El mundo contiene el aliento ante la amenaza definitiva de Trump

El presidente estadounidense, que afirma que el régimen iraní está liderado por figuras menos radicales, amenazó con bombardear centrales energéticas e infraestructuras civiles si Teherán no aprueba el alto al fuego

El presidente estadounidense, Donald Trump, durante un discurso en la Casa Blanca.
EFE/ALEX BRANDON / POOL

Con el mundo conteniendo el aliento ante la última amenaza de Donald a Trump al régimen iraní, en que aseguro que “toda una civilización morirá esta noche” si Teherán no aceptaba un acuerdo de alto al fuego antes de la ocho de la tarde (hora estadounidense), la dinámica de guerra siguió con toda su intensidad durante la jornada del martes.

Mientras el centro de Israel fue nuevamente blanco de las salvas de misiles balísticos disparados desde Irán, el ejército hebreo intensificó sus ataques sobre infraestructuras civiles iraníes. Entre los objetivos alcanzados, ocho puentes por donde circulan vías de ferrocarriles, usados por “el régimen terrorista iraní para transportar armas y equipamiento militar”, acorte a la portavocía militar hebrea.

Un misil iraní en el cielo sobre la ciudad de Nablus, en Cisjordania. EFE/EPA/ALAA BADARNEH

Los ataques alcanzaron las ciudades de Teherán, Karaj, Tabriz, Kashan y Qom. Además de los bombardeos, el ejército israelí recomendó a los ciudadanos iraníes evitar el uso de trenes en todo el país. Tras las alertas, el régimen iraní decidió suspender el tráfico de trenes. “Dadas las inmorales amenazas del régimen sionista sobre el ataque a las infraestructuras viarias y para tener precaución, todos los movimientos han sido cancelados hasta nuevo aviso”, avisó Hassan Hosseini, gobernador de la ciudad de Mashad.

El régimen de los ayatolás avanzó que su respuesta seria “devastadora” en caso de un ataque inminente sobre las infraestructuras civiles. Ante los titubeos de Trump sobre una posible tregua, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu insiste en la necesidad de golpear el sistema económico y productivo en Irán, con el objetivo de disrumpir la vida civil y forzar un levantamiento popular contra el régimen, algo que no parece que vaya a ocurrir. Sin botas sobre el terreno, las fuerzas de represión internas siguen amedrentando a los disidentes iraníes.

Un miembro de la Media Luna Roja iraní busca entre los escombros de la sinagoga Khorasaniha destruida en Teherán, Irán. EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

Los cazas israelíes también bombardearon edificios residenciales en Teherán, donde una de las sinagogas de la comunidad judía quedó destruida tras el ataque. Según el ministerio de salud iraní, 2.076 personas han muerto ya a causa de los bombardeos de Estados Unidos e Israel desde el 28 de febrero. En Israel se cuentan 26 muertos y miles de heridos.

Con la incertidumbre sobre si el ultimátum de Trump entraría o no en vigor, el resto de la región también tomo medidas preventivas. El principal puente que une Arabia Saudi con Bahréin -el Golfo Pérsico es blanco constante de los ataques iraníes-, se cerró al tráfico por temor a nuevos lanzamientos de drones y misiles. Dicha carretera es la única conexión terrestre para entrar a Bahréin, donde se encuentra la base de la quinta flota del ejército estadounidense.

Una mujer toma fotografías de la mezquita de la Universidad Sharif de Teherán. EFE/ Jaime León

Durante la tarde del martes, oficiales estadounidenses insinuaron avances en las conversaciones, pero los principales escollos de la negociación, especialmente la reapertura del Estrecho de Ormuz, quedaron sin resolver. “La propuesta que recibimos no era realmente lo que queríamos, pero era mucho mejor de lo que esperábamos”, recogió el medio Axios citando al oficial de Washington.

En su red social Truth Social, Trump siguió expandiendo visiones alejadas de la realidad. “Ahora que hemos logrado un cambio total del régimen, con gente diferente, menos radical y más inteligente, puede que ocurra algo revolucionario”, insinuó. No obstante, analistas apuntan a que Mojtaba Jomeini, el nuevo y desaparecido ayatolá, apostará por una línea todavía más dura que la de su fallecido padre.

Antes de expirar el ultimátum, Trump ya dio por hecho que “47 años de extorsión, corrupción y muerte llegarán a su fin”. Entre las amenazas, el presidente estadounidense puso la diana en plantas eléctricas y puentes, en caso de que Teherán continúe bloqueando el tráfico marítimo por Ormuz. Desde Hungría, el vicepresidente JD Vance avanzó que “todavía tenemos herramientas que hemos decidido no usar”, mientras que también se mostró “esperanzado” de que las negociaciones llegaran finalmente a buen puerto.

El bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán ha provocado una disrupción generalizada de los mercados energéticos mundiales, obligando a los países a implementar medidas de austeridad para mitigar el impacto del aumento de los precios del petróleo y el gas. Ante el incierto escenario, el analista iraní Trita Parsi, del Quincy Institute, comentó a Aljazeera que “puedo imaginar un escenario en el que, si Trump cree que hay algún motivo para prorrogar el plazo, simplemente lo haría. De hecho, ya lo ha hecho varias veces en los últimos 35 días.”

Antes del anochecer, Irán siguió disparando salvas de misiles hacia Israel, y Kuwait alertó a su población a mantenerse en casa durante la noche “como medida preventiva”. La Guardia Revolucionaria iraní avisó que el suministro de gas y petróleo para Occidente se verá afectado “durante varios años” si Washington cruza las “líneas rojas” de un conflicto que nadie vaticina como concluirá.