Laura Barrios: “Nuestra herramienta de análisis no predice sentencias, ofrece estadísticas”

La subdirectora de Tirant subraya que "el liderazgo femenino forma parte del ADN" de una empresa que fundó Candelaria López Quiles en Valencia en 1976 y que busca nuevos mercados en Iberoamérica

Laura Barrios
Laura Barrios, subdirectora de Tirant.
Javier Cuadrado

Laura Barrios, subdirectora de Tirant desde 2019, entró en la empresa como directora de Relaciones Internacionales. Intérprete de la ONU, trabajó en el ICEX pero lleva ya once años en este grupo editorial con ADN femenino y familiar que desde Valencia está ya presente en México, Colombia, Chile, Brasil, Perú, Costa Rica y El Salvador y que no descarta entrar en más países. El grupo decidió lanzarse a Internet ya en el año 2000 y ofrece desde hace cinco años herramientas de Inteligencia Artificial (IA). Una de ellas, Tirant Analytics ofrece estadísticas que pueden anticipar resoluciones judiciales, y luego está Sofía, herramienta de IA es para letrados, que analiza, redacta, trabaja, fundamenta y verifica.

Pregunta. Me ha llamado mucho la atención la figura de Candelaria López Quiles.

Respuesta. Sí, Candelaria López Quiles es la fundadora de esta casa. En 1976 abrió una librería junto a la Facultad de Derecho de Valencia. La fecha es especialmente significativa porque coincide con el inicio de la Transición. En ese momento el mundo jurídico empieza a transformarse profundamente: aparecen nuevas necesidades, nuevos estudiantes y, por supuesto, nuevos manuales y publicaciones.

Muchos profesores comienzan a elaborar materiales adaptados a la nueva realidad jurídica. Ese crecimiento editorial hace que la librería evolucione de forma natural hasta convertirse en una editorial especializada.

Desde el principio fue una editorial valenciana muy vinculada al ámbito jurídico. La familia tenía una estrecha relación con este mundo, ya que el marido de Candelaria, Tomás Vives, procedía también del ámbito del Derecho.

Con el tiempo se incorpora su hijo, Salvador Vives, actual director general. Juntos deciden dar un paso más e impulsar el crecimiento de la empresa hacia los principales centros jurídicos del país: Madrid y Barcelona.

A partir de ahí, la apuesta sigue siendo claramente editorial. Se editan cada vez más obras jurídicas y una empresa que había nacido siendo pequeña comienza a crecer sobre la base de dos principios: calidad y especialización.

Posteriormente Candelaria se retira de la gestión y deja el relevo en manos de Salvador. También se incorpora su hija, Ana, en un momento especialmente interesante para la compañía, porque deciden apostar por algo que entonces parecía muy arriesgado: Internet.

Estamos hablando aproximadamente del año 2000. En aquella época las recopilaciones de legislación y jurisprudencia se distribuían principalmente en CD-ROM. Sin embargo, la empresa decidió prescindir de ese modelo y apostar directamente por el acceso online.

Fue entonces cuando nacieron las bases de datos jurídicas. Ese momento supone un cambio fundamental en el ADN de la compañía. Deja de ser únicamente una librería -que continúa existiendo, con cuatro establecimientos en Valencia y una librería virtual- y una editorial, para convertirse también en una empresa tecnológica especializada en soluciones para el sector jurídico.

P. Entre los productos, ¿cómo surge ‘Tirant Analytics’?

R. Es curioso porque ahora se habla mucho de Tirant Analytics, pero en realidad es un producto que lleva más de cinco años en el mercado.

Nosotros siempre nos hemos considerado curadores del conocimiento jurídico. Nuestro valor añadido consiste precisamente en seleccionar, organizar y garantizar la calidad de ese contenido.

Lo que hace Tirant Analytics es sistematizar toda esa información y convertirla en analítica útil para los profesionales del Derecho.

Por ejemplo, un abogado puede conocer qué probabilidades de éxito tiene un determinado caso en función de asuntos similares, el tribunal competente, las pruebas aportadas o los criterios seguidos anteriormente.

La herramienta puede advertir de que falta determinada documentación o señalar cómo se han resuelto casos semejantes en esa misma sala.

Ahora bien, es importante aclarar que no realiza juicios de valor ni predice el futuro. Lo que ofrece es información estadística basada en resoluciones anteriores.

Laura Barrios
Laura Barrios, en un momento de la entrevista.
Javier Cuadrado

P. Se habla mucho de herramientas capaces de anticipar el sentido de las resoluciones judiciales

R. Exacto, pero hay una diferencia importante entre hacer una predicción y ofrecer estadísticas. Nuestra herramienta no dice cuál será la decisión de un juez. Lo que muestra es cómo ha resuelto ese órgano judicial casos similares con información comparable. La diferencia puede parecer sutil, pero es fundamental.

Además, antes este tipo de análisis solo estaba al alcance de grandes despachos con recursos suficientes para realizar estudios propios.

