La experta

“Irán tiene sus propios intereses y no coinciden con los de la estabilidad regional”

Mientras Israel y Líbano inician un inédito acercamiento en Washington, sobre el terreno la guerra sigue marcando el ritmo. La coronel en la reserva Miri Eisin analiza un escenario directamente condicionado por la tregua entre Irán y Estados Unidos

Experta
La experta Miri Eisin responde a las preguntas de Artículo14

La imagen es poderosa. Representantes de Israel y Líbano, sentados en la misma sala en Washington, con las banderas nacionales de ambos países -y la estadounidense- de fondo. Una fotografía que no se veía desde hace décadas. Pero más allá del gesto simbólico, la realidad sobre el terreno es distinta: el intercambio de fuego entre el ejército israelí y Hizbulá se intensifica. La milicia chií, más poderosa que el propio estado libanés y sostenida por Irán, decide con su estrategia bélica el futuro de un país eternamente castigado.

La negociación se desarrolla en paralelo a la frágil tregua vigente entre Estados Unidos e Irán, cuya vigencia está en el aire. Ambas negociaciones están profundamente interconectadas: cualquier avance con Teherán hacia un acuerdo de paz duradero podría tener efectos directos sobre el comportamiento de la milicia chií libanesa.

Excavadoras del Ejército israelí demuelen edificios en la aldea de Mais al-Jabal, en el sur del Líbano
EFE

En este contexto de guerra activa y diplomacia incierta, la coronel en la reserva Miri Eisin, ex alto cargo de inteligencia israelí y analista del International Institute for Counter-Terrorism, ofrece una radiografía cruda durante una videoconferencia con prensa internacional. El diálogo existe, pero las condiciones para la paz siguen lejos de cumplirse.

Sobre todo, porque el elemento central -el desarme de Hizbulá- continúa siendo una línea roja infranqueable para el gobierno israelí y los residentes del norte del país, que siguen refugiándose a diario de los continuos disparos de proyectiles y drones desde el Líbano. Los bombardeos israelíes al otro lado de la frontera dejaron ya más de 2.000 muertos.

-Se ha producido una imagen inédita en Washington con representantes de Israel y Líbano. ¿Qué relevancia real tiene?

-Es una foto excepcional, porque no vemos a israelíes y libaneses en la misma habitación muy a menudo. Y en diplomacia, la escenografía importa. El hecho de que estuvieran sentados uno al lado del otro, y no separados por mediadores, es en sí mismo un mensaje político. Esa imagen no es casual: transmite la idea de que hay voluntad, al menos formal, de hablar directamente.

Un edificio alcanzado por los recientes ataques aéreos israelíes
EFE/EPA/WAEL HAMZEH

-¿Estamos ante un verdadero inicio de negociaciones de paz?

-Es un comienzo, pero hay que ponerlo en contexto. No es la primera vez que ambos países avanzan sin hacer ruido. En 2022 firmaron un acuerdo sobre la frontera marítima sin necesidad de una foto como esta. Por eso digo que la imagen es relevante, pero no suficiente.

-¿Qué ha cambiado en el lado libanés para permitir este acercamiento?

-Hay un cambio significativo en el discurso interno. El liderazgo actual ha hablado abiertamente contra Hizbulá, algo que hace unos años era impensable. Han dicho que no puede haber un ‘ejército dentro del Estado’ y que el monopolio de la fuerza debe estar en manos del Estado libanés. Eso, en el contexto libanés, es una declaración muy potente.

-Pero Hizbulá sigue teniendo mucha influencia …

-Exactamente. Y ese es el núcleo del problema. Hizbulá no es solo una milicia, también es un actor político con representación parlamentaria. Pero al mismo tiempo, han sido muy claros: insisten en que no se van a desarmar. Lo dicen sin ambigüedades. Y eso bloquea cualquier avance real, porque el tema de las armas es el punto central de toda negociación.

Una excavadora retira los escombros de un edificio parcialmente destruido por un ataque aéreo israelí.
EFE/WAEL HAMZEH

-Entonces, ¿hay margen real para un acuerdo?

