Una treintena de feministas afganas y españolas se concentraron frente al Parlamento Europeo para denunciar la situación de las mujeres y niñas en Afganistán desde el regreso de los talibanes al poder en agosto de 2021. Las activistas reclamaron a la Unión Europea una respuesta política “más contundente” ante lo que califican como un régimen de discriminación sistemática por razón de género.
La protesta, celebrada en la plaza de Luxemburgo, reunió a participantes llegadas desde España que, vestidas con burka, repartieron entre los transeúntes cartas reales de mujeres y niñas afganas en las que relatan su vida desde la llegada al poder del régimen talibán. El objetivo, explicaron, era interpelar directamente a los europarlamentarios y visibilizar una realidad que consideran ausente del debate público europeo.

“La situación de las mujeres afganas es desesperada y la respuesta por parte de la Unión Europea es escasa y muy débil”, denunciaron las convocantes, que cuestionaron si la ayuda humanitaria que la UE envía al país está llegando realmente a mujeres y niñas. En este sentido, plantearon la posibilidad de condicionar esa asistencia a mejoras concretas en sus condiciones de vida. “Si continuamos enviando soporte sin pedir una responsabilidad a cambio, los talibanes seguirán viendo validada su política con cada entrega”, advirtieron.
Denuncian el “silencio cómplice”
Las activistas denunciaron lo que describen como un “silencio cómplice” ante la “muerte civil” de las niñas afganas, que sufren “sufren pederastia y maltrato de todo tipo al ser obligadas a casarse con adultos que abusan de ellas”. También denuncian todas las restricciones extremas y condiciones de vida marcadas por la pobreza, la enfermedad, la prostitución y el hambre que sufren en estos matrimonios forzados.

Prohibición de la libertad de expresión y movimiento
Las actividad denunciaron que, desde la vuelta de los talibanes al poder el 15 de agosto de 2021, se ha impuesto un marco de restricciones que limita de forma drástica los derechos de las mujeres. Entre las medidas más recientes está establecida la ley de ‘Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio’, aprobada en 2024, que prohíbe a las mujeres, entre otras cuestiones, mostrar su rostro o hablar en público “lo que supone una flagrante vulneración de la libertad de movimiento y de expresión”.
Las medidas afectan también al acceso a la educación, el empleo, la sanidad y la participación en la vida pública. En particular, subrayaron la prohibición de que las niñas accedan a la educación secundaria y universitaria, lo que ha dejado fuera del sistema educativo a millones de estudiantes. Según explicaron, organismos internacionales como UNESCO y UNICEF han advertido de que Afganistán es actualmente el único país del mundo que mantiene vetado el acceso de las niñas a niveles educativos superiores.

Limitación en el ámbito laboral y sanitario
En el ámbito laboral, las mujeres han sido expulsadas de buena parte de los empleos en administraciones, empresas privadas y organizaciones humanitarias, lo que ha reducido de forma significativa su autonomía económica. A ello se suma el impacto en la salud: las limitaciones al trabajo femenino en el sector sanitario y las restricciones de movilidad dificultan el acceso a servicios médicos lo que supone, afirmaron, un elevando los riesgos durante el embarazo y el parto en un país con una ya alta tasa de mortalidad materna.
Durante la concentración, las participantes instaron a la Unión Europea a adoptar una posición política “clara” y a utilizar sus instrumentos diplomáticos y de cooperación para presionar al régimen talibán. “No podemos y no debemos enviar ayuda (ayuda que no llega a las mujeres) a gobiernos crueles y misóginos sin condicionarla primero”, concluyeron.
