Los Ángeles

El mensaje de Taylor Greene, la excongresista MAGA: “Los republicanos pagaron 40 millones de dólares a Marruecos para que invadiera España”

Trump agradeció hace apenas unos días al rey Mohamed VI el homenaje recibido tras la inauguración de una autopista que lleva su nombre

La congresista Marjorie Taylor Greene.
La congresista Marjorie Taylor Greene.
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Las coincidencias, cuando se acumulan, dejan de parecer casualidades. Nadie puede afirmar que exista una estrategia coordinada contra los intereses de España. No hay pruebas de ello. Pero tampoco parece descabellado preguntarse si determinados movimientos geopolíticos forman parte de un tablero en el que Marruecos lleva años ganando la partida a una España incapaz de diseñar su estrategia.

Pedro Sánchez y Donald Trump representan, en apariencia, dos modelos irreconciliables. Uno acusa al otro de alimentar a la extrema derecha; el otro ha convertido la palabra “comunista” en un arma arrojadiza contra cualquier dirigente progresista. Sus seguidores han asumido ese lenguaje hasta el punto de que la política se ha transformado en un ejercicio permanente de descalificación. En España basta observar la conversación política en redes sociales, en tertulias convertidas en correas de transmisión del argumentario de cada partido o en ministros como Óscar Puente tórrido palmero del presidente. En Estados Unidos, buena parte del ecosistema republicano también ha hecho de la confrontación y de la fidelidad personal a Trump una seña de identidad.

Sin embargo, detrás de esa supuesta oposición aparecen muchas similitudes entre ellos. Más de las que ambos estarían dispuestos a admitir. Los dos han construido un liderazgo profundamente personalista. Ambos adaptan el tono de sus mensajes al interlocutor. Ambos entienden la comunicación política como una batalla permanente contra sus adversarios. Y ambos se sienten cómodos rodeados de quienes aplauden sus decisiones y nunca de quienes las cuestionan.

Washington (United States), 03/08/2026.- President Donald Trump speaks during an executive order signing ceremony in the Oval Office of the White House in Washington, DC, USA, 03 August 2026. EFE/EPA/Allison Robbert / POOL
Donald Trump pronuncia un discurso durante la ceremonia de firma de una orden ejecutiva en el Despacho Oval de la Casa Blanca en Washington, DC, EE. UU., el 3 de agosto de 2026.
EFE/EPA/Allison Robbert / POOL

La consecuencia es que la política exterior acaba subordinada, con demasiada frecuencia, a la política interna. Y ahí es donde España y Estados Unidos pierden.

Mientras Sánchez y Trump protagonizan un pulso que trasciende las diferencias ideológicas, Marruecos desarrolla una estrategia diplomática cargada de paciencia. No necesita levantar la voz. Le basta con ocupar los espacios que España deja libres.

El último ejemplo tiene un enorme valor simbólico. Donald Trump agradeció hace apenas unos días al rey Mohamed VI el homenaje recibido tras la inauguración de una autopista que lleva su nombre. Una carretera que recorre más de mil kilómetros entre Tiznit y Dajla, en el Sáhara Occidental, un territorio cuya soberanía continúa siendo objeto de disputa internacional.

Ceuta (Spain), 31/07/2026.- A handout photo made available by the Spanish Prime Minister's Office shows Spanish Prime Minister Pedro Sanchez as he speaks at a press conference in Ceuta, Spain, 31 July 2026. Sanchez traveled to the autonomous city following the arrival of thousands of migrants from Morocco. (Marruecos, España) EFE/EPA/Borja Puig de la Bellacasa/Moncloa HANDOUT -- MANDATORY CREDIT -- IMAGE TO BE USED ONLY IN RELATION TO THE STATED EVENT -- HANDOUT EDITORIAL USE ONLY/NO SALES
Pedro Sánchez durante una rueda de prensa en Ceuta, España, el 31 de julio de 2026.
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Podría parecer un gesto protocolario destinado a alimentar el conocido gusto de Trump por los tributos personales. Marruecos sabe bien que a Trump le encanta un edificio, una gorra, un chocolate o una autopista con su nombre. Con ese gesto, Marruecos agradece que fue durante su primera presidencia cuando Estados Unidos reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, rompiendo con décadas de consenso internacional.