Hoy, gracias a una herramienta accesible mediante suscripción, cualquier profesional puede disponer de esa misma información y competir en igualdad de condiciones.

P. Con todo el debate que se ha generado en los últimos años sobre Inteligencia Artificial, especialmente en los despachos de abogados, ¿cómo se están posicionando? ¿Cómo están acompañando esa transformación?

R.  Lo primero que me gustaría destacar es que trabajamos en varios países. Tenemos presencia física en nueve mercados de Iberoamérica y mantenemos una relación muy estrecha con el entorno jurídico europeo.

Desde esa perspectiva, creo que en ocasiones tenemos un pequeño complejo que no se corresponde con la realidad. El sector jurídico español está muy avanzado tecnológicamente y cuenta con un elevado nivel de madurez digital.

Eso supone una ventaja importante porque los profesionales disponen de criterio suficiente para distinguir qué herramientas aportan verdadero valor y cuáles generan únicamente expectativas.

La IA ha irrumpido con fuerza en nuestro sector y nuestro trabajo consiste en acompañar al cliente durante todo ese proceso.

Nosotros disponemos ya de soluciones propias de Inteligencia Artificial. Sofía es el paraguas bajo el que agrupamos todas esas soluciones tecnológicas.

Nuestros clientes -despachos, asesorías y profesionales jurídicos- tienen unas necesidades muy claras: ofrecer a sus propios clientes respuestas rápidas, fiables, solventes y eficientes. Y ellos nos exigen exactamente lo mismo a nosotros: calidad, seguridad, control sobre la información que proporciona la tecnología y rapidez en la respuesta. Nuestro objetivo es acompañar permanentemente al mercado en esa evolución.

Es cierto que ahora existe una enorme expectación alrededor de la IA, pero, en realidad, dentro del sector jurídico ya se hablaba de estas tecnologías mucho antes de la irrupción de la IA generativa.

Lo que ha cambiado es que ahora conviven dos realidades muy distintas: la inteligencia artificial generalista y la inteligencia artificial especializada. Nosotros trabajamos precisamente en esta segunda.

P. ¿Prevén entrar en otros países?

R. Nuestra situación es un poco particular. Actualmente contamos con sede física en nueve países, aunque prestamos servicio a prácticamente todo el ámbito iberoamericano. Es decir, no necesitamos disponer de una oficina en un país para trabajar con sus profesionales.

Nuestro modelo se basa en un potente departamento de contenidos que recopila, sistematiza y valida toda la información jurídica, junto con equipos especializados que comercializan las distintas soluciones.

La expansión internacional sigue formando parte de nuestra vocación. Esta compañía ha crecido hasta convertirse en una multinacional especializada en el espacio jurídico iberoamericano, que es donde creemos que realmente podemos aportar conocimiento, doctrina y experiencia.

Por supuesto, es posible que en el futuro incorporemos nuevos países con presencia física, pero, independientemente de ello, seguiremos desarrollando productos para todo el ámbito iberoamericano. Eso forma parte del ADN de la empresa.

Cada vez que desarrollamos una nueva solución en España, nuestro objetivo es adaptarla y ponerla también a disposición del resto de países en los que trabajamos.

P. Entonces su crecimiento seguirá centrado en Iberoamérica y no tanto en Europa

R. Exactamente. En Europa mantenemos relaciones con editoriales jurídicas y con distintos actores del sector, pero nuestro espacio natural de crecimiento sigue siendo Iberoamérica. Es donde queremos estar y donde creemos que todavía existe un enorme recorrido.

Además, muchos de los grandes despachos españoles con los que trabajamos tienen presencia precisamente en esos mismos países.

Existe una gran conexión académica entre universidades, investigadores y juristas de todo el ámbito iberoamericano. Muchos autores son referentes simultáneamente en distintos países y eso genera un auténtico ecosistema jurídico común. Es ahí donde creemos que podemos aportar más valor.

P. ¿Y Portugal entra dentro de esos planes?

R. Lo hemos analizado en alguna ocasión, pero por ahora seguimos completamente centrados en el mundo hispanohablante. Es donde consideramos que podemos desarrollar mejor nuestro trabajo y donde queremos concentrar nuestros esfuerzos.

Es donde queremos estar y donde creemos que todavía existe un enorme recorrido.

Además, muchos de los grandes despachos españoles con los que trabajamos tienen presencia precisamente en esos mismos países.

Existe una gran conexión académica entre universidades, investigadores y juristas de todo el ámbito iberoamericano. Muchos autores son referentes simultáneamente en distintos países y eso genera un auténtico ecosistema jurídico común. Es ahí donde creemos que podemos aportar más valor.

P. ¿Cómo llegó a Tirant? Su trayectoria previa estaba fuera de la actividad de la empresa

R. Sí, tiene una historia curiosa. Cuando presenté mi candidatura envié una carta de motivación en la que explicaba una circunstancia muy personal: mi padre había sido director del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Salamanca.

