Ministros marroquíes llaman a “liberar las ciudades ocupadas de Ceuta y Melilla” con cada vez más frecuencia en plena crisis por la invasión de los pasados 30 y 31 de julio. El último, el de Asuntos Religiosos e Islámicos, Ahmed Toufiq, en una ceremonia religiosa presidida por Mohamed VI en el Palacio Real de Rabat este mismo lunes. Apenas dos meses antes del asalto a la ciudad autónoma, un informe del Congreso de EEUU sitúa a Ceuta y Melilla en territorio de Marruecos “bajo administración española”, e insta a un “compromiso diplomático” entre Rabat y Madrid sobre el “estatuto futuro” de ambas ciudades. Que esta idea vaya calando es para los politólogos y expertos consultados por Artículo14 uno de los principales objetivos de Marruecos, y manifiestan su “preocupación” con que medios y profesiones y académicos extranjeros la estén empezando a asumir en las últimas semanas. Así lo ha advertido también la politóloga Cristina Monge este martes en La Hora de la 1.
Manuel Gazapo Lapayese, doctor en relaciones internacionales, advierte de que las reivindicaciones de la pertenencia de Ceuta y Melilla a Marruecos no tienen base internacional y que el intento del país alauita de llevarlo a la ONU no tuvo éxito. En este sentido, recuerda que entre los territorios que Naciones Unidas considera como pendientes de descolonización no incluye a Ceuta y Melilla. Sin embargo, señala con “preocupación” el informe de congresistas próximos a Trump que defienden que no son españolas y la capacidad de influir del lobby de Marruecos en el extranjero, que subraya que es “muy potente” y hace mucho daño, a pesar de que no tiene base histórica.
“Dolor de muelas”
Se trata de un “goteo constante”, que va e irá más allá de lo ocurrido en 2021 y este verano y que detecta que acaba temiendo un efecto de hartazgo en la propia población española, que ve a las ciudades autónomas como una especie de “dolor de muelas” que no le importaría extirpar.
Este experto destaca la importancia de estos territorios desde un punto de vista geopolítico y estratégico para España, y cómo le otorgan el control del Estrecho de Gibraltar, y de las capacidades de pesca y agricultura que suponen.
Para Gazapo Lapayese, cuando no se siente algo, en este caso, un territorio, como propio, se desatiende. Mientras tanto, Marruecos, sin prisa pero sin pausa, sigue presionando dentro de una guerra híbrida o gris.
Se ha tardado más de tres semanas en convocar el Consejo de Seguridad Nacional cuando a su juicio se trata del ataque más grave que ha recibido España desde el 11M. Y aunque este último fue un ataque terrorista, lo que ha sucedido ahora es una violación de la soberanía nacional sin precedentes, es decir, una agresión propia de la guerra híbrida del siglo XXI, remacha.
“Ahora o nunca” para Marruecos
Guillermo Pulido, politólogo, analista de Defensa y autor de Guerra mosaico y multidominio (Catarata), cree que el objetivo de Marruecos es precisamente que se vaya instalando la idea de que Ceuta y Melilla deben ser marroquíes y que la campaña de presión irá en aumento. Como ningún gobierno se va a sentar a negociar, todo apunta a que en los próximos meses irá creciendo el marcaje, incluso, de forma militar, ya que considera que un gobierno del PSOE es el adecuado para ello, y cuando se prevé que el próximo ejecutivo sea conservador, incluso con Vox en sus filas. Es “ahora o nunca” en una estrategia que augura que apunte a un futuro escenario bélico catastrófico que entrañe además una posible crisis económica y una recesión y vaya incrementando su impacto en la opinión pública. Este proceso cree que es muy similar al que se está dando con el giro de Pedro Sánchez con el Sáhara.
Sin embargo, Pulido alerta de que la posición del PP y Vox con Marruecos no es lo crítica que se podría esperar y recuerda que votaron en contra de una proposición no de ley para desactivar el giro del Sáhara. “Critican la manera en la que el Gobierno lo ha hecho, la falta de transparencia, pero el fondo no parece que lo cuestionen”, avisa en lo que considera un asunto complejo en el que confluyen distintos intereses. De hecho, advierte de que esta crisis podría alentar la creación de un partido a la derecha de Vox o de una figura al estilo de Milei o Bolsonaro.
Lobbies, casos ‘Gali’ y ‘Pegasus’
Los expertos a los que ha preguntado este periódico suman a este caldo de cultivo la descoordinación, que la voz y acción del Gobierno esté muy fragmentada, lo que señalan que da muestras de vulnerabilidad. Y manifiestan la extrañeza que supone que el Gobierno español no pare de adular a Marruecos en esta situación, lo que les lleva a preguntarse por el lobby que pueda estar detrás o por el efecto del caso Gali o de Pegasus en las políticas de Sánchez.
Las reivindicaciones del ministro marroquí de Asuntos Religiosos e Islámicos este lunes se añaden a las del ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, que ha defendido en distintas ocasiones en las últimas semanas que ambas ciudades constituyen un supuesto “derecho histórico y geográfico” de Marruecos y ha pedido abrir un mecanismo de diálogo con España para abordar su futuro.
Precisamente lo que dice el informe del Congreso de EEUU publicado el pasado mayo que sostiene que Ceuta y Melilla están “ubicadas en territorio marroquí” y que “siguen siendo objeto de la histórica reivindicación de Marruecos”. El congresista republicano de origen cubano Mario Díaz-Balart, autor del informe aprobado en abril por la Comisión de Asignaciones de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, ha declarado a ABC que el objetivo del texto era poner de relieve la histórica relación entre Washington y Rabat y expresar el apoyo del Congreso a que el secretario de Estado impulse el diálogo diplomático entre Marruecos y España sobre el estatus de Ceuta y Melilla.

