¿Cuántos debates electorales habrá esta campaña? Todo está en el aire en estos momentos por las discrepancias entre los dos grandes partidos. Ferraz y Génova han aceptado un cara a cara entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo en Mediaset el próximo día 16, pero lo ponen en cuarentena hasta pactar un debate a cuatro con Vox y Frente Amplio. El PSOE quiere que ese encuentro sea en RTVE, mientras que el PP exige que se organice en Atresmedia. Y, a día de hoy, no hay fumata blanca. Los populares sí aceptarían un debate a ocho, con el resto de fuerzas parlamentarias, en el ente público.
¿Pero cuánto voto mueven los debates electorales? Los expertos en demoscopia cada vez son más escépticos con este tipo de formatos y su rédito electoral. Según Pablo Simón, doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Pompeu Fabra, los debates suelen mover un cuatro por ciento de voto. “Son flujos cruzados”, explica. A su juicio, mueven más voto cuando las expectativas son más ajustadas.

Por su parte, la analista Allende Martín rebaja a un 2% ese movimiento de voto, aunque añade que el accidente ferroviario de Urda podría generar más movimiento. Para Jordi Sarrión-Carbonell, consultor y analista político, “los debates tienden a reforzar las narrativas previas de cada candidato y las predisposiciones de sus electorados. “No necesariamente provocan grandes transferencias de voto, pero sí pueden tener efectos sobre la movilización y la desmovilización electoral”, aporta.
Eso sí, según su diagnóstico, el impacto de los debates no debe medirse únicamente por su capacidad para “convencer a indecisos durante su emisión” y “son importantes” por su “capacidad para generar momentos memorables”. “Una respuesta, una frase o un error pueden trascender el propio debate, convertirse en el acontecimiento de la campaña y alterar el estado de ánimo de una parte del electorado”, destaca.
¿Y a quién beneficiarán los debates?
Simón cree que lo importante es si los candidatos “transmiten credibilidad o no”. El impacto, dice, llega a posteriori. “Es importante el consenso que se establece sobre quién lo ha hecho mejor o peor. Si ese consenso se establece más rápidamente, si vemos que puede haber algo más de ventaja”, argumenta.
A juicio de Allende, a quién más puede beneficiar es a PP y a Vox. “Es la oportunidad para Feijóo dada la situación. Debe presentarse como alternativa de Gobierno, de gestión, solvencia y transparencia”, recomienda. “Debe hacerlo y no solo limitarse a enumerar los escándalos de corrupción del PSOE”. Según Allende Martín, Sánchez, debido a la ristra de polémicas que le rodea, tendrá “más dificultades” en el debate y se verá “arrinconado”. Incide, además, en que el promedio de encuestas de noviembre confirman una tendencia a la baja para el PSOE.

Para Sarrión-Carbonell, el presidente “tiene una oportunidad importante” si la campaña gira alrededor de la gestión de los servicios públicos. “Puede confrontar modelos, reivindicar resultados y presentar la inversión pública como una diferencia política tangible”. Eso sí, advierte, exige “preparación”. “No basta con defender la gestión, hay que saber responder a las críticas sobre sus problemas e insuficiencias”, añade.
Según el experto, Sánchez tiene una ventaja. “Es un comunicador muy solvente en campaña, con capacidad para adaptarse a distintos formatos y manejar los tiempos de la confrontación política”, explica. Pero, dice, “eso no significa que esté exento de riesgos, pero sí que sabe convertir la exposición en una oportunidad”.
Sobre el líder del PP, cree que el debate puede ser una “oportunidad para consolidarse como alternativa, pero también para que afloren sus dificultades comunicativas”. Según su análisis, el PP tendría “más que perder”. “Feijóo ha demostrado que en campaña puede cometer errores, perder iniciativa y desinflarse cuando aumenta la exposición”, valora.
El politólogo ve a Vox “prudente” en sus movimientos. “Empieza a explorar nuevos escenarios”, incide, al acudir a medios de “ideología opuesta” como “La Revuelta” de TVE. “Le permite ampliar audiencias y disputar conversaciones en terrenos menos favorables”, añade.

El efecto “silla vacía”
Otra de las cuestiones a tener en cuenta es el efecto “de la silla vacía”. Esto es,que un candidato decida no ir a un debate electoral. Ya ocurrió en 2023, cuando Feijóo se ausentó del debate a cuatro en RTVE. Y, en estos momentos, dicha posibilidad está sobre la mesa. Según Pablo Simón, este efecto puede tener consecuencias donde el resultado esté “reñido”. “Si un candidato no va, refuerza el marco del rival”, analiza.
Simón cita el caso de Feijóo en 2023: “Era el arreón que faltaba en el último tramo de campaña y fue un error”. Otro ejemplo, el de Javier Arenas en las elecciones andaluzas de 2012, cuando rechazó participar en el debate cara a cara con Susana Díaz que organizó Canal Sur.
Para Allende, Feijóo debería ir “sí o sí” a todos los debates. El riesgo, explica, es que ese espacio lo ocupe Vox. “Le daría protagonismo”. “Si Feijóo no va, pierde más que si va y lo hace regular”. El relato y el mensaje que daría, a su juicio, es que “huye”. En su opinión irán todos los candidatos porque “se juegan mucho”. Jordi Sarrión cree que no se debe dejar la silla vacía en ningún caso. “Los partidos deberían apostar por formar a sus portavoces, prepararlos bien y asumir que una campaña electoral exige exponerse”, destaca.

