¿Qué queda de la República Islámica de Irán después de meses de guerra, protestas internas y un creciente protagonismo de su aparato militar? Esa fue una de las cuestiones que atravesó este jueves la presentación en Madrid de “Irán. De la revolución de los ayatolás al conflicto de Ormuz”, obra de los profesores de la Universidad Complutense David Hernández Martínez y Juan Carlos Pastor Gómez.
El encuentro, celebrado en la Librería Balqís, estuvo moderado por Esther Sanz Sieteiglesias, subdirectora y jefa de Internacional de Artículo14, quien recordó su experiencia en Irán cubriendo unas elecciones tras la firma del acuerdo nuclear. Para Sanz Sieteiglesias, comprender el país resulta imprescindible para interpretar el escenario internacional actual. El libro, señaló, consigue algo especialmente necesario en un momento dominado por la sucesión constante de acontecimientos: aportar contexto.
Ese fue precisamente uno de los retos que reconocieron sus autores. “El desafío era no dejarse llevar por la actualidad y la inmediatez. Queríamos dar voz a ese otro Irán, a la sociedad iraní que estaba ahí protestando antes incluso de los ataques de EE UU e Israel“, explicó Hernández Martínez.
Un régimen cada vez más militarizado
Buena parte de la conversación giró alrededor de la evolución interna de la República Islámica y del papel adquirido por la Guardia Revolucionaria. Para Pastor Gómez, la elección del nuevo ayatolá evidencia hasta qué punto ha cambiado la estructura de poder del país.
“Lo que se demuestra es que la República Islámica ni es república y es cada vez menos islámica”, sostuvo. A su juicio, la elección de Jameneí ha estado marcada por “la Guardia Revolucionaria y el Estado profundo que domina Irán”. “Estamos viendo que la parte islámica es un cascarón vacío detrás de la parte más militar”.

Hernández Martínez introdujo además una incógnita: “¿Dónde está el ayatolá? Esa es la pregunta”. La ausencia pública de Mojtaba Jameneí alimenta, según explicó, diferentes hipótesis sobre quién ejerce realmente el poder. “Es probable que sea el brazo militar quien esté llevando Irán”.
La cuestión no es únicamente quién gobierna, sino hasta qué punto esa autoridad conecta con una población muy heterogénea. Pastor Gómez reconoció que existe una parte de la sociedad que continúa respaldando al sistema, pero puso el foco sobre las nuevas generaciones: “No creo que los jóvenes quieran eso. Los jóvenes, en concreto ellas, como ya hemos visto en las protestas, quieren un cambio en el país“.

“La fuerza de las mujeres iraníes es increíble”
Las mujeres ocuparon un espacio central en el debate. Desde el Movimiento Verde de 2009 hasta Mujer, Vida, Libertad, las movilizaciones han ido ampliando las demandas y cuestionando aspectos fundamentales del sistema.
Pastor Gómez considera que algunos cambios sociales son ya difíciles de contener desde las instituciones. “Hay avances que caen por su propio peso”, afirmó, señalando que entre los jóvenes existen batallas que comienzan a darse por asumidas, como la relacionada con el velo.

“La capacidad de fuerza que tienen las mujeres iraníes es increíble. Cómo salen a romper las reglas, a movilizarse para que cambien las cosas”, destacó.
Hernández Martínez se mostró más escéptico sobre las recientes flexibilizaciones impulsadas desde el poder. A su juicio, decisiones como una mayor permisividad hacia las mujeres también pueden funcionar como “herramientas del propio régimen” para mejorar su imagen y recuperar legitimidad ante la ciudadanía.
Los autores también regresaron a 2009. “El Movimiento Verde sin duda fue lo más cercano al cambio”, aseguró Pastor Gómez. Aquellas protestas marcaron, según explicó, un antes y un después: después llegaron mayores controles y dirigentes vinculados a la Guardia Revolucionaria ocuparon posiciones de poder.

De Teherán al bolsillo de los europeos
La crisis iraní, sin embargo, hace tiempo que dejó de limitarse a sus fronteras. La pérdida de influencia de Teherán en países como Líbano o Siria ha debilitado parte de su tradicional red regional, pero el estrecho de Ormuz le proporciona una herramienta con capacidad para proyectar el conflicto mucho más lejos.
“Ormuz es la muestra de que Irán tiene muchas maneras de manejar un conflicto”, explicó Pastor Gómez. Según el profesor, Teherán ha conseguido “internacionalizar el conflicto desde el primer momento” y hacer que Occidente perciba sus consecuencias a través, entre otros factores, de los precios del petróleo.

Hernández Martínez incidió en cómo ha cambiado la propia naturaleza de las guerras: “Al final no se necesitan más soldados ni más tanques, con unos drones puedes paralizar una región y el comercio mundial”.
Y mientras el conflicto continúa, la política estadounidense aparece como una de las variables decisivas de los próximos meses. Hernández Martínez señaló las elecciones de medio mandato como un momento que Teherán observa atentamente para determinar “con quién se va a sentar a negociar”.
Pastor Gómez coincidió en la importancia de esa cita electoral: “Si pierde las midterm, el conflicto cambiará”. Hasta entonces, Irán seguirá jugando simultáneamente en varios tableros.

