“Hay niños que se toman ir al refugio como un juego. Es triste”

Yohana, española, vive en Israel desde hace 13 años. Madre de dos niñas, vive en Tel Aviv entre amenazas de misiles "En solo paseo tengo que buscar dos refugios", afirma

Yohana, española residente en Israel
Kiloycuarto

Yohana Amselem contesta a las preguntas de la entrevista salteadas, como puede, cuando puede. Principalmente, cuando las niñas duermen, el tono bajito, no sea que despierten. O que suene la alarma para ir al refugio. Un minuto y medio para actuar: “No me puede pillar desprevenida”.

A sus 37 años de edad, no es la primera vez que pasa por esto. Casada, con dos niñas de 4 y 2 años, representa a un pueblo acostumbrado a vivir entre sirenas y ataques. Que cuando un misil impacta contra el edificio de enfrente y tiemblan los cimientos, notas la diferencia abismal entre tu vida y la suya al hacer afirmaciones como: “No te digo que sintiera miedo, pero sí respeto”.

El ataque de EE UU e Israel a Irán el pasado 28 de febrero no les pilló por sorpresa, aunque “el momento exacto, sí”. El fin de semana anterior, Yohana y su familia se fueron a Latania, donde viven sus padres. Allí hay misiles pero menos que en Tel Aviv (una diferencia de 24 a 50). Pensaron que podía pasar algo. Al ver que la vida transcurría con normalidad, volvieron a Tel Aviv, las niñas a los colegios.

Pero el viernes 27, a las 18:00 horas, notaron las señales de alarma: Estados Unidos avisó a miembros de la embajada que se marcharan, circularon “teorías y conspiraciones”. Volvieron a casa de los padres de Yohana, y el sábado se levantaron con las sirenas. Permanecieron allí hasta el martes: “Es nuestra casa, donde tenemos todas las cosas, teníamos que volver”.

Camiones de transporte pesado transportan tanques israelíes por una carretera cerca de la frontera con el Líbano en la Alta Galilea, al norte de Israel.
EFE/EPA/ATEF SAFADI

La historia de Yohana

Yohana vive en Israel desde hace 13 años. Ella veía su futuro en un círculo judío, y no veía que pudiera suceder en España. La crisis económica en España fue el empujón para tomar la decisión.

Su marido es ruso, pero llegó a Tel Aviv con seis años. Reservista, le llamaron durante los ataques del 7 de octubre de 2023. Actúa para el área de transportes, el que decide la dirección de los tanques. Aquel día se encontraban en Barcelona. Regresaban justo el día 8 a Tel Aviv. Volvieron una semana después, el Ejército llamó a su marido. Recibió el Tzav 8, la llamada para solicitar la incorporación al Ejército. Si uno está fuera se puede alargar, e incluso cancelar. “Pero es un sentimiento muy israelí el sentir que si tu país está pasando por esto y te llaman al Ejército no puedes dejar de ir”. Ella reconoce que quería quedarse, estaba embarazada de su segundo hijo y tenía miedo por lo que pudiera pasar. “Hasta que se ha liberado el último secuestrado lo hemos vivido muy intensamente, ha sido muy doloroso”.

Los partidarios de los hutíes levantan sus armas durante una protesta contra Estados Unidos y contra Israel en Saná, Yemen.
EFE/EPA/YAHYA ARHAB

La unión entre los israelíes

¿Puede Israel soportar dos guerras en un periodo tan corto? “Puede, porque pasa. No es la primera ni la segunda”, contesta. Yohana resalta cómo los israelíes celebran la vida en un equilibrio entre la existencia y la amenaza de muerte. “Ha habido gente afectada, muertos, misiles que han caído directamente en casas”, afirma. “Pero los israelíes quieren que la vida siga incluso en estos momentos”. Este ataque ha coincidido con el purim, la fiesta que conmemora el festival judío. “La gente ha hecho fiestas en los refugios, se han traído animadores para los niños… “, relata.

Yohana sale a la calle con sus hijas a dar paseo. “En un paseo sonaron dos alarmas y metí corriendo en dos refugios que encontré por el camino”, asegura. “Te acostumbras a vivir así”. Cuando están en casa, Yohana tiene el refugio allí mismo, en el cuarto de su hija mayor. Otras familias no corren la misma suerte: tienen que salir corriendo a buscar un refugio. Algunos, directamente, pasan la noche allí.

Yohana Amselem
Kiloycuarto

El día a día de Yohana

El tiempo de los días transcurre para Yohana repartido entre entretener a las niñas y ocuparse de la casa. Dejó su trabajo de jefa del departamento de datos en una empresa de high tech por un mes, y justo le ha coincidido con el ataque de EE UU a Irán. “Es como vivir en la época del Covid”, afirma.

Si se entiende el virus letal como un misil. Que puede venir de Irán, en cuyo caso dispone de diez minutos desde que Israel avisa, hasta que suena la alarma. Los de Hizbulá son más rápidos, por lo que no hay ese previo de tiempo. En cuanto suena la sirena, el tiempo es el mismo: minuto y medio. Las ciudades de la frontera con Gaza, si el misil viene de allí, tienen 15 segundos. ” Por eso estás en casa todo lo que puedes, entreteniéndoles como puedes”. Yohana cuenta que hay niños que ir al refugio lo toman como un juego, a ver quién llega antes al refugio cuando suena la sirena. “Es muy triste que tenga que ser parte del juego de un niño”.

Mensaje de aviso ante la llegada de misiles

Sentimiento generalizado de apoyo

¿Están unidos los israelíes ante esta situación? “Antes del 7 de octubre había mucha división política, entre religiosos y no religiosos, ortodoxos y no ortodoxos, derecha e izquierda…”, afirma. “Pero después del 7 de octubre, incluso gente que es contraria a Netanyahu, están apoyando el ataque porque están cayendo líderes muy fuertes, es algo histórico”, afirma. “Es verdad que no tengo a un marido ni a un hijo, pero desde mi punto de vista decimos: Ahora, a por todas. Vamos a acabar con tanta fuerza mala y poder vivir en paz”.

Yohana entiende que una guerra es muy dura, pero su día a día también lo es. “Si no es que hay misiles es que hay alguien que entra con un cuchillo, o un tiroteo, no quieres ni coger un autobús. ¿Cuándo podremos volver a dormir bien, cuando nos despertaremos sin alarmas? ¿Cuándo podremos quitarnos esta preocupación a cada minuto? ¿Será esto definitivo?”, se pregunta.

Antisemitismo

Yohana percibe que “El antisemitismo que hay y que antes salía de los países árabes ahora se ha extendido por todo el mundo”. Respecto al que asola España, siente “pena y rabia”. Ella afirma que, pese a la década que lleva fuera del país, siente a España.

“Veo mucha manipulación en política y en los medios”, afirma. “Después del 7 de octubre no ha habido penas y palabras por lo que pasó, sólo contaban los ataques israelíes, manipulando los números y la información, no se habla de las violaciones que ha habido no sólo a mujeres, sino también a hombres“. Considera que el “victimismo” triunfó sobre la verdad, y lamenta que no se pusiera en perspectiva que Hamás ponía a sus propios ciudadanos de escudos humanos. “Habrá paz cuando ellos quieran a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros”, parafrasea a la ex primera ministra israelí, Golda Meier.

 

TAGS DE ESTA NOTICIA