Andalucía cierra el ciclo electoral que el PP había diseñado con dos objetivos. El primero y principal, debilitar todo lo posible al PSOE. Y, el segundo, limitar la dependencia de Vox para poder gobernar en solitario. La primera meta está más que conseguida pero no así la segunda. Tanto que hasta Juanma Moreno se ha visto obligado a ceder, haciendo suya la prioridad nacional y nombrando a Manuel Gavira vicepresidente con importantes competencias. “Ya es un barón más”, deslizaban en el entorno de Santiago Abascal.
Así, con Moreno llevado al redil, el PP asume por completo que Vox es su “aliado natural” y que no se va a ir a ninguna parte. El primero, Alberto Núñez Feijóo. Y lo hace justo cuando se cumple un año de que se comprometiera a gobernar en solitario, en el marco del congreso nacional de su partido. Un viraje en muy poco tiempo tras analizar encuestas y resultados reales.

De hecho, en sus conversaciones con los presidentes autonómicos, el propio Feijóo ha abogado en normalidad sus relaciones. Por ejemplo, en un reciente encuentro a puerta cerrada, les pidió “no frustrar el cambio” bloqueando las opciones de gobierno con Vox. “Hay que entenderse con ellos”, trasladó, según sus interlocutores. Un mensaje que también ha verbalizado públicamente.
“Es nuestro socio natural”, zanjan en la dirección nacional del PP, imponiéndose al pragmatismo y cerrando la puerta a debates internos. “¿Con quién vamos a pactar, sino?”, “toca entenderse”, se escucha con asiduidad a distintos miembros del comité de Feijóo. “Nadie entendería que no pactáramos”, sentencian las fuentes consultadas.

Además, en el equipo de Feijóo han testado que acordar con Vox o endurecer el discurso migratorio no les penaliza electoralmente. Al revés: “Son muchos los votantes socialistas que apoyan la prioridad nacional”. Esto es, tampoco ponen reparos en hacer suyo esta terminología acuñada por Vox pese a que Moreno huyera de ella este jueves.
Un camino más fácil para Feijóo
Superadas las negociaciones y acuerdos autonómicas, en el PP se interpreta que “han desbrozado el camino” que inevitablemente le tocará recorrer a Feijóo tras las generales del próximo año. “Los barones nos han hecho el trabajo, han naturalizado a Vox”, secunda un cargo con voz en Génova. También en las comunidades empieza a oírse el mismo mensaje. “Le hemos ido despejando el camino”, explica un barón autonómico con consejeros de Vox en su gobierno.

Y de ahí la importancia de que ahora no erren en la gestión. “Se verá que los gobiernos tienen estabilidad”, opina este presidente. Algo que le vendrá bien al líder gallego de cara a su más que posible Ejecutivo de coalición. “Vox debe conseguir no dar miedo la gente y que gobiernen es bueno, se van a institucionalizar”, subrayan las fuentes consultadas.
La frustración de Moreno
No ha sido en todo caso un camino fácil. PP y Vox han vivido sonoras rupturas y momentos de enorme tensión. Y Moreno era la penúltima esperanza de retener una mayoría absoluta que ya solo ostentan Alfonso Rueda en Galicia, Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid y Gonzalo Capellán en La Rioja.
El líder andaluz era la gran esperanza de la dirección nacional, que buscaba copiar su “vía moderada” para exportar en su camino a La Moncloa. Pero ni él logró atar una mayoría absoluta. Así las cosas, un día después de la firma del pacto, en el equipo de Moreno reconocían que “no había otra salida” que ceder a las exigencias de Vox. De fondo, en el partido veían imposible la opción de la repetición electoral una vez María Guardiola, Jorge Azcón y Alfonso Fernández Mañueco asumieron esa osa. “No había margen”, coinciden distintas fuentes populares.

