Venezuela

El Tren de Aragua: la mafia de la droga que creció al calor del chavismo

"Hay indicios de que la cabeza sigue en Venezuela", alerta la experta Mercedes de Freitas a Artículo14

Tren de Aragua
Militares durante un operativo en la entrada del centro penitenciario Tocorón, en Venezuela en 2023
Efe

Mercedes De Freitas es directora ejecutiva de Transparencia Venezuela. Con mucha probabilidad, es la persona más sabe de los crímenes de Hugo Chávez, Nicolás Maduro y sus colaboradores en todo el mundo.

Con más de treinta años dedicados a la documentación de irregularidades graves, no es de extrañar que haya tenido que continuar su labor desde el exilio debido a la situación de criminalización de las ONG en Venezuela. En la actualidad, De Freitas reside en Madrid, donde ha venido sosteniendo encuentros con la prensa local, alarmada por la eventual presencia en España de miembros del Tren de Aragua.

Ataque
Un nuevo ataque contra una embarcación en aguas del mar Caribe
Efe

Aragua es un estado (una provincia), a unas dos horas de Caracas. Que no tiene tren. En 1999, primer año de Gobierno del militar Hugo Chávez, este propuso el “Sistema Ferroviario Nacional (SFN) de Venezuela” como “prioridad nacional”. El proyecto consistía en una extensa red de trenes de pasajeros y carga para conectar estados centrales como Caracas, Aragua y Carabobo. Se destinaron miles de millones de dólares y euros para su desarrollo, con grandes contratos firmados con entidades como la China Railway Engineering Corporation (CRIG), el consorcio italiano formado por Impregilo, Astaldi y Ghella y la brasileña Odebrecht. A pesar de esas inversiones masivas, solo se construyó el corto tramo de 41,5 km de Caracas-Cúa, mientras que el resto de las obras fueron paralizadas. El dinero se esfumó.

Un tren sin rieles ni vagones

Lo que el mundo conoce hoy como “el tren de Aragua” no es, pues, un medio de transporte sino un entramado mafioso con, eso sí, capacidad para salvar grandes distancias y operar en diversos frentes del crimen.

Venezuela
Una mujer caminando junto a un dibujo de “SuperBigote” alusivo a Nicolás Maduro, en Maracaibo, Venezuela
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Mercedes De Freitas, cuya formación de base es la de historiadora (se formó como tal en la Universidad Central de Venezuela), explica que el germen estuvo en los sindicatos de la construcción que se crearon en Venezuela en el momento de la pujanza petrolera, del alza de los precios del crudo, cuando Chávez empezó a levantar grandes obras, con formidables presupuestos… que nunca se terminaron. No eran obreros sino grupos de comando, vestidos de rojo, que llegaban a las obras, en enjambres de motos y armados, con ciertos papeles donde constaban nóminas paralelas.

Con semejante performance de terror, le pegaban al pecho del maestro de obra

Una lista de personas que tenía que contratar. A juro. Claro que ese no elenco, compuesto principalmente por expresidiarios, no iba a trabajar. Solo se presentaba los viernes a cobrar. Muchos regresaron a la prisión, donde se convirtieron en líderes negativos (en Venezuela, llamados “pranes”), que no solo ejercían un control dentro de los penales sino fuera de ellos. Incluso presos, retenían el dominio de lo que hacían sus grupos en las calles.

-Tras someter la cárcel de Tocorón, en Aragua, a unos 160 kilómetros de Caracas -explica De Freitas- y convertirse en actor clave del crimen organizado en Venezuela, entre los años 2009 al 2016, los de más inseguridad en el país, el Tren de Aragua devino la primera organización criminal de origen venezolano que expandió sus actividades a varios países de Hispanoamérica, Estados Unidos, Canadá y hasta España, donde fue detenido en marzo de 2024 el hermano del “Niño Guerrero”, temible líder del grupo.

