Conoce a tu diputada

Aina Vidal (Sumar): “Todo se cuestiona cuando eres mujer. Todo”

Le gusta el submarinismo, la espeleología, el barranquismo y hacer maquetas. Y es su quinta legislatura en el Congreso. "Ahora es mucho más agrio”, lamenta

Aina vidal, diputada de Sumar
Aina Vidal, Diputada por Barcelona en el Congreso
Javier Cuadrado

Aina Vidal (41 años) es diputada por Barcelona en el Congreso de los Diputados. Lleva más de una década en la Carrera de San Jerónimo y, según afirma, la ha visto visto cambiar hasta hacerse irreconocible. Cuando se le pregunta cómo empezó en la política, Vidal reencuadra la pregunta. “La política es algo mucho más amplio que estar en un partido político”, dice. “Así que podríamos decir que desde siempre”.

Sus padres eran personas muy implicadas en la política, por lo que lo vivió desde pequeña. Pero fue entre los 14 y los 15 años cuando que se “politizó de verdad”, a través de los foros económicos y sociales alternativos.

A los 16 años empezó a trabajar y, según cuenta, le estafaron. “No tenía ni idea de cuáles eran mis derechos laborales y me tomaron el pelo a nivel de dos”. Acudió a Comisiones Obreras, donde le echaron un cable. “Me di cuenta de que si no sabía mis derechos no los podía reivindicar”. Fue allí cuando conoció a dirigentes de Iniciativa per Catalunya Verds, y poco a poco, se fue acercando hasta afiliarse.

Aina vidal, diputada de Sumar
Aina Vidal, diputada por Barcelona en el Congreso
Javier Cuadrado

Estudió Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Barcelona, pero tuvo que dejarlo. Fue, explica, una de las primeras estudiantes que sufrieron el impacto del Plan Bolonia. “Era imposible en ese momento combinar estudios y trabajo”. Y entre ambas cosas no podía elegir: “Yo tenía que trabajar y, por lo tanto, tuve que dejar los estudios”. Más tarde intentó retomar la formación en la Universidad de Barcelona, esta vez en Relaciones Laborales, pero la convalidación resultó también muy complicada.

Lo que vivió en la universidad no fue, dice, lo que más le influyó políticamente. Pero sí es algo que echa de menos. “Me hubiera gustado gozar más de mi juventud y tener más tiempo en el campus”. Lo suplió leyendo y autoinstruyéndose en casa. “Sí he echado de menos una cierta juventud que me robó el mercado de trabajo, claro”, admite.

Ahora, en su quinta legislatura, es presidenta de la Comisión de Trabajo, Economía Social, Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, y portavoz adjunta de la Junta de Portavoces.

El Congreso hoy en día

Cinco legislaturas dan para mucho, y Vidal distingue con claridad un antes y un después en la Cámara. “El Congreso en el que entramos no es lo mismo que el Congreso a partir de que entra Vox“, afirma. “Es mucho más agrio, más duro, más desagradable y mucho más inhumano”, describe.

La tensión, dice, no solo se ve delante de las cámaras. “Detrás también la hay. Hay mucha tensión en el Congreso actualmente. Y es la ultraderecha”. Antes, explica, se podía confiar más en hablar con personas de todos los partidos. “Ahora hay más desconfianza, es diferente”. Y extiende esa reflexión al Partido Popular: “El nivel de agresividad que traspúa no solo es delante” de los periodistas.

Pese a todo, dice que en el Congreso hay mucha gente con quien se puede discrepar amablemente. Si tuviera que tomar un café con un diputado de otra formación, lo tiene claro: “Oskar Matute (EH Bildu). Es un tío divertido y con fondo. Es agradable cuando puedes discrepar amablemente con un diputado”, dice.

Ser mujer en política

“Ser mujer dificulta la entrada a cualquier espacio de la sociedad y más en estos ámbitos, evidentemente”, asegura rotunda, entrando en el capítulo de la igualdad. No se queda en lo abstracto. “En el trato, en el día a día, en lo que tienes que soportar, en los insultos, hasta en cómo te vistes. Todo se cuestiona cuando eres mujer. Todo.”

La mujer que más la ha inspirado, dice sin dudar, es su madre. “Fue una mujer antifascista y feminista antes incluso de tiempo”, rememora. Militante vinculada al Partido Comunista durante la dictadura, su nombre clandestino era Yolanda. “Siempre lo recuerdo”, dice.

Aina vidal, diputada de Sumar
Aina Vidal, diputada por Barcelona en el Congreso

A las jóvenes que quieren llegar a la política, Vidal les tiene un mensaje breve y claro: que luchen. “Nadie va a hablar por ellas si no lo hacen ellas mismas”. Y recuerda que la política no se limita a la institución. “Estar en una asociación de estudiantes es política. Organizarse para cualquier movida es política”.

Su vida fuera del hemiciclo

Fuera del Congreso, Vidal cultiva aficiones que sorprenden por su variedad. Le gusta el submarinismo -“para mí es un entorno fascinante que me da muchísima paz”-, la espeleología, el barranquismo y hacer maquetas: “De metal, de madera, de plástico. Tengo Warhammers (juego con figuras en miniatura), de todo”. También baila y dedica tiempo a su colección de cómics, una afición de la que habla con entusiasmo. “Es una forma de arte muy infravalorada que te permite contar historias y obtener un trocito de piel del artista que de otro modo no obtienes”. Entre risas, dice que tiene que prohibirse entrar en tiendas de cómics.

Para ella, la política tiene un propósito concreto: “Debe servir para poder vivir mejor y para ser más felices. Para garantizar horizontes deseables y una vida digna.” Y recuerda para quién trabaja en última instancia: “La clase trabajadora sin política no es nada”.

Imagen de suscripción a newsletter Pilar Gómez

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibe en tu correo electrónico, los artículos de la directora Pilar Gómez.


TAGS DE ESTA NOTICIA