La segunda vuelta electoral en Perú llega en un momento de enorme incertidumbre política. Tres mujeres peruanas consultadas coinciden en que el país atraviesa una crisis profunda marcada por la corrupción, la fragilidad institucional y el aumento de la inseguridad. Aunque sus análisis presentan matices distintos, comparten una sensación general de desconfianza hacia la clase política y preocupación por el futuro.
Para Alejandra, el origen de la crisis actual se encuentra en los acontecimientos políticos de los últimos diez años. A su juicio, uno de los puntos de inflexión fue la derrota de Keiko Fujimori en las elecciones de 2016. Sostiene que, pese a perder la presidencia, el fujimorismo obtuvo una mayoría parlamentaria que utilizó para bloquear al Ejecutivo. Según explica, la bancada de Fujimori actuó en ocasiones por lo que algunos calificaron como una “pataleta” por no haber ganado las elecciones.

También considera determinante lo ocurrido en 2020 con la vacancia presidencial. Desde entonces, afirma, Perú se ha convertido en “un parlamentarismo de facto donde, si existen los votos suficientes en el Congreso, este puede poner y sacar presidentes”.
Perú, un país “sin partidos políticos”
La falta de estructuras partidistas sólidas es otro de los problemas que señala. En su opinión, “el Perú no tiene partidos políticos” y muchas formaciones funcionan como organizaciones que se mueven por “lobbys, favores, cargos políticos y dinero”.
Regina comparte el diagnóstico de una crisis institucional, aunque pone el foco en la corrupción. Considera que el principal problema es “la gran corrupción que hay por parte de, no solo del Poder Ejecutivo, sino también del Legislativo y Judicial”. A su juicio, el enfrentamiento permanente entre el Congreso y el Gobierno impide que se desarrollen políticas públicas eficaces y termina afectando áreas como la salud, la seguridad o la educación.
Además, lamenta que los políticos “no tienen ideologías sólidas” y que con frecuencia cambien de partido o apoyen proyectos contrarios a sus propios programas. En su opinión, muchos dirigentes “actúan acorde a su conveniencia propia y no les importa cómo afecta a la sociedad”.
Brianna también vincula la incertidumbre a una larga historia de crisis políticas. Esto ha provocado que “ya casi nadie confíe en las instituciones”. Asimismo, considera que el desequilibrio entre el Ejecutivo y el Legislativo ha generado un sistema especialmente vulnerable, donde el presidente elegido por voto popular queda expuesto a ser destituido por el Congreso.

“Los derechos de las mujeres están amenazados“
En materia de igualdad y derechos de las mujeres, las tres coinciden en que el panorama sigue siendo preocupante.
Alejandra cree que “los derechos de las mujeres están amenazados independientemente de quién gane las elecciones”. Describe Perú como “un país altamente conservador donde la justicia y las instituciones no protegen a las mujeres”. Denuncia que cuando una mujer denuncia acoso, “su caso no es tomado en serio por los policías” y lamenta que “los violadores son liberados y sus casos archivados”.
También recuerda que Keiko Fujimori arrastra “el legado de su padre y el caso de las esterilizaciones forzadas contra mujeres andinas”, mientras que sobre Roberto Sánchez considera que existe incertidumbre sobre el peso que podrían tener sectores conservadores dentro de un eventual gobierno.
Regina también teme un retroceso. “Desde mi punto de vista, sí estarían en peligro nuestros derechos, especialmente el de las mujeres más vulnerables”, afirma. Critica que ninguno de los dos candidatos haya presentado propuestas claras relacionadas con “la igualdad de género, feminicidios o explotación sexual”.
Brianna adopta una posición algo menos contundente, aunque igualmente crítica. Considera que más que un peligro inmediato, lo que puede cambiar es la importancia política que se otorgue a estos asuntos. “Los derechos de las mujeres han avanzado, pero todavía hay muchos problemas”, señala, especialmente en relación con “la violencia de género y la falta de protección que hay en muchos casos”.