40 millones de dólares para Marruecos

A ese gesto simbólico se suma otro episodio mucho menos comentado en Europa. En Washington, un informe del Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes respaldó una partida de 40 millones de dólares para Marruecos e incluyó un lenguaje que animaba a abordar mediante la diplomacia las reclamaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla. Aunque ese texto no modifica la posición oficial de Estados Unidos ni supone un reconocimiento de la soberanía marroquí sobre las dos ciudades autónomas españolas, sí refleja un cambio de retórica con importantes implicaciones políticas.

CEUTA, 03/08/2026.- Migrantes en las inmediaciones del CETI, este martes en Ceuta. La frontera del Tarajal que separa Ceuta de Marruecos ha amanecido este martes con tranquilidad ya que no se han registrado nuevos intentos de entrada por el espigón fronterizo, si bien el retorno de personas de forma voluntaria a Marruecos ya se está produciendo con cuentagotas. EFE/Reduán
Migrantes en las inmediaciones del CETI, este martes en Ceuta.
EFE/Reduán

Las críticas a esa decisión llegan incluso desde el propio Partido Republicano. El congresista Thomas Massie cuestionó públicamente la oportunidad de aprobar esa financiación días antes de que se produjera la invasión de inmigrantes marroquíes y subsaharianos sobre Ceuta. La congresista Marjorie Taylor Greene fue todavía más lejos al denunciar la aparente contradicción de quienes defienden el endurecimiento de las fronteras estadounidenses mientras respaldan ayudas económicas a Marruecos, un país al que distintos sectores políticos españoles acusan desde hace años de utilizar la presión migratoria como instrumento diplomático.

Puede discutirse la interpretación que ambos hicieron de la legislación. De hecho, varios expertos señalaron que exageran el alcance jurídico del texto aprobado. Pero lo verdaderamente relevante es que Ceuta y Melilla han empezado a formar parte del debate político estadounidense de una manera inédita.

Cada uno de estos acontecimientos admite una explicación independiente. Ninguno demuestra, por sí solo, la existencia de una estrategia concertada. Sin embargo, cuando se observan en conjunto, dibujan un patrón recurrente en favor de la postura del Rey de Marruecos.

La diplomacia rara vez se mueve mediante grandes conspiraciones. Lo hace gracias a la acumulación paciente de gestos y en ese terreno Marruecos ha demostrado una notable capacidad de anticipación.

MADRID, 04/08/2026.- El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante la rueda de prensa que ha ofrecido este martes en Madrid tras asistir a la reunión del consejo extraordinario de ministros del Interior de la UE celebrada de manera telemática, para analizar la situación tras la crisis migratoria ocurrida en Ceuta la pasada semana. EFE/ Chema Moya
Fernando Grande-Marlaska, durante la rueda de prensa que ha ofrecido este martes en Madrid tras asistir a la reunión del consejo extraordinario de ministros del Interior de la UE.
EFE/ Chema Moya

Mientras España convierte con demasiada frecuencia su política exterior en una prolongación de sus disputas internas, Rabat cultiva relaciones estables con administraciones de distinto signo político en Washington. El Estrecho de Gibraltar sigue siendo uno de los puntos estratégicos del Mediterráneo y Ceuta constituye una de sus principales llaves. Lo sabe Rabat. Lo sabe Washington. La pregunta es si Madrid lo sabe.

Mientras Sánchez y Trump continúan atrapados en una espiral de reproches para alimentar a sus respectivas bases electorales, otros presidentes europeos observan el tablero geopolítico con una perspectiva más estratégica.

Ignorar la estrategia de Marruecos deja de ser prudencia para convertirse en una forma de ceguera estratégica. Y la ceguera, en política internacional, suele pagarse cara.

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