Cristina de Santiago, socia directora de act legal en España, dedica buena parte de su tiempo a esta tarea, al asesoramiento sobre asuntos de Defensa, y a su faceta de madre. Reivindica que los bufetes permitan dedicar tiempo a cada área vital de sus abogados, y defiende que es imposible hacerlo todo a la vez en profundidad, para lo que es necesario una organización flexible, que entienda que cuando vuelve de un viaje necesitará tiempo para estar con su familia. Un modelo en el que la firma internacional act legal, presente en España desde 2022 sobre la base de la fusión de Colón de Carvajal Abogados y Aledra Legal, quiere consolidar su crecimiento en nuestro país y ha abierto oficina en Sevilla siguiendo a sus clientes. De Santiago cree que el liderazgo femenino va avanzando aunque la foto que dibuja el ránking de despachos de Expansión le ha impresionado. Según ha analizado Lex14, sólo hay dos socias directoras entre los 30 primeros bufetes, únicamente 11 despachos de 102 tienen socia directora, el 10,7%, -y en dos de ellos son socias codirectoras con un hombre-.
De Santiago acaba de asistir al Globsec Forum en Praga, un foro internacional sobre seguridad y geopolítica, un evento que reúne a distintos actores de Defensa en el que le gustaría ver a más españoles.
Pregunta. ¿Cómo se organiza el área de Defensa del despacho?
Respuesta. Junto con Silvia Vela, nuestra of counsel, llevamos contratación pública, contratación con proveedores, integración con grandes plataformas, inversión y toda la parte regulatoria. Trabajamos con empresas muy relevantes del sector.
Tenemos muchísima experiencia en MRO y en operaciones muy complejas, como la compra de motores para A330. Ahora mismo estamos muy centrados en New Space, aeroespacial e inversión en compañías de Defensa. El sector está extremadamente caliente, pero la gente no es consciente de que abrir una división de Defensa no es como abrir una vertical cualquiera. Necesitas habilitaciones específicas, controles de inversión extranjera, acreditaciones de seguridad, autorizaciones del Consejo de Ministros… Nosotros tenemos mucha experiencia.
Hay una tendencia muy fuerte en Europa hacia la soberanía tecnológica y la reducción de dependencia de la normativa ITAR estadounidense. Toda tecnología sometida a ITAR implica que Estados Unidos mantiene capacidad de control sobre ella. Pasa con satélites, software, comunicaciones o servidores. Si una tecnología depende de normativa estadounidense, Estados Unidos puede limitar actualizaciones, intervenir comunicaciones o restringir su uso. Europa está intentando redefinir su soberanía tecnológica, pero no se trata solo de fabricar aviones o tanques, sino de controlar toda la tecnología integrada en esas plataformas.
Esto afecta también a la contratación. Si trabajas con tecnología estadounidense, tienes restricciones enormes sobre con quién puedes colaborar. Por ejemplo, no puedes integrar ciertos componentes chinos o tecnologías vetadas por Estados Unidos. Por eso hay tanto debate con contratos vinculados a Huawei o con determinadas inversiones extranjeras en sectores estratégicos.
En Defensa, además, existen habilitaciones de seguridad muy estrictas. Las empresas deben pasar controles complejos y mantener un nivel de confianza elevadísimo. Aun así, ahora mismo muchas compañías tecnológicas civiles están intentando desarrollar aplicaciones duales de sus tecnologías. Se ve mucho en comunicaciones, drones, láser o sistemas de inteligencia.
P. ¿Cómo cree que acabará la batalla entre Indra y Santa Bárbara?
R. Sobre el caso de Santa Bárbara e Indra, hay precedentes europeos importantes. Existe un artículo del Tratado Fundacional de la Unión Europea que permite a los Estados saltarse determinados procedimientos ordinarios de contratación pública cuando están en juego intereses esenciales de seguridad nacional. Ya ha ocurrido en Alemania, Dinamarca o Bélgica. En el caso español, las medidas cautelares dictadas apuntan precisamente a eso: que el Gobierno actuó amparándose en esa excepción de seguridad nacional.
Personalmente, creo que la Ley de Contratos del Sector Público no está preparada para la contratación en Defensa. No puedes regular igual la compra de papel para impresoras que la adquisición de aviones militares. Hay contratos complejísimos que se gestionan jurídicamente bajo marcos totalmente insuficientes.
También creo que el debate sobre Indra está completamente desviado. No se habla de tecnología, ni de innovación, ni de soberanía industrial. Sólo se habla de luchas internas y ruido reputacional. España tiene muchísimo potencial en tecnología espacial, satélites y New Space, pero apenas se comunica.
P. ¿Qué objetivos tiene el despacho?
R. Consolidar el crecimiento. En 2021 éramos diez personas y hoy somos cuarenta y cinco. Hemos crecido muy rápido y ahora necesitamos asentar estructuras, mejorar rentabilidad y enfocarnos en las áreas donde somos más fuertes. Defensa y aeroespacial son estratégicos para nosotros, igual que Sevilla y toda la parte internacional.
Trabajamos mucho acompañando a empresas extranjeras que quieren implantarse en España. Me encanta ver cómo un proyecto nace desde cero y ayudar a construirlo. Tenemos oficinas en diecinueve países. También estamos impulsando muchísimo Latinoamérica.
No somos todavía una gran marca en España y soy consciente de ello. Competimos con firmas con décadas de trayectoria, pero somos muy ágiles y diferentes en nuestra forma de trabajar. Apostamos por flexibilidad, teletrabajo, conciliación y una cultura menos rígida que la tradicional en la Abogacía.
P. ¿Tiene alguna teoría sobre el liderazgo femenino?
R. Sobre liderazgo femenino, tengo una visión bastante particular. Yo no he sentido grandes barreras para llegar a socia directora, así que no puedo construir un relato épico sobre romper techos de cristal. Pero sí me he dado cuenta de que soy a menudo la única mujer, la única madre y la única persona joven y creo que todavía faltan referentes femeninos reales en puestos de liderazgo. Quizás sea una cuestión generacional que se irá mitigando.
A raíz del artículo que publicasteis, como puse en un comentario, te das cuenta de que en el mundo de la Abogacía somos muy pocas, el artículo me llamó muchísimo la atención.
Pero no creo en discursos excesivamente polarizados. Creo más en la normalidad y en referentes humanos. Mujeres que expliquen las dificultades reales de conciliar, viajar, liderar y criar. Porque no se puede llegar a todo. Ese mito de “las mujeres podemos con todo” no es verdad. Puedes intentar equilibrarlo todo lo mejor posible, pero siempre hay renuncias.
También creo que muchas veces se ha masculinizado el liderazgo femenino. Como a algunas mujeres les ha costado tanto llegar, han terminado reproduciendo modelos de liderazgo muy duros y poco humanos. Y tampoco me identifico con eso.
En el despacho intentamos normalizar la conciliación. Yo misma digo abiertamente: “Me voy a estar con mi hija”. Y no pasa nada. La vida no puede reducirse a vivir permanentemente disponibles para el trabajo. Hay que humanizar mucho más las profesiones.
Al final, lo importante es generar referentes reales. Que una niña vea a mujeres liderando, viajando, dirigiendo empresas o jugando al fútbol y piense: “Yo también puedo”. Eso cambia muchísimo más que cualquier discurso grandilocuente.