“Keiko no sería una buena presidenta”
Las tres mujeres entrevistadas muestran una valoración negativa de Keiko Fujimori, aunque coinciden en reconocer su capacidad para mantenerse como una figura central de la política peruana.
Alejandra considera que la percepción pública sobre la líder de Fuerza Popular ha cambiado con el paso del tiempo. “Hoy creo que la gente tiene presente quién es ella y qué ha hecho por el Perú”, afirma. La entrevistada la acusa de haber sido “antidemocrática y no aceptar los resultados de 2016 y los de 2021”, además de recordar el “escándalo de financiación ilícita de partidos” y su apoyo a “leyes que protegen a los criminales”.
Aun así, reconoce la existencia de un núcleo duro de votantes fujimoristas. Sin embargo, cree que sigue pesando con fuerza el rechazo que genera su candidatura. Como ejemplo, cita una frase muy popular en Perú: “Keiko no le gana a nadie. La pones contra un panetón y va a ganar el panetón”.

Regina tampoco confía en la candidata. Considera que “no sería una buena presidenta debido al historial de corrupción e investigaciones criminales que ha tenido”. Además, ve con preocupación que su partido disponga de una posición dominante en el Parlamento y cuente con apoyos en otras instituciones.
Según explica, gran parte del rechazo que despierta la candidata se debe a su relación con diversos casos de corrupción. Por eso, señala que muchos ciudadanos optan por el denominado “voto antiKeiko”, motivado no por simpatía hacia Roberto Sánchez, sino por la oposición a la líder fujimorista.
Brianna define a Fujimori como “una figura política muy controversial, que genera mucha división en el país”. Considera que “no está preparada para ser presidenta” debido a los escándalos de corrupción que han marcado su trayectoria y a la influencia que sigue teniendo la figura de su padre, Alberto Fujimori. Tampoco cree que esta campaña represente una ruptura con el pasado. “Siempre terminan siendo opciones polarizadas y al final siempre vamos a votar por el mal menor”, lamenta.

“Matan a la gente por un celular en la calle”
Para Alejandra, “el tema más crucial ahora es la crisis de seguridad”. Describe una situación en la que “matan a la gente por un celular en la calle” y donde se extorsiona a transportistas y pequeños negocios. A su juicio, la falta de gobernabilidad ha agravado el problema y amenaza incluso la estabilidad económica del país.
Regina comparte esta preocupación. “La ola de inseguridad y crímenes que han ido en aumento en el país es uno de los temas que más me preocupa”, afirma. Además, denuncia que algunas leyes recientes favorecen la impunidad y critica el papel que han desempeñado distintas fuerzas políticas en su aprobación.

Para Brianna, la seguridad es una cuestión profundamente personal. “La seguridad ciudadana, de hecho, es la razón principal por la cual decidí irme de mi país”, explica. Considera que la delincuencia se ha convertido en “uno, si no es que el segundo problema más grande del país” y sostiene que vivir con miedo afecta directamente a la calidad de vida de los ciudadanos.
Alejandra considera que parte del apoyo a Roberto Sánchez representa una reivindicación del expresidente Pedro Castillo y de sectores sociales que se sintieron abandonados por el Estado. Sin embargo, también reconoce que existe un temor importante hacia las propuestas económicas de la izquierda. Según explica, muchos ciudadanos las asocian con “Venezuela, Cuba” o con “la terrible época de los años 80 en el Perú con la hiperinflación y el terrorismo”.
Al mismo tiempo, señala que el apoyo a Sánchez también tiene una dimensión estratégica y responde al rechazo al fujimorismo. En su opinión, la política peruana actual está marcada por dos grandes fuerzas: “el miedo a la izquierda y el anti fujimorismo”.
Las tres entrevistadas coinciden, en definitiva, en una misma sensación de desencanto. Más que una elección entre proyectos ilusionantes, perciben esta segunda vuelta como una decisión condicionada por el temor, la desconfianza y la búsqueda del mal menor en un país que sigue intentando encontrar estabilidad.