Siempre digo, medio en broma, que estoy convencida de que Salvador Vives apenas leyó mi currículum. Lo que realmente le llamó la atención fue esa referencia al mundo de la edición.

Y, en cierto modo, lo entiendo. Hay algo muy especial en las empresas editoriales. No sé si hay que haberlo vivido desde dentro, pero existe una forma muy particular de entender este oficio.

Mi primer puesto iba a estar en México, aunque finalmente no acepté aquella propuesta. Unos nueve meses después surgió la oportunidad de incorporarme en Madrid y desde entonces llevo aquí.

P. Su padre era director de publicaciones de toda la Universidad de Salamanca

R. Sí. Fue director del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Salamanca durante varios años. No estaba vinculado exclusivamente al ámbito jurídico, sino a toda la actividad editorial de la universidad.

P. Ésta es una empresa fundada por una mujer en una época en la que no era nada habitual. ¿Cómo se vive el liderazgo femenino dentro de la compañía?

R. En realidad, forma parte de nuestro ADN. Hoy el director general es un hombre, pero en la organización hay más mujeres que hombres y también hay más directivas que directivos.

Si tomamos los datos globales del grupo, aproximadamente el 54% de la plantilla está formada por mujeres y cerca del 60% de los puestos directivos también están ocupados por mujeres.

Pero no es una realidad reciente. Ha sido así prácticamente desde el origen de la empresa.

Cuando Candelaria dirigía la compañía ya compartía la gestión con Salvador, con Ana y con otras mujeres que ocupaban puestos de responsabilidad. Siempre ha existido una presencia femenina muy importante en la toma de decisiones.

Creo que hemos tenido la suerte de crecer en una organización donde esto se ha vivido con absoluta naturalidad.

Es evidente que todavía quedan muchos avances por conseguir en otros sectores, pero el ámbito jurídico presenta una realidad diferente.

Si no recuerdo mal, los últimos datos del Consejo General de la Abogacía indican que las mujeres representan ya más de la mitad de las nuevas incorporaciones a la profesión. Entre los abogados menores de 45 años incluso superan ampliamente ese porcentaje.

Lo mismo ocurre en las facultades de Derecho, donde desde hace años las mujeres son mayoría entre los estudiantes y egresados.

Por tanto, nuestra realidad empresarial refleja también la evolución natural del propio sector jurídico.

Esta empresa fue una de las primeras compañías fundadas e inscritas por una mujer en el Registro Mercantil.

Lo verdaderamente relevante es el contexto histórico. Hay que recordar que en aquella época las mujeres tenían enormes limitaciones legales para desarrollar actividad empresarial. No estamos hablando únicamente de emprender; en muchos casos ni siquiera podían actuar con plena capacidad jurídica sin autorización.

Por eso la figura de Candelaria tiene un enorme valor. No solo creó una empresa, sino que lo hizo en un momento en el que emprender siendo mujer suponía enfrentarse a importantes barreras legales y sociales. Ese es un aspecto de la historia de la compañía del que nos sentimos especialmente orgullosos.

P. ¿Hay alguna idea que le gustaría destacar sobre la identidad de Tirant?

R. Sí. Creo que hay un aspecto que define muy bien quiénes somos y que a veces pasa desapercibido. Tirant es una multinacional, pero sigue siendo una empresa familiar. Puede parecer una contradicción, pero precisamente esa combinación explica buena parte de nuestra forma de trabajar. Hemos crecido, nos hemos internacionalizado y hoy operamos en nueve países, pero seguimos manteniendo una cultura muy cercana, tanto dentro de la organización como en la relación con nuestros clientes y autores.

Nuestra estructura es muy transversal. Cualquier persona de la empresa puede contactar directamente con el director general, conmigo o con cualquier miembro del equipo directivo. Esa cercanía forma parte de nuestra manera de entender la gestión y no solo ocurre en España, sino también en el resto de los países en los que estamos presentes.

Es una forma de trabajar que hemos heredado desde los orígenes y que queremos conservar. Nuestro objetivo no es dejar de ser una empresa familiar por el hecho de haber crecido, sino seguir siendo una multinacional con valores de empresa familiar. Ese espíritu sigue muy presente.

Candelaria continúa vinculada a la compañía, conoce perfectamente cómo evoluciona el proyecto y sigue representando ese origen que tanto nos inspira.

En definitiva, seguimos siendo una empresa valenciana que ha sabido crecer sin perder su esencia. Reinvertimos continuamente en innovación, en contenidos y en tecnología, pero sin renunciar a la cultura con la que nació la compañía.

Personalmente creo que eso hace que sea un lugar muy agradable para trabajar. No existen muchas multinacionales familiares de estas dimensiones y, cuando uno tiene la oportunidad de formar parte de un proyecto así, descubre una manera diferente de entender las relaciones profesionales. Esa cercanía se percibe tanto dentro de la organización como en la relación con nuestros clientes, nuestros autores y nuestros colaboradores. Creo que ese es uno de los rasgos que mejor definen quiénes somos.