Explainer

Los países que han rechazado a Trump y los que no

Mientras el presidente de EE UU continúa presionando a la OTAN y a China, los gobiernos de Europa y Asia sopesan los riesgos políticos y legales de enviar buques

Trump
Los países que rechazan la misión de Trump en el Estrecho de Ormuz
KiloyCuarto

El estrecho de Ormuz, un corredor por el que normalmente circula aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo, se ha convertido en un punto de fricción entre Donald Trump y sus aliados tradicionales. Ante los ataques de las fuerzas iraníes contra el tráfico marítimo y el bloqueo efectivo de esta estrecha vía navegable entre Irán y Omán, el presidente de Estados Unidos ha comenzado a presionar a diversas capitales para que ayuden a garantizar su seguridad.

Trump afirmó este lunes que Estados Unidos se había puesto en contacto con varios países para que se sumaran a un esfuerzo por reabrir el paso y proteger la navegación comercial. Trump mencionó a China, Francia, Japón, Corea del Sur, Reino Unido y otros como posibles socios. La Casa Blanca ha planteado la solicitud como una cuestión de reparto de cargas: los países que dependen en gran medida del petróleo del Golfo deberían ayudar a garantizar la seguridad de la ruta.

Sin embargo, de momento no hay un gran entusiasmo y nadie ha cogido abiertamente el guante de Trump. La Unión Europea ha rechazado una misión militar al indicar que “no es nuestra guerra”. Mientras Washington insiste en que el apoyo llegará y continúa presionando a la OTAN y a China, los gobiernos de Europa y Asia sopesan los riesgos políticos y legales de enviar buques de guerra a lo que podría convertirse en una confrontación directa con Irán.

Esta es la postura de los países clave.

Japón

Japón, uno de los mayores importadores mundiales de petróleo de Oriente Medio, se ha mostrado cauteloso a la hora de comprometerse con Trump.

La primera ministra Sanae Takaichi declaró el lunes que Tokio no ha decidido enviar buques de escolta naval a la región. En su intervención en el Parlamento, señaló que el Gobierno seguía estudiando qué medidas podría adoptar Japón “de forma independiente” y qué sería posible dentro de su marco legal.

Acuerdo EEUU-Japón - Internacional
Una fotografía de Donald Trump y Sanae Takaichi tras la firma del acuerdo
AP

La Constitución japonesa y la legislación en materia de seguridad imponen límites estrictos a los despliegues militares en el extranjero, especialmente cuando estos podrían implicar combate. Se espera que Takaichi aborde la situación directamente con Trump durante una visita a Washington esta semana.

Corea del Sur

Corea del Sur también ha evitado asumir un compromiso firme. La oficina presidencial de Seúl ha declarado que el Gobierno consultará estrechamente con Washington y tomará una decisión tras un análisis minucioso. Cualquier despliegue de fuerzas surcoreanas en el extranjero requiere la aprobación del Parlamento, según la Constitución del país, y los políticos de la oposición ya han señalado que sería necesario el consentimiento legislativo antes de enviar buques de guerra al Golfo.

Ese requisito supone un importante obstáculo. Aunque Corea del Sur depende en gran medida del petróleo que transita por el estrecho de Ormuz, el Gobierno surcoreano parece decidido a actuar con cautela y a asegurarse el respaldo interno antes de dar cualquier paso que pueda arrastrarlo a un conflicto más amplio.

Australia

Australia ha rechazado su participación. El Gobierno australiano afirmó el lunes que Canberra no enviaría buques de guerra para ayudar a reabrir el estrecho de Ormuz. La ministra Catherine King, miembro del gabinete del primer ministro Anthony Albanese, dijo que el Gobierno comprendía la importancia estratégica de la vía navegable, pero añadió que aportar un buque “no es algo que se nos haya pedido ni a lo que estemos contribuyendo”.

Esta declaración sitúa de hecho a Australia entre los países que no están dispuestos a participar en una operación naval.

China

Trump ha mencionado repetidamente a China debido a su gran dependencia de los envíos de petróleo del Golfo. El presidente ha argumentado que países como China se benefician mucho más que Estados Unidos de un paso seguro por el Estrecho y, por lo tanto, deberían contribuir a su protección.

Sin embargo, Pekín no se ha comprometido públicamente a desempeñar ningún papel en una iniciativa de seguridad marítima. El propio Trump ha sugerido que Estados Unidos ha protegido históricamente la ruta en gran medida en beneficio de otras economías, incluida China.

Reino Unido

Reino Unido, uno de los aliados militares más cercanos de Washington, también ha mostrado su reticencia a enviar buques. El primer ministro Keir Starmer afirmó que Reino Unido no se vería “arrastrado a una guerra más amplia contra Irán”, aunque reconoció la necesidad de restablecer la seguridad en el paso por el Estrecho. Según dijo, Londres está trabajando con sus socios para elaborar un plan creíble que permita reabrir la ruta marítima.

Donald Trump escucha al primer ministro británico, Keir Starmer
EFE/EPA/NEIL HALL / POOL

Starmer también hizo hincapié en que cualquier iniciativa de este tipo no sería una misión de la OTAN.
Esta postura ya ha suscitado críticas por parte de Trump, quien ha expresado públicamente su frustración con los aliados reacios a sumarse a la iniciativa.

Francia

Francia es uno de los pocos países que, según Trump, podría estar dispuesto a ayudar, aunque el presidente estadounidense no ha dado más detalles. Trump afirmó que había hablado con el presidente Emmanuel Macron y que cree que Francia “va a ayudar” a asegurar el estrecho de Ormuz.

No obstante, de acuerdo con el Financial Times, Francia solo desplegará buques una vez que cesen las hostilidades entre Estados Unidos, Irán y sus vecinos. París estaría hablando con otros países, incluidos los europeos y los del Golfo, sobre una fuerza de patrulla conjunta una vez que terminen los combates.

Brigitte Macron, Emmanuel Macron y Donald Trump
EFE/EPA/LUDOVIC MARIN

Una prueba para las alianzas

Para Trump, la cuestión de quién se une a la iniciativa va más allá de garantizar una ruta marítima. Ha planteado el tema como una prueba de fuego para las alianzas, argumentando que los países que dependen del estrecho para su suministro energético deberían estar dispuestos a ayudar a defenderlo. El mandatario redobla la presión sobre la OTAN y China para lograr su cometido. De momento ha recibido varios dolorosos “noes” de aliados como Alemania, Grecia y Reino Unido.

Al mismo tiempo, ha insistido en que Estados Unidos no necesita realmente esa ayuda. Washington podría reabrir el paso por sus propios medios según Trump, pero quiere que otros países también asuman su responsabilidad y, al mismo tiempo, conocer cómo respiran sus aliados tradicionales.