Desde que saltó su imputación la semana pasada, la noticia ya ha dado la vuelta al mundo. ‘The Washington Post‘, ‘The Guardian’, ‘The New York Times’ o ‘Financial Times’ son sólo algunos de las cabeceras de referencia que ya se han hecho eco de la imputación del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Apenas unas horas tardaron decenas de periódicos internacionales en contar la investigación judicial que se ha iniciado contra el expresidente español por las incógnitas sobre su presunto papel en una trama de tráfico de influencias a cambio de supuestas comisiones.
Más allá de la corrupción dentro de un político concreto, que no deja de ser una noticia a la que podemos estar incluso acostumbrados, la mayor parte de periodistas destacan un dato importante: de confirmarse su culpabilidad en los próximos meses, se trataría del primer expresidente del Gobierno implicado en un caso de corrupción en la historia democrática de España.
‘The Guardian’, sin ir más lejos, destaca esto mismo. “Si bien otros expresidentes españoles, tanto en activo como retirados, han sido llamados a declarar en casos de corrupción, esta es la primera vez que un expresidente es sometido a una investigación penal”, se lee en su artículo.

Corrupción marca España
Sin embargo, no es la primera vez que la corrupción en España sale de nuestras fronteras y es retransmitida en los principales medios de otros países. Otras tramas, como la Gürtel o la Kitchen -casos que han afectado al Partido Popular- también han saltado a la prensa internacional y han degradado la imagen de la marca España en el extranjero.
Tampoco se ha quedado en una cuestión doméstica el ya apodado Caso Koldo. El escándalo de presunta corrupción que investiga el cobro de mordidas en la compra de material sanitario durante lo peor de la pandemia también ha sido objeto de artículos y reportajes en otros idiomas.
Sin precedentes hasta ahora
Pero desde que España entra en democracia, ningún expresidente del Gobierno ha sido imputado. No lo fue Felipe González a pesar de los escándalos de corrupción que le rodeaban. Tampoco José María Aznar ni Mariano Rajoy, al que una moción de censura precisamente por la corrupción le sacó de la Moncloa.
Precisamente por eso, el inédito auto del juez no sólo ha sido una bomba dentro de Ferraz, sino también un golpe difícil de superar para Pedro Sánchez, que desde hace años se encuentra cuestionado por algunas de las prácticas de sus ministros más cercanos. A Zapatero le definen los colegas de otros países como “un aliado clave del actual presidente Pedro Sánchez”, y destacan un Gobierno “acosado por una investigación por corrupción que involucra a miembros clave de su círculo íntimo”.

Un expresidente “en activo”
Y es que José Luis Rodríguez Zapatero no ha sido un expresidente cualquiera. A pesar de que su mandato terminó hace ya más de 15 años, su figura ha sido una de las más activas y vivas dentro del Partido Socialista. Alguno de sus logros, como la aprobación del matrimonio igualitario o el fin de la lucha armada del grupo terrorista ETA, ha sido utilizada como caballo de batalla de un PSOE, el de los últimos años, con más derrotas que victorias parlamentarias.
Pero su protagonismo no siempre ha sido el que le han dado sus compañeros de partido. Él ha sido quien, en primera persona y por motu proprio, ha acudido a mítines y cierres de campañas. A Zapatero le vemos casi a diario y concede entrevistas en radios, televisiones y periódicos. En todas ellas sigue el mismo argumentario que desde 2018 defiende el Gobierno y entre su discurso destaca un cierre de filas con el actual presidente. Quizá por eso, por la estrecha relación que se adivina de sus apariciones con el ahora presidente, el caso ha tocado más de lo que reconocen en Moncloa. En el Ejecutivo contienen el aliento y esperan que el caso no salpique a ninguno de sus miembros.

Golpe al corazón del PSOE
La investigación, que ya es de facto uno de los mayores ataques al corazón de los socialistas, debilita y mucho el papel que Sánchez. Pero no sólo eso, también debilita la imagen de España, un país salpicado por la corrupción a izquierda y derecha del arco parlamentario.
Susan Sarandon en los Goya no fue la única en elogiar al presidente. También es sabida la buena relación de Sánchez con otros mandatarios como Starmer en Reino Unido o Sheinbaum en México. La televisión turca, en pleno informativo, le ha dedicado hasta buenas palabras por su posición respecto a conflictos como Gaza y Ucrania. Y últimamente, el único respiro con el que contaba Sánchez era con el internacional al posicionarse como la clara némesis de Donald Trump
Pero de nada podría servir toda esta popularidad, que hasta sus enemigos reconocen a nivel internacional, para salvar los muebles. De momento, ningún líder ni jefe de estado se ha pronunciado al respecto, y cuando preguntamos en Bruselas sobre el caso, se limitan a guardar silencio o a enmarcarlo en “asuntos domésticos”.

