En la madrugada de una noche de enero, hace apenas un año, una llamada transatlántica interrumpió lo que los fiscales describen como una violenta agresión en el este de Londres. Al otro lado del teléfono estaba Barron Trump, el hijo menor del presidente de Estados Unidos y Melania Trump, que veía cómo se desarrollaban los acontecimientos en tiempo real en la pantalla de su teléfono. Minutos después, la Policía estaba de camino.
Esa secuencia, revelada esta semana en el Tribunal de Snaresbrook, ha situado a Trump, entonces de 18 años, en el centro de un caso que ha llamado la atención por la crudeza de los hechos y la sencillez de lo que hizo el adolescente: vio la violencia y dio la voz de alarma.
Una agresión en directo
Según las pruebas presentadas ante el jurado, Trump estaba en una videollamada con una mujer que conocía a través de las redes sociales cuando presenció cómo era agredida por su exnovio, Matvei Rumiantsev, un ciudadano ruso de 22 años que vive en el este de Londres. No se puede revelar el nombre de ella. Los fiscales afirman que Trump vio cómo Rumiantsev le propinaba repetidos puñetazos durante la llamada.
A las 2:23 de la madrugada del 18 de enero de 2025, el hijo de Donald Trump llamó a la Policía británica desde Estados Unidos. La grabación de esa llamada se reprodujo en el tribunal esta semana. “Acabo de recibir una llamada de una chica que conozco. La están golpeando”, le dijo al operador de emergencias, antes de darle su dirección. “Es realmente una emergencia, por favor. Recibí una llamada de ella con un tipo golpeándola”.
Trump: “La están golpeando muy fuerte”
Cuando se le presionó para que diera detalles sobre cómo conocía a la mujer, Trump se replicó que esas preguntas ahora “no importaban”, pues ella estaba siendo agredida. Más tarde se disculpó por haber sido borde. “La están golpeando muy fuerte y la llamada fue hace unos ocho minutos, no sé qué habrá pasado a estas alturas”, apremió.

Los agentes de Policía que acudieron a la dirección activaron sus cámaras corporales. En las imágenes, se oye a la mujer decirles: “Soy amiga de Barron Trump, el hijo de Donald Trump”. Uno de los agentes comenta a un compañero que el informante de Estados Unidos “probablemente sea el hijo de Donald Trump”. En presencia de los agentes, ella llamó por teléfono a Trump, quien le explicó que la había visto llorando y siendo agredida durante la llamada anterior.
Rumiantsev niega todos los cargos que se le imputan, entre los que se incluyen dos delitos de violación, estrangulamiento intencionado, agresión con lesiones físicas y obstrucción a la justicia. La Fiscalía alega que estaba celoso de la amistad de la mujer con Trump y que se enfadó después de intentar llamarla por teléfono esa misma tarde. El tribunal escuchó que estos celos fueron el detonante de la presunta agresión.
Violada dos veces y agredida
La mujer declaró ante el jurado que, tras el incidente, denunció haber sido violada dos veces por Rumiantsev: una vez en noviembre del año anterior y otra vez horas antes de la agresión presenciada en la videollamada. Describió el momento en que Trump intervino como crucial. Durante el contrainterrogatorio, aseguró que “él ayudó a salvarme la vida. Esa llamada fue como una señal de Dios en ese momento”.

La defensa ha tratado de desmontar su relato. Sasha Wass KC, representante de Rumiantsev, sugirió que la historia era inventada y cuestionó la afirmación de que las acciones de Trump le habían salvado la vida. La mujer lo rechazó de plano. “No me lo inventé”, declaró ante el tribunal. “Eso sería completamente malvado y vergonzoso para las personas que han estado en esa situación”.
Sin embargo, cabe recordar que Trump no dio su nombre al operador. No intentó intervenir directamente con el presunto agresor. Como explicó más tarde a los agentes, llamar a la Policía fue “lo mejor que podía hacer”. Añadió que amenazar al hombre solo habría empeorado las cosas.
La llamada de Barron Trump
El juicio continúa. El jurado decidirá si la fiscalía ha demostrado su caso contra Rumiantsev. Barron Trump no está siendo juzgado. Es simplemente la persona que, al ver una agresión a miles de kilómetros de distancia, levantó el teléfono. En este caso, eso puede haber sido suficiente.
Según ha podido saber “The Mirror”, esta fue la llamada al 999 de Barron Trump a la Policía británica:
-Operador: Policía de la ciudad de Londres, ¿en qué puedo ayudarle?
-Barron: Oh, llamo desde Estados Unidos, eh, acabo de recibir una llamada de una chica, ya sabe, la están pegando. La dirección es [omitida].
-Esto ocurrió hace unos ocho minutos. Acabo de averiguar cómo llamar a alguien.
-Eh, eh, es realmente una emergencia.
-Operador: ¿Cómo se llama?
-Barron: Se llama [omitido].
-Operador: ¿Su fecha de nacimiento?
-Barron: Es realmente una emergencia, por favor.
-Operador: ¿Cómo la conoce?
-Barron: Es decir, esos detalles no importan, la están golpeando como yo…
-Operador: Sí, lo sé, pero necesito que me dé información, ¿cómo ha obtenido esta información?
-Barron: Eh, recibí una llamada suya con un tipo pegándole.
-Operador: De acuerdo, ¿cómo la conoce?
-Barron: No creo que estos detalles importen, la están golpeando, pero OK, también la conocí en las redes sociales, no creo que eso importe.
-Operador: Sabes que puedo…
-Barron: ¡La están golpeando!
-Operador: ¿Puedes dejar de ser grosero y responder a mis preguntas? Si quieres ayudar a esa persona, responde a mis preguntas de forma clara y precisa, gracias. ¿De qué la conoces?
-Barron: La conocí en las redes sociales.
-Operador: Vale.
-Operador: ¿Sabes el nombre de la pareja o de la persona que la está golpeando?
-Barron: No.
-Operador: ¿Y están en casa, no están en la calle?
-Barron: Correcto. La están golpeando muy fuerte y la llamada fue hace unos 8 minutos, no sé qué habrá pasado a estas alturas.
-Operador: De acuerdo.
-Barron: Perdón por ser grosero.


