

Por su ubicación en O Grove, D’Berto puede funcionar además como punto de partida de una jornada alrededor de la ría. La costa, las playas y los pequeños núcleos de la península permiten completar la comida con un recorrido sin necesidad de alejarse demasiado.

Cambados, Galicia puesta al día

La siguiente parada está en pleno Cambados, en un edificio histórico de piedra de la Rúa Hospital. Yayo Daporta abrió allí su restaurante en 2005 y mantiene una estrella Michelin desde 2008. ¿Su definición? Cocina gallega actualizada, construida alrededor de mariscos, pescados de temporada y vinos del entorno.

El Atlántico domina los menús, pero aquí ya no se trata únicamente de encontrar una pieza excepcional y cocinarla con precisión. Mejillones, berberechos, percebes, navajas y algas entran en elaboraciones que reinterpretan el recetario gallego, mientras las huertas del restaurante aportan la parte vegetal. El objetivo no parece ser borrar el origen del producto sino llevarlo hacia otro lugar. Esa tensión entre memoria y cocina contemporánea es precisamente lo que diferencia esta parada de la anterior.

La propuesta se articula a través de distintos recorridos degustación y hasta el albariño de Cambados encuentra su lugar en la parte dulce. La bodega acompaña esa relación con el territorio con una presencia importante de vinos gallegos.

Cambados permite ampliar fácilmente la parada gastronómica. El casco histórico concentra plazas, pazos y casas de piedra, mientras que las bodegas y la presencia constante del albariño ayudan a entender la estrecha relación de la localidad con el vino. Restaurante y entorno comparten, así, un mismo hilo conductor.

Si O Grove era una comida entregada al producto, esta es la parada para dejarse conducir por la cocina. También por el vino. Y para comprobar cómo una gastronomía profundamente reconocible puede actualizarse sin necesidad de renunciar a aquello que la identifica.

Raxó, una cena que empieza antes de sentarse

Para la última reserva hay que abandonar por un momento la primera línea del mar. Pepe Vieira está en una finca en la zona alta de Raxó, rodeada de naturaleza y con vistas sobre las Rías Baixas. El restaurante de Xosé T. Cannas cuenta con dos estrellas Michelin y una estrella verde y desarrolla el proyecto que denomina A última cociña do mundo.

La propuesta mira a los orígenes, las historias y la mitología gallegas desde una cocina completamente contemporánea. Aquí la gastronomía deja de ser únicamente una sucesión de platos y se convierte en un recorrido más amplio en el que intervienen el paisaje, la arquitectura, el huerto y la propia llegada al restaurante.

La finca incorpora jardines y distintos espacios exteriores en el recorrido previo al comedor, abierto al paisaje. Los menús parten del producto local, con especial presencia del mundo marino, y lo utilizan para desarrollar relatos vinculados a Galicia. La propuesta tampoco está planteada alrededor de un plato concreto. A diferencia de D’Berto, donde el producto disponible condiciona buena parte de la elección, Pepe Vieira articula la comida como una secuencia de pases que responde a un relato gastronómico más amplio.

Su ubicación, apartada de los principales núcleos costeros y en una finca rodeada de naturaleza, refuerza además su carácter de destino gastronómico. A ello se suma la posibilidad de prolongar la estancia en el propio hotel paisaje: la finca alberga habitaciones independientes integradas en el entorno, además de huerto ecológico, piscina y zonas exteriores.
El alojamiento permite plantear la visita como última parada de la escapada y pasar la noche en la propia finca después de la cena.

Agenda gastronómica

Una posible ruta puede comenzar en O Grove, combinando un paseo junto a la ría con una comida en D’Berto. La tarde se presta a recorrer la península, acercarse a alguna de sus playas o continuar por la costa.

La segunda jornada puede tener Cambados como centro. El casco histórico y alguna de las bodegas de la zona permiten acercarse al peso que tiene el albariño en la identidad local antes o después de la reserva en Yayo Daporta.

Para el final queda Raxó. La finca de Pepe Vieira y sus vistas sobre las Rías Baixas ofrecen un escenario distinto al de las dos paradas anteriores. Y, si el viaje lo permite, la posibilidad de alojarse en su hotel paisaje permite cerrar allí mismo la ruta gastronómica.

D’Berto
Av. Teniente Domínguez, 84. O Grove.

Yayo Daporta
Rúa Hospital, 7. Cambados.

Pepe Vieira
Camiño da Serpe, s/n. Raxó, Poio.

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