Han pasado siete días desde que Estados Unidos e Irán sellaron el acuerdo que puso fin a meses de conflicto y abrió una nueva etapa política en Oriente Medio. Mientras las cancillerías celebran el inicio de una negociación destinada a estabilizar la región, una decisión judicial tomada en Irán ha proyectado una imagen muy distinta del rumbo que podría tomar el país.
La cantante Parastoo Ahmadi, de 29 años, ha sido condenada a recibir 74 latigazos, además de una prohibición de actuar y salir del país durante dos años. Su delito: aparecer sin hiyab en un concierto difundido por internet.
La sentencia ha provocado indignación entre activistas y organizaciones de derechos humanos, que ven en el caso una señal preocupante sobre las prioridades de las autoridades iraníes tras el entendimiento alcanzado con Washington.
El vídeo por el que fue castigada Ahmadi fue publicado en diciembre de 2024. En la grabación, que se volvió viral en redes sociales y acumuló millones de visualizaciones, la artista interpretaba canciones populares iraníes vestida de negro, con el cabello descubierto y los hombros visibles. La actuación desafiaba dos de las restricciones más conocidas de la República Islámica, la obligatoriedad del velo para las mujeres y las limitaciones que impiden a las cantantes actuar libremente ante públicos mixtos.

Las autoridades consideraron que el espectáculo constituía una vulneración de las normas religiosas y morales del país. Un tribunal de la ciudad santa de Qom la declaró culpable junto a otros ocho integrantes del equipo artístico y técnico que participaron en la producción.
La coincidencia temporal entre la condena y el reciente acuerdo entre Irán y Estados Unidos ha multiplicado el impacto político del caso. Muchos ciudadanos esperaban que el final de la guerra y el inicio de una etapa de reconstrucción abrieran espacios para una mayor moderación interna. Sin embargo, la sentencia contra Ahmadi confirma todo lo contrario.
🧵Iranian authorities must immediately quash the convictions of singer Parastoo Ahmadi and eight other musicians who were each sentenced to 74 lashes, a two-year travel ban and two-year ban on artistic activities. They were convicted in mid-June 2026. 1/5 pic.twitter.com/qKWzbTqVeZ
— Amnesty Iran (@AmnestyIran) June 23, 2026
Aunque en los últimos años la aplicación de algunas restricciones parecía haberse relajado parcialmente, la condena a Ahmadi ha reavivado el temor a una marcha atrás. Activistas recuerdan que los castigos corporales siguen formando parte del sistema judicial iraní y continúan utilizándose contra quienes desafían determinadas normas religiosas o políticas.

El contexto político tampoco invita al optimismo. Tras la muerte del ayatolá Alí Jameneí durante la guerra, el liderazgo del país quedó en manos de Mojtaba Jameneí, mientras sectores duros vinculados a la Guardia Revolucionaria han reforzado su influencia en las instituciones.
Por eso, siete días después del acuerdo que prometía inaugurar una nueva etapa, la imagen que emerge desde Irán no es la de una apertura política, sino la de un Estado que sigue dispuesto a castigar con violencia a una mujer por ejercer su libertad artística.
Ejecuciones en Irán
Varias asociaciones de Derechos Humanos advierten de que al menos 45 personas han sido ejecutadas en Irán este año por motivos políticos, sus cargos van desde la difusión de propaganda hasta el espionaje. El Centro Abdorrahman Boroumand para los Derechos Humanos en Irán (ABC) ha documentado al menos 806 ejecuciones en Irán desde principios de 2026. “El ritmo de estas ejecuciones se ha acelerado tras el alto el fuego entre Irán, Estados Unidos e Israel. En mayo, las autoridades ejecutaron a 74 personas. En los primeros 23 días de junio, el ABC documentó otras 103 ejecuciones“, advierten desde ABC.

