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Mersedeh Shahinkar, víctima de Jamenei: “Tuvo una muerte fácil. Eso es injusto”

La activista iraní, que perdió un ojo durante las protestas de "Mujer, Vida, Libertad", ha celebrado la muerte del líder supremo: "No sabía si llorar, gritar o bailar"

Irán
La iraní Mersedeh Shahinkar

La iraní Mersedeh Shahinkar no oculta que ha celebrado la muerte del líder supremo de Irán, Ali Jamenei. Abatido el 28 de febrero en un bombardeo contra el complejo en el que se encontraba en Teherán, fue la hija de Shahinkar la que le contó la noticia de su deceso. “Me quedé impactada al enterarme de la muerte de Jamenei”, explica a Artículo14. “No sabía si llorar, gritar o bailar. Solo abracé con fuerza a mi hija y saltamos juntas. Lo celebramos”, reconoce la iraní, que ahora se encuentra en Estados Unidos.

Hasta las manifestaciones por el movimiento “Mujer, vida, libertad”, ella residía en la República Islámica de Irán junto a su familia. Pero Shahinkar fue víctima de la represión del régimen iraní. Ya no puede ver por un ojo desde que el 15 de octubre de 2022, las Fuerzas de Seguridad le dispararon una bala de pintura en su ojo derecho durante las protestas en repulsa por el fallecimiento de Mahsa Amini, la joven que murió en custodia tras ser detenida por la Policía de la moral por llevar mal puesto el velo.

Mersedeh
Mersedeh Shahinkar junto a una foto de Mahsa Amini durante la ceremonia del Sájarov en 2023
Efe

Shahinkar, que se encontraba en las protestas por los derechos de las mujeres iraníes junto a su madre, vio con estupor cómo las fuerzas del orden de Irán dejaron de disparar a las piernas y pasaron a apuntar a las cabezas de los manifestantes. Ella también fue alcanzada y desde entonces su vida cambió completamente.

Shahinkar: Jamenei “tuvo una muerte fácil. Eso es injusto”

La iraní confiesa a Artículo14 que “todavía le cuesta creer” la muerte de Jamenei y espera que tanto ella “como todo el pueblo de Irán podamos ver la foto de su cadáver”. Es más, Shahinkar “deseaba que el pueblo lo hubiera matado. Tuvo una muerte fácil y eso es injusto“, lamenta la activista iraní, que en 2023 recogió el premio Sájarov a la libertad de conciencia en nombre de Mahsa Amini y del movimiento “Mujer, vida y libertad”.

El sábado acudió a la manifestación espontánea en la ciudad de Los Ángeles tras conocer que Jamenei había sido eliminado. “Todos los iraníes estaban allí y lloraban y bailaban de alegría porque el diablo y el gran dictador que ordenó la masacre del valiente pueblo iraní durante 50 años había sido asesinado, y esto es algo muy importante y agradable para nosotros. Jamenei era el líder de los terroristas en el mundo y siempre causaba matanzas masivas de personas inocentes“. E insiste sin rodeos: “Sí, lo celebramos”.

En busca de “la destrucción total de la República Islámica”

En plena escalada regional, Shahinkar quiere que “la República Islámica abandone Irán y sea destruida para siempre. No buscamos reformas en el país. El pueblo iraní quiere la destrucción total de la República Islámica y el juicio de todos aquellos que trabajan en su sucio y terrorista sistema”.

En su opinión, esta “revolución” será llevada a cabo los ciudadanos. “El pueblo iraní agradece la ayuda del presidente Trump y de Netanyahu, porque sin ayuda extranjera, Irán no podría haber sido liberado de ninguna manera”. La activista iraní recuerda que en enero, “más de 50.000 personas fueron asesinadas en apenas dos días por orden directa de Jamenei. Mujeres embarazadas, niños, hombres, mujeres jóvenes y ancianas participaron en las protestas y fueron asesinados”, recalca.

Muertes
Algunas de las mujeres que murieron por la represión de las últimas protestas

Las secuelas de la represión

Han pasado ya casi cuatro años y Shahinkar continúa sintiendo las secuelas de la represión iraní. “Sigo en tratamiento después de cuatro cirugías difíciles y dolorosas, y recientemente he sufrido muchos problemas y dolor debido a una infección ocular”.

La iraní denuncia que ni siquiera puede “trabajar a tiempo completo y obtener ingresos porque el dolor ocular y la presión en mi otro ojo me provocan visión borrosa, y me da mucho miedo pensar cómo voy a ganarme la vida a los 40 años con una niña de 12 años en un país extranjero”, reflexiona Shahinkar.

Ella no es la única que ha sufrido las consecuencias de la violencia de los ayatolás. “Más de 9.000 personas han quedado ciegas de uno o ambos ojos en las recientes protestas y ni siquiera pueden recibir tratamiento porque se dieron órdenes directas a los hospitales y médicos de no tratar a los heridos e informar a la Policía para que arrestara a estas personas. ¿Cómo pueden estas personas pagar el tratamiento e incluso ganarse la vida? Todas las personas que participan activamente en el sistema de la República Islámica son sin duda culpables de estos delitos y deben ser juzgadas”, concluye Shahinkar.

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