-Ahora mismo, Israel entra en la sala hablando de seguridad, mientras que Líbano habla de soberanía. Son dos prioridades distintas, pero no necesariamente incompatibles. Hay un espacio entre ambas posiciones. El reto es encontrar una fórmula que permita equilibrarlas.

-Sobre el terreno, sin embargo, la guerra continúa.

-Sí, y eso es clave para entender la situación. Mientras se habla en Washington, en el sur de Líbano hay combates diarios. Israel continúa sus operaciones porque considera que nadie más está haciendo ese trabajo. Las fuerzas armadas libanesas no tienen la capacidad -ni necesariamente la voluntad- de enfrentarse directamente a Hizbulá.

Vehículos militares israelíes maniobran en el lado libanés de la frontera EFE/EPA/ATEF SAFADI

-¿Cómo se desarrollan esas operaciones?

-Estamos hablando de una campaña sistemática. Hizbulá ha construido durante más de 20 años una infraestructura militar muy compleja en el sur del Líbano: arsenales, túneles, posiciones de lanzamiento, todo integrado dentro de zonas civiles. Israel está desmantelando esa red paso a paso, especialmente al sur del río Litani.

-¿Hasta qué punto Hizbulá sigue siendo una amenaza?

-Aunque Israel destruyó aproximadamente el 70% de su arsenal en 2024, el 30% restante sigue siendo muy significativo. De hecho, ese remanente es el doble de lo que tenía Hamás antes del 7 de octubre. Eso significa que la capacidad operativa de Hizbulá sigue siendo alta, especialmente en términos de cohetes, misiles y armamento antitanque”.

Personas huyendo de zonas sobre las que el Ejército israelí ha advertido en Beirut, Líbano
EFE/EPA/WAEL HAMZEH

-¿Siguen recibiendo apoyo de Irán?

-Sí, aunque ha cambiado la forma. La entrada de armamento es más complicada ahora, pero el dinero sigue llegando.

-¿Puede Líbano desarmar a Hizbulá por sí solo?

-No lo veo probable. No creo que el ejército libanés vaya a intentar desarmarlos por la fuerza, porque eso podría desencadenar una guerra civil. La alternativa que se plantea es desarmar, desmovilizar y reintegrar. Es decir, absorber a Hizbulá dentro de las estructuras estatales. Pero eso plantea muchos problemas.

Los equipos de rescate buscan a personas desaparecidas entre los escombros de un edificio residencial parcialmente destruido tras un ataque aéreo israelí, en el barrio de Tallet al-Khayat de Beirut, Líbano
EFE/EPA/WAEL HAMZEH

-¿Eso sería aceptable para Israel?

-No necesariamente. Desde la perspectiva israelí, el problema no es solo quién controla las armas, sino que esas capacidades existan. Integrar a Hizbulá en el ejército libanés sin eliminar su capacidad militar podría ser simplemente un cambio de forma, no de fondo. Y eso no resolvería la amenaza”.

-¿Qué papel juega Estados Unidos en este momento?

-Estados Unidos está intentando equilibrar dos objetivos: garantizar la seguridad de Israel y respetar la soberanía de Líbano. La imagen de Washington refleja ese intento de equilibrio. Es un mediador clave, pero también tiene sus propios intereses estratégicos en la región.

Una unidad de artillería israelí desplegada en la frontera entre Israel y el Líbano bombardea objetivos al otro lado de la frontera
EFE

-¿Y las negociaciones con Irán?

-Son fundamentales. Hizbulá es una proxy directa del régimen iraní. Si se limita la capacidad de Irán para financiar y armar a Hizbulá, eso tendrá un impacto inmediato en el terreno. Pero no soy especialmente optimista: Irán tiene sus propios intereses y no necesariamente coinciden con los de estabilidad regional.

¿Qué ocurrirá con la presencia internacional en la zona, como UNIFIL?

Israel no está satisfecho con el papel de UNIFIL. Considera que no ha sido efectiva para frenar a Hizbulá. En el futuro, cualquier presencia internacional dependerá de un acuerdo político más amplio. No creo que se mantenga el modelo actual sin cambios.