La reaparición de una plataforma digital estrechamente relacionada con uno de los casos de violencia sexual más impactantes de los últimos años en Francia ha encendido de nuevo las alarmas. Según ha informado The Times, el sitio Coco —utilizado por Dominique Pelicot para contactar con hombres que posteriormente agredieron a su esposa— ha vuelto a estar accesible bajo una nueva denominación: Cocoland.cc.
El resurgimiento de la web ha provocado una inmediata reacción por parte de responsables políticos y organizaciones sociales. Sarah El Haïry, alta comisionada para la infancia en Francia, alertó en declaraciones que recoge Le Parisien de los riesgos asociados a este tipo de plataformas. Advirtió de que estos entornos digitales “buscan presas”, señalando especialmente la vulnerabilidad de menores y otros usuarios frente a dinámicas de abuso.

Las críticas no se limitan al ámbito institucional. Activistas y asociaciones como My Voice, My Choice denuncian que el cierre de Coco no fue suficiente para frenar el ecosistema que permitió su funcionamiento. La aparición de una versión renovada —aunque formalmente desvinculada— da la sensación de que las autoridades van por detrás de los operadores que pueden reaparecer rápidamente con nuevos dominios, cambios superficiales y estructuras similares.
¿Qué era Coco?
Coco era un sitio de chat anónimo creado en 2005 que permitía a los usuarios interactuar sin necesidad de registrarse ni dejar rastro de sus conversaciones. Bastaba con introducir datos básicos como edad, sexo o código postal. Esta falta de trazabilidad, combinada con una moderación limitada, facilitó durante años la proliferación de actividades ilícitas. Las autoridades francesas vincularon la plataforma a miles de casos penales, incluyendo delitos de abuso sexual, tráfico de drogas, estafas y, de forma especialmente grave, violaciones organizadas como las del caso Pelicot.
Desde Cocoland.cc han rechazado cualquier continuidad con la web original. En un comunicado, aseguran que se trata de “un servicio completamente nuevo e independiente”, sin vínculos legales, técnicos ni organizativos con Coco. Reconocen, no obstante, que han reutilizado algunos elementos visuales para facilitar la transición de antiguos usuarios.
Medios franceses como Le Parisien han señalado que la nueva plataforma presenta similitudes evidentes con la anterior, incluyendo intercambios de contenido sexual explícito entre usuarios. Este paralelismo ha intensado las sospechas sobre el verdadero alcance de la desvinculación anunciada por sus responsables.

El caso Pelicot, que involucró a decenas de hombres y sacó a la luz una red de agresiones organizadas a través de internet, marcó un punto de inflexión en el debate sobre la responsabilidad de las plataformas digitales. Durante el juicio, varios acusados declararon haber conocido a Dominique Pelicot precisamente en mediante ellas.
En paralelo, las autoridades francesas han comenzado a explorar nuevas vías legales para exigir responsabilidades a los creadores y gestores de este tipo de servicios, como en el caso de Isaac Steidl, fundador de Coco.
Mientras tanto, la respuesta institucional sigue considerándose insuficiente.
