Lo que está sucediendo en Ceuta es totalmente escandaloso y una vergüenza para este gobierno y para este país. Sin ningún respeto por nuestra soberanía, la ciudad vivió a finales de julio esa entrada masiva de invasores que ustedes conocen y condenan. Con apenas 80.000 habitantes, está desbordada y miles de extranjeros permanecen aún en sus calles, mientras sus servicios están colapsados y sus habitantes se alarman por el abandono. Pero nadie está dispuesto a que esto siga así. Mientras el Ejecutivo central ofrece respuestas tibias y dilatorias, los ceutíes han salido a las calles reclamando protección, devoluciones y defensa de la soberanía nacional. El resto debe hacer lo mismo porque no es un “problema migratorio”, es la integridad territorial de España la que está en entredicho.
Por eso resulta imprescindible que el próximo 2 de septiembre, Día de Ceuta, el mayor número posible de españoles acudamos a las concentraciones convocadas en decenas de localidades bajo los lemas “Toda España por Ceuta” y “Ceuta no está sola”. La iniciativa, de carácter ciudadano y difundida principalmente a través de las redes sociales, llama a concentrarse a las 20:00 horas frente a los ayuntamientos o en las plazas emblemáticas. Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga, Bilbao, Melilla y muchas más ciudades ya figuran en la lista. Se trata de una muestra pacífica y cívica de solidaridad para que el pueblo de Ceuta sepa claramente que no está solo.
En Lérida, lugar que me resultará más cercano este día, el Partido Popular ha convocado expresamente una concentración de apoyo a las 20:00 horas en la plaza de la Paeria. El secretario general del PP de Lleida, Joan Simeon, ha denunciado la “permisividad y el silencio” del Gobierno y ha reclamado firmeza y defensa de la soberanía nacional. No me cabe duda de que habrá una respuesta contundente y decidida por parte de los ilerdenses. Ellos conocen de primera mano lo que significa la llegada incontrolada de extranjeros. Por ejemplo, hace apenas unos días, el 15 de agosto, una batalla campal entre grupos de origen pakistaní, marroquí y sudamericano sacudió el barrio de Balàfia. Decenas de personas se enfrentaron con cuchillos y bates de béisbol y tres jóvenes resultaron heridos por arma blanca (uno de ellos fue detenido). La policía tuvo que intervenir con numerosos efectivos para evitar males mayores. Este episodio no es aislado: se suma a otras agresiones recientes en la ciudad y refleja un descontrol que preocupa a los vecinos de muchas localidades catalanas. Lérida, con más de un 23 % de población extranjera, ilustra con crudeza las consecuencias de una política migratoria sin control ni integración efectiva.
Espero que nuestra voz sea potente y que obligue al Gobierno a rectificar antes de que las cosas se pongan aún más feas. El pueblo de Ceuta debe saber que los catalanes les apoyamos porque todos somos paisanos y tenemos clarísimo que Ceuta y Melilla son ciudades tan españolas como la capital de Lérida. No son para nosotros fronteras lejanas ni territorios prescindibles. En octubre del 2018, en mi etapa como eurodiputada, viajé a Ceuta junto a Javier Nart para conocer sobre el terreno los problemas de la frontera terrestre de la Unión Europea en África. Porque estas ciudades son parte indivisible de España y de Europa. Defenderlas es defender nuestra propia seguridad, nuestra convivencia y nuestra soberanía.
El 2 de septiembre no es un día cualquiera. Es la oportunidad de demostrar que la sociedad civil no acepta el abandono ni la resignación. Acudamos a las plazas, elevemos la voz con contundencia y exijamos que se recupere el control de las fronteras y se proteja a todos los españoles. Ceuta no está sola. España entera debe mostrarlo.

