Andalucía cumple un mes con el Gobierno en funciones y, de momento, no hay avances reconocidos entre PP y Vox. “Esto va a ser largo”, coinciden ambas partes a Artículo14. “No se está mirando el reloj”. De momento, se avanzan en lo programático para, después, abrir el melón de la configuración del Gobierno. “Como se pongan muy chulos, quizá tengamos que entrar”, sugieren en el equipo de Santiago Abascal.
Según ha podido saber este periódico, Vox ya ha movido ficha y ha enviado los primeros papeles a Juanma Moreno para negociar el “acuerdo programático”. Un “taco” de documentos que ya está estudiando y que aún no han sido enviados de vuelta para un primer intercambio de impresiones. Una “lentitud” en las negociaciones que desde el PP andaluz endosan a quienes tienen en frente. “No les vemos con mucha prisa”.

En ese documento, el partido de Abascal vuelve a poner negro sobre blanco su medida estrella: la prioridad nacional de españoles sobre extranjeros para el acceso de ayudas públicas. Una medida que en Vox defienden con encuestas. “Tendrán que firmarla si quieren el pacto”, aducen las fuentes consultadas. “Lo hemos exigido en comunidades donde teníamos más fuerza y también en las que teníamos menos”, añaden.
La desconfianza es mutua en este punto de los contactos. En Vox no le ven del todo convencido de cómo afrontar esta negociación, según fuentes cercanas a Abascal. “Nos querrá engañar pero no nos vamos a dejar. Ya tenemos experiencia en negociar con el PP, el que es el nuevo en esto es Juanma, no nosotros”, arguyen. Así, se ven con la sartén por el mango.
“Es el barón más difícil”, aseguran. Y es que a esta negociación le precede un largo periodo de incomunicación entre ambas formaciones en la comunidad. “No nos ha llamado en toda la legislatura”, dicen con evidente rencor en Bambú.

De momento, a la espera de otra reunión, las negociaciones han entrado en una fase de discreción total. Los equipos aseguran que darán publicidad a los encuentros “cuando haya algo de lo que informar”. El método de negociación en Andalucía por parte de Vox repite el patrón esbozado en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Primero medidas, después garantía de cumplimiento y, tercero, plazo de ejecución.
Una vez se resuelva todo esto, llegará el momento de hablar de los sillones. “No estamos en esa fase”. Moreno ya ha dicho que no quiere consejeros de Vox aunque su equipo desliza que Vox no ha sido muy claro a respecto. Y, ciertamente, en el entorno de Abascal dicen “no” haber tomado una decisión final aunque reconocen que “no tenemos la misma correlación de fuerzas”.

De fondo, en la dirección de Vox aflora ya un debate evidente sobre la decisión de asumir responsabilidades de gobierno o no. Hay un sector –inmerso en la negociación- que abre la puerta a no entrar ni con consejeros ni con cargos intermedios y zanjaría el pacto con un acuerdo programático amplio.
“Dos escaños de 109 representan el 1,8% de la Cámara”, zanjan en el PP. “Está justificado tener un gobierno en solitario del PP”, se justifican en el entorno del presidente de Andalucía.

