Sara Gilson había denunciado públicamente a su marido, Jeremiah ‘Shawn’ Duffey, por presunta pedofilia menos de dos semanas antes de ser asesinada. La influencer, de 43 años, fue encontrada muerta el 23 de julio en Oklahoma después de recibir un disparo presuntamente efectuado por Duffey, de 48 años, quien posteriormente se habría quitado la vida. El crimen puso fin a unas semanas en las que se habían sucedido las acusaciones contra él, una orden de protección y las advertencias de Gilson sobre el peligro que, según sostenía, representaba su marido.
La Policía recibió el aviso a las 23:16 horas por un posible episodio de violencia doméstica. Durante la llamada al 911, los operadores escucharon los gritos de una mujer y, posteriormente, lo que parecía ser un disparo. Intentaron volver a contactar con la vivienda, pero nadie respondió.
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Poco después fue un menor quien llamó a emergencias desde la casa de un vecino. Según informó la Policía, explicó que su padrastro había disparado a su madre. Cuando los agentes llegaron al domicilio encontraron a Gilson y Duffey muertos por aparentes heridas de bala en la cabeza. Las autoridades continúan investigando, aunque consideran que los primeros indicios apuntan a un asesinato seguido de suicidio.
El hijo de Gilson quedó inicialmente bajo protección de las autoridades y posteriormente fue entregado a su padre, que no estaba implicado en los hechos. La influencer deja dos hijos, un niño y una niña.
Una denuncia contra Duffey semanas antes
La muerte llegó después de algo más de un mes marcado por graves acusaciones contra Duffey. El 9 de junio, una adolescente y uno de sus progenitores acudieron a la Policía para denunciar que el hombre, que entrenaba al equipo de baloncesto en el que jugaba la menor, la había tocado de manera inapropiada durante un evento celebrado esa misma tarde en un colegio.
Otro entrenador habría presenciado lo sucedido, intervino y alertó inmediatamente a la familia. Según las autoridades, también se habían denunciado comportamientos similares de Duffey hacia la misma menor durante un periodo prolongado, en diferentes jurisdicciones y en varios estados.
La madre de la adolescente, de 15 años, solicitó posteriormente una orden de protección en nombre de su hija. De acuerdo con la documentación judicial, la menor aseguró que Duffey también le había enviado mensajes, la había invitado a acudir a su habitación de hotel durante un viaje para disputar un torneo y le había ofrecido dinero para que permaneciera en silencio.
La Policía informó a Gilson de las acusaciones contra su marido y le explicó cómo solicitar una orden de protección de emergencia. Lo hizo el 10 de junio. Duffey recibió entonces la orden de abandonar el domicilio y mantenerse a más de 100 yardas —unos 91 metros— de ella. El 23 de junio, la medida fue prorrogada hasta el 24 de agosto.
En aquella solicitud, Gilson aseguró que su marido tenía un arma, había amenazado con suicidarse y se había dado a la fuga, según la documentación citada por ‘The Oklahoman’. Además, los registros judiciales muestran que ya había solicitado otras dos órdenes de protección contra Duffey en 2021, aunque fueron desestimadas después de que ella no acudiera a las correspondientes vistas.
La acusación que hizo pública en TikTok
El caso terminó llegando también a los más de 30.000 seguidores que Gilson tenía en TikTok. El 11 de julio publicó un vídeo siguiendo una tendencia en la que los usuarios simulan participar en un documental de Netflix.
“Preparándome para cuando Netflix estrene un documental sobre mi futuro exmarido, de quien acabo de descubrir que es un pedófilo”, escribió Gilson. En la descripción añadió: “Ojalá estuviera bromeando”.
Doce días después fue asesinada.
Tras su muerte, su exmarido y padre de sus dos hijos, Lyle Landers, ha asegurado que llevaba años intentando convencerla para que rompiera definitivamente con Duffey. “Le había suplicado durante cinco años que se alejara de él”, ha relatado a ‘People’. “Me había ofrecido a ayudarla, de cualquier manera que pudiera, para que se alejara de él”.
Landers sostiene que siempre consideró aquella relación un riesgo para Gilson. “Shawn había sido un peligro para ella desde que empezaron juntos”, afirma. A su juicio, su exmujer había quedado “atrapada en una relación en la que el abuso doméstico parecía ‘normal’”. “Él parecía tener algún tipo de control sobre ella y ella no conseguía alejarse”, añade.
Gilson y Landers se habían divorciado unos siete años antes, pero con el paso del tiempo habían conseguido recuperar una relación de amistad y mantener una buena convivencia por sus hijos. “Era madre, hija, hermana y amiga”, recuerda Landers, que la define como “una persona preciosa, por dentro y por fuera”.
Por encima de todo, destaca su papel como madre. “Su mayor logro en la vida fueron nuestros dos bebés”, asegura. “Se desvivía por nuestros hijos y siempre se aseguraba de que supieran que los quería”.
Para Landers, las acusaciones contra Duffey y los acontecimientos de las últimas semanas reflejaban precisamente ese carácter protector. “Era una madre maravillosa y habría muerto por sus hijos”, afirma. “De hecho, intentar proteger a los niños fue lo que finalmente la llevó a la muerte”.
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