Tren de Aragua
Militares durante un operativo en la entrada del centro penitenciario Tocorón, en Venezuela en 2023
Efe

“La banda reclutaba a sus integrantes en la misma cárcel y en las comunidades cercanas bajo coacción y con beneficios económicos. Hay reportes sobre la participación de mujeres como intermediarias y vigilantes”, dice De Freitas.

Vampiros en las filas de migrantes

Nadie sabe cuántos miembros tiene el Tren de Aragua en la actualidad. Según los cálculos que maneja Transparencia Venezuela, ha llegado a unos 4.000 integrantes. Al principio, la red delictiva se favorecía de la debilidad de las instituciones y hasta la complicidad del Estado. La periodista Ronna Rísquez, autora de un libro de investigación, al respecto, afirmó que, entre 2017 y 2019 ,las autoridades venezolanas infiltraron reclusos de Tocorón y otras cárceles para contener las protestas antigubernamentales, y también para impedir el ingreso de la ayuda humanitaria a Venezuela por los puentes fronterizos de Táchira, en febrero de 2019.

-Luego, -dice De Freitas- la banda criminal encontró en la tragedia de la crisis
humanitaria compleja que vive Venezuela su oportunidad de expansión al convertir a
los migrantes, que salían principalmente al sur de América en condiciones deplorables, en su más importante fuente de ingresos.

Venezuela
Una mujer camina sobre el puente internacional Francisco de Paula Santander que une la ciudad de Cúcuta (Colombia) con Ureña (Venezuela)
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De manera que la migración, la desgarradora migración, terminó convertida en vector de expansión del Tren de Aragua, que al colarse en las filas de caminantes, encontró en las víctimas del socialismo del siglo XXI terreno fecundo para el tráfico y la trata de personas y para el comercio sexual y laboral.

Al preguntarle por la vinculación que podrían tener unos criminales diseminados por tantos lugares con el régimen de Maduro, Mercedes De Freitas empieza por confirmar que, efectivamente, hay un orden centralizado aún en la dispersión. “Hay indicios que les han confirmado a los investigadores policiales con los que tenemos permanente comunicación, que la cabeza de estos sigue estando en Venezuela, donde se decide lo relacionado con la circulación de armas y de drogas. Tanto el FBI, en los Estados Unidos, como la Policía de Investigación de Chile y la Fiscalía de Chile, han establecido que ha habido actuaciones en esos países en los cuales el Tren de Aragua ha actuado por órdenes del gobierno de Venezuela; y es sabido que las solicitudes de información a Venezuela acerca de personas sospechosas, no recogen respuesta”.

En suma, el régimen encubre a nacionales sospechosos en otros países.

¿Y en España?

De Freitas es categórica: sí, también están en España. “Hace dos semanas, la Policía Nacional desarticuló por primera vez una célula del Tren de Aragua y detuvieron trece personas, entre Barcelona (8), Madrid (2), Girona (1), La Coruña y Valencia (1); además de que descubrieron drogas sintéticas, cocaína y desmantelaron dos laboratorios de la sustancia conocida como tusi, muy propio de esta organización. Fue una operación, una operación de inteligencia impecable. Está claro que las autoridades españolas tienen mucha información de cómo funciona esta banda en la península y cuáles son sus ramificaciones”.

-Este golpe -añade De Freitas- es una nueva fase de la operación Intercity, que ya habían desplegado a mediados de 2024, cuando detuvieron en Barcelona al hermano del “Niño Guerrero”. Es, pues, una operación sostenida.

Al pedirle un atisbo de la vinculación del Tren de Aragua con la trata de personas, la directora de Transparencia Venezuela, respira hondo. La cuestión da para un seminario. “El Tren… uno de los grupos criminales que más explota a los migrantes venezolanos en redes de trata. Claro, se benefician de su extrema vulnerabilidad para someterlos a prostitución, explotación laboral y tráfico de drogas. Con las mujeres es terrible. Las jóvenes son atraídas con promesas de lujos, de que van a conocer el gran mundo y terminan en explotación sexual y trabajos forzados. Baste decir que, en 2024, más de 256.000 venezolanos fueron sometidos a trabajos forzados y explotación sexual.