Opinión

La guerra que desempolvó a Sánchez

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El secretario de Estado estadounidense –disculpen la cacofonía–, Marco Rubio, declaró este viernes, al finalizar la cumbre del G7 en Francia, que Yanquilandia (Unamuno) prevé concluir sus operaciones militares en Irán “en las dos próximas semanas y “sin desplegar tropas sobre el terreno”, a la vez que suplicó a los socios que le apoyen ante “la necesidad absoluta de restablecer la navegación libre y segura en el Estrecho de Ormuz”. Del dicho al hecho, ya se sabe, y más si hay ayatolás de por medio.

No me cuesta imaginar a Pedro Sánchez, sobre su bicicleta de montaña, con sus gafas de Ali G, lamentando las declaraciones del valido de Trump. El mundo se va al guano, los muertos se cuentan por miles, Oriente Medio es un polvorín todavía más inflamable y peligroso de lo que ya era, Occidente camina desnudo como el emperador aquel del cuento de Andersen, el petróleo se dispara, la bolsa se hunde, el Euríbor amenaza con practicar ejecuciones sumarias… y el presidente del Gobierno del Reino de España, gallardo y temerario –al yerno de Sabiniano se le podrán reprochar muchas cosas, pero no su falta de bemoles–, ha aprovechado este trasunto del apocalipsis para recordar a quienes han/hemos dudado sobre su salud política que, a la manera de Peret, “no estaba muerto, / estaba de parranda”.

Sánchez vive, la lucha sigue. Por instinto y por baraka –las elecciones de Castilla y León, en las que el PSOE no salió mal parado, han generado una guerra de taifas en Vox, el único bastón de peso con el que el PP de Feijóo, espinas al margen, puede apoyarse para gobernar–, “superviviente, sí, maldita sea, / nunca me cansaré de celebrarlo” (Sabina). El WSJ elogia al jefe del Ejecutivo español por haberse “convertido en el abanderado de la oposición política occidental al presidente de EEUU”. Sus enanitos, es decir, Sumar y las fuerzas nacionalistas, le agasajaron el miércoles en el Congreso, durante el pleno sobre la guerra, y le juraron y perjuraron que seguirán comiendo de su mano –otra cosa es que lleguen vivas a los próximos comicios–. Las encuestas avalan su ‘No a la guerra’: el lunes, SocioMétrica, en El Español, le otorgaba un crecimiento de 1,5 puntos, la subida más fuerte desde diciembre de 2024; dos días después, DYM, para el Diario de Navarra, un 0,9%.

Además, el presidente no ha podido resolver mejor su última crisis de gobierno: el sustituto de la viseprecidenta María Jesús Montero, quien, presumiblemente, peregrina al holocausto electoral, es el titular de la cartera de Economía, Carlos Cuerpo. Un tipo educado, culto, que sabe de su vaina y que no entra al trapo. Por ello, precisamente, el ministro menos demandado por la oposición en general y por el PP en particular durante las sesiones de control. Con la que está cayendo. Y con la que va a caer. “And it’s a hard rain’s gonna fall”, que cantaba Bob Dylan. Me da que quien le toreará será Juan Bravo, no Ester Muñoz.